"Así que, supongo que somos lo que somos por un montón de razones. Y tal vez nunca sabremos la mayoría de ellas. Pero incluso si no tenemos el poder de elegir de dónde venimos, todavía podemos elegir a dónde vamos a partir de ahí. Todavía podemos hacer cosas. Y podemos tratar de sentirnos bien sobre ellas ". ― Stephen Chbosky, The Perks of Being a Wallflower
viernes, 14 de febrero de 2014
Cap 11,12,13,14 y 15 Crushing on the enemy
Capíutlo 11
Alyssa
Alyssa tenía problemas para dormir en el sofá lleno de bultos de la familia de Mattie, pero tomó lo mejor de ello sin quejarse. Mattie le había ofrecido a Alyssa su cama, pero ella no quería entrometerse más de lo que ya estaba.
Su mente daba vueltas sobre qué hacer acerca de su madre. Ella no quería irse todavía, pero no quería aguantar a Cody tampoco. Seguro, sólo se marcharía unos meses antes de lo que planeaba, pero estaba asustada. ¿Y si empezaba a llevarse bien con el equipo otra vez? ¿Quería hacerlo? ¿Podrían seguir siendo amigas Mattie y ella si lo hacía? Luego estaba Jake.
Alto, guapo, dulce, increíblemente amable, Jake. A ella le gustaba mucho, pero estaba aún más ocupado de lo que ella estaba y luego estaba su padre.
—Tal vez esas cosas no importan —suspiró Alyssa rodando sobre su espalda—. Tal vez sólo tenemos que seguir adelante.
Cuando Alyssa finalmente se quedó dormida soñó que estaba corriendo una carrera contra las otras chicas de su equipo. Corrió pasando persona tras persona, cada una de ellas actuando raro. El padre de Jake estaba haciendo un baile raro que parecía ser un tango de una persona, su madre estaba vestida de luto cantando ópera, Mattie estaba tratando de animarla, pero fallando miserablemente. Jake hacía malabares mientras montaba un monociclo. Incluso en su sueño se detuvo para admirarlo mientras mantenía cada objeto moviéndose en perfecta sincronía. El sueño cambió de repente y ella estaba en los vestuarios pero en vez de con las chicas de su equipo, estaba lleno de chimpancés vestidos con uniformes de niñas.
Alyssa se despertó riéndose. Sus sueños habían sido siempre extraños, pero los chimpancés la enviaron más allá del límite de lo raro. Después de terminar de reír recordó que algo la había despertado, pero ¿qué?
Vio la luz parpadeante de su teléfono celular. ¿Quién sería así de tarde enviándole un mensaje? Después de todo era medianoche y tenía escuela en la mañana.
—Eh, ¿estás despierta? Es Jake. —Decía el texto.
—Sí, ¿qué pasa? —Le envió un mensaje de vuelta adormilada.
—No podía dormir —respondió él.
—Yo tampoco —mintió, porque no quería dejarle saber que él la había despertado de un sueño muy divertido.
—¿Quieres reunirte conmigo en alguna parte? ¿Sólo para hablar? —respondió él.
—¿Dónde? —preguntó.
—En cualquier lugar pero no aquí — respondió él, utilizando la línea anterior de ella.
—¿Otra pelea con tu padre? —tecleó Alyssa.
—Sí —respondió.
—¿Parque? —preguntó ella.
—Suena bien —dijo él.
—Estaré allí pronto —dijo ella.
Silenciosamente se vistió y agarró su mochila. Alyssa no pensaba que volvería a tiempo para recoger sus cosas de la escuela por lo que tenía que llevarlas con ella. Pensó en despertar a Mattie para decirle, pero no quería arruinar su sueño también.
Alyssa se detuvo en la estación de gas 24/7 y consiguió una taza de café. Ella iba a necesitar cafeína si planeaba pasarla en vela. Haciendo una pausa, también tomó un par de refrescos y se dirigió a la registradora.
La cajera estaba torciendo el chicle alrededor de su dedo, por lo que Alyssa le dijo que guardara el cambio.
Ella tomó una vuelta equivocada y tuvo que regresar en el camino, por lo que le tomó más tiempo para llegar al parque de lo que había previsto. Cuando llegó, Jake ya estaba allí esperándola. Estaba sentado en el capó de su camioneta tomando una bebida rehidratante.
—Hola —dijo acercándose a él.
—Hola —dijo él.
Durante unos minutos se quedó apoyada en su camioneta y ninguno de los dos habló. Ella podría decir que Jake estaba tan cansado como ella. Alyssa se encontró extrañando el sofá con bultos en la casa de Mattie, pero había algo emocionante acerca de estar afuera en la oscuridad.
Ella levantó la vista al cielo y sin el brillo de las luces de la ciudad las estrellas eran más brillantes de lo que había visto antes.
—Es agradable esta noche. —Le sonrió Alyssa.
—Sí —suspiró.
—¿Quieres hablar de ello? —preguntó.
—En realidad no, es sólo la mierda de siempre —respondió Jake.
—Está bien. —Asintió—. Vamos a hablar del espíritu escolar.
—Ja, ja —dijo él.
—No, en serio —dijo ella.
—¿Qué pasa con eso? —preguntó Jake.
—Esa es la parte complicada —suspiró.
—¿Qué quieres decir? —preguntó.
—He perdido el mío, ¿lo has visto? —Se rió ella.
—No, pero voy a comprobar la guantera en un minuto. —Se rió él entre dientes.
—Supongo, no lo sé, solo parece que todo lo que yo pensaba de mi escuela, mis amigos, era una mentira.
—No. —Jake negó con la cabeza—. Tu escuela siempre ha tenido un montón de espíritu.
—Es cierto, pero he perdido el mío.
—No, tú solo tienes que re direccionarlo —dijo él.
—¿Eh? —preguntó, arqueando una ceja.
—Tú tienes otras cosas en que estar ocupada, como tu mamá, Mattie, averiguar lo que quieres hacer después de la escuela secundaria —dijo él.
—Es cierto, pero lo echo de menos —suspiró—. Echo de menos ser parte de ellos.
—¿Qué perdiste? —preguntó él—. Suenas como un montón de aspirantes a superestrella.
Alyssa suspiró y guardó silencio durante un momento. Él no entendía. Tal vez los chicos eran incapaces de entender lo que ella quería decir, pero eso no era justo, porque Mattie no entendía tampoco.
—¿Por qué quieres ser parte de eso? —preguntó él.
—Porque no tengo otro sitio donde pertenecer —dijo Alyssa apartándose.
Ella no sabía por qué, pero temía que fuera echarse a llorar justo sobre la hierba. No había estado pensando en el equipo en esa forma, y no había planeado sacar el tema en absoluto. Ella estaba aquí porque el padre de Jake lo había disgustado de nuevo. Alyssa estaba sorprendida por lo cómoda que se sentía en torno a Jake. Ella le había dicho la verdad, y ni siquiera le había dicho mucho a Mattie.
—Nadie pertenece a la escuela secundaria —dijo Jake—. Quiero decir, son sólo cuatro años y no se supone que debe durar para siempre. No creo que averigüemos en dónde pertenecemos hasta que nos demos cuenta de eso y dejamos las ideas tontas atrás.
—¿Ideas tontas? —preguntó y se giró para mirarlo.
Sus palabras picaron más de lo que a Alyssa le hubiera gustado admitir.
—No quiero decir que eres tonta —suspiró—. Quiero decir que el espíritu escolar es todo. Las ideas de como si tú no eres popular en la escuela secundaria no irás a ninguna parte en el mundo real tampoco.
—Oh, sí. —Asintió ella.
No le dijo a Jake, pero a veces ella realmente creía esas cosas. Cuando veía a los adultos a su alrededor en situaciones sociales siempre iguales. Las personas populares y luego los demás.
—Incluso los adultos tienen un orden social —añadió ella.
—Tal vez, pero tienes que recordar que no somos lobos, ni cazadores y recolectores nunca más —dijo Jake—. Podemos sobrevivir sin la tribu.
—Eso suena solitario. —Frunció el ceño.
—No, eso suena a liberación para mí. —Se rió entre dientes—. Quiero decir, si escuchamos a los demás no estaríamos pasando el rato en absoluto.
—Verdad. —Se rió ella.
El resto de la noche transcurrió rápidamente y pronto estaban viendo la salida del sol.
—El sol debería haberse quedado abajo. —Se rió Alyssa.
—¿Por qué? —preguntó Jake.
—Porque eso significa que tenemos que irnos —dijo Alyssa.
—Oh, sí, la escuela. —Asintió.
—Sí, de vuelta a nuestras propias tribus. —Se rió.
Capíutlo 12
Jake
La noche del jueves llegó y se fue. Jake cayó en su cama eufórico ya que su equipo había ganado el partido y había estado con Alyssa después. No podía creer que ella había aparecido con los colores verdes de su equipo y lo había alentado. Podía oír su voz animándolo una y otra vez.
Jake no podía recordar la última vez que se había sentido tan bien. Había hablado con su padre antes de caer exhausto en la cama y él había accedido a conocer a Alyssa. Jake estaba aterrorizado de que su padre pudiera hacer otra escena, pero tenía la esperanza de que podría sobrevivir la cena sin ser un tarado.
Sorprendentemente su padre se había presentado al juego y al parecer había quedado impresionado por la explosión de entusiasmo de Alyssa.
Al día siguiente se encontró con Alyssa en su escuela y condujeron de vuelta a la casa de él.
—Estoy nerviosa por conocer a tu papá —admitió ella.
—No deberías estarlo. —Jake se rió—. Creo que se calmó un poco.
—¿Y si no le gusto? —preguntó.
—Lo harás —le aseguró Jake.
De hecho, Jake no podía imaginar a nadie que no le gustara Alyssa. Ella era hermosa, con una personalidad deslumbrante que podría hacer que el diablo se comportara.
Su padre actuó normal durante la cena para alivio de Jake.
—Entonces, ¿qué hace tu padre para ganarse la vida? —preguntó.
Jake se puso pálido. Se había olvidado de decirle sobre el padre de Alyssa.
—Mi padre era un oficial de la policía —dijo Alyssa con una sonrisa amable—. Pero ahora creo que es mi ángel de la guarda a tiempo completo.
Jake dejó escapar un suspiro de alivio porque Alyssa no había sido ofendida por la pregunta de su padre. Ella le dedicó una sonrisa tranquilizadora y supuso que debía estar acostumbrada a responder preguntas como esa a estas alturas.
—Bueno, odio abandonarlos chicos, pero tengo una encantadora señora que me espera en el cine —dijo su padre.
—¿Qué? —preguntó Jake.
—No eres el único que tiene citas, Jake. —Su padre se rió y abandonó la mesa.
—Eso es extraño —dijo Jake cuando él se había ido.
—Tal vez es por eso que se siente mejor —bromeó Alyssa.
—Tal vez —estuvo de acuerdo Jake—. Sólo espero que funcione.
—¿Quieres ir al parque antes de que tenga que irme? —preguntó ella.
—Sí —dijo Jake con una sonrisa.
No dijeron mucho al caminar el sendero, pero sí se tomaron de la mano. Jake ya estaba cansado y tenía que llevar a Alyssa de nuevo a su auto pronto. Bostezó y Alyssa sonrió.
—Tal vez deberíamos regresar —dijo ella.
—Lo siento —dijo Jake, tratando de reprimir otro bostezo sin éxito.
—No te preocupes —sonrió ella—. Yo también estoy cansada. Ha sido una semana muy larga.
—Oh, quería preguntarte, ¿quieres venir al baile conmigo? —preguntó Jake.
—Me encantaría, ¿pero me lo permitirán? —preguntó ella.
—Sí, podemos llevar estudiantes de otras escuelas. —Jake asintió—. Lo comprobé dos veces hoy.
—Entonces, me encantaría. —Sonrió.
—También será el último partido antes de que nos enteremos quién irá al campeonato. —Sonrió Jake.
—Quieres decir que será el último partido, antes de que vayas al campeonato —bromeó ella golpeando juguetonamente su brazo.
—Me gustaría estar tan seguro de eso como tú. —Se rió Jake.
—Deberías. —Sonrió—. Apuesto a que eres el único futbolista de la historia de tu escuela que tiene su propia animadora personal.
—Tal vez —dijo riendo.
—Vas a ir al campeonato de este año, Jake. —Sonrió—. ¡Voy a estar en cada uno de tus juegos para asegurarme!
Capíutlo 13
Alyssa
Alyssa mantuvo su promesa de ir a cada uno de los partidos de Jake conforme avanzaba la temporada. Incluso había saltado a animar en uno de los juegos de los Panthers para mantener su palabra. Las cosas se habían calmado en la escuela, o por lo menos Alyssa ya no notaba las persistentes miradas del resto del escuadrón. Pasaba la mayor parte de las noches saliendo con Mattie o viendo a Jake cuando sus horarios se lo permitían. Su madre había dejado que Cody se mudara de nuevo, pero se fue solo tres días después, cuando ella le dijo que no lo quería. Alyssa estaba empezando a pensar que era una especie de rebote de relación a largo plazo para su madre, pero al menos pudo pasar finalmente de ella. Su madre parecía mucho más feliz ahora que él se había ido para siempre. Mattie estuvo decepcionada por no estar viviendo juntas, pero Alyssa estaba agradecida de no tener que pasar los próximos tres meses acampando en ese sofá con grumos. No creía que su espalda pudiese manejarlo. Si las Rattlesnakes ganaban este juego irían al campeonato. El único problema era que estaban jugando contra los Panthers. Alyssa se mordía los labios cada vez que pensaba en los escrúpulos de lealtad que se le presentaban. Ella no se sentía bien animando a los Panthers, porque ya no se sentía como uno de ellos. No era que se sentía como una Rattlesnakes, porque no lo era. Ella simplemente se sentía como una adolescente muy confusa que quería que su novio tuviese una oportunidad con la beca deportiva que tanto deseaba. Alyssa decidió que iba a animar a los Panthers si el entrenador lo permitía, pero sabía que su corazón no estaría en ello. —No sé por qué simplemente no sales del equipo —suspiró Mattie mientras miraba a través de otro estante de vestidos. Faltaba solo dos días para el baile de graduación de la escuela de Jake y Alyssa todavía no se había decidido por un vestido. Quería lucir perfecta y a cada vestido parecía faltarle algo. —Porque tengo una responsabilidad con ellos —suspiró.
—No, tienes la responsabilidad de asegurarte de estar feliz —replicó Mattie. —Sin embargo estoy muy contenta —dijo Alyssa. —No acerca de animar, no lo estás —dijo Mattie. —Lo sé, pero todo lo demás va bien —suspiró Alyssa. —Entonces, ¿por qué no dejar de lado lo único que te está estresando? —preguntó Mattie. —No sé —dijo Alyssa—. Supongo que no estoy lista aún. —Está bien, Alyssa —suspiró Mattie—. ¿Qué tal este negro? —No quiero usar un vestido negro —suspiró—. No soy una viuda afligida. —¿Qué tal éste de color verde claro? —preguntó Mattie. —No soy una brizna de hierba —suspiró Alyssa. —No, pero eres un dolor en el trasero. —Se rió Mattie. —Lo siento, Mattie, solo quiero lucir perfecta —dijo—. Ya voy a estar lo suficientemente nerviosa sin preocuparme de si mi vestido es lo bastante impresionante. —Te ves increíble en cualquier cosa —le dijo su amiga—. Y si no me crees, sólo hay que preguntarle a Jake. He visto cómo te mira. —Lo sé. —Sonrió Alyssa. —Entonces, ¿qué tal este plata? —preguntó. —¿Plata? —preguntó Alyssa desviando su cabeza para ver el vestido que su amiga tenía en la mano. Era un hermoso vestido hasta la rodilla de color plata que Alyssa siempre había amado, con cuello de corte V y la cintura ceñida. —¡Es perfecto, Mattie! —chilló. —¡Lo sé! —Rió Mattie—. Ahora a probarlo. Alyssa tomó el vestido y corrió hacia el vestuario. Se miró a sí misma ante el espejo antes de salir a mostrárselo a Mattie. —¡Me encanta! —Aplaudió Mattie. —Lo sé, es tan bonito. —Sonrió—. ¡Lo tengo que conseguir! —dijo Alyssa.
Dos noches más tarde se puso de pie en su alegre uniforme con las manos temblorosas. Ella sólo había podido ver a Jake durante unos cinco minutos antes de tener que entrar en el vestuario. Estaba más nerviosa que él. Sus manos habían temblado mientras hablaban. Ella trató de actuar con calma, pero sus nervios se habían apoderado de ella. Era mucho lo que estaba en juego. ¡Jake tenía que ganar! Las otras chicas no la esperaron para salir, pero estaba bien para Alyssa. No quería hablar con nadie en este momento. El partido comenzó bastante bien con Jake anotando un touchdown, pero fue cuesta abajo desde allí. Por media jornada, las Rattlesnakes fueron doce puntos por detrás. Alyssa vio que los entrenadores llamaban a sus jugadores. Se paseaba nerviosamente hacia atrás y hacia adelante. Había pasado solo un minuto cuando ella decidió moverse. Corrió a través del campo a donde estaban reunidos las Rattlesnakes. Alyssa agarró a Jake por el brazo y tiró de él hacia ella. Se habían estado viendo durante unos meses, pero se lo habían tomado más lento que la mayoría, todavía no habían compartido un beso de verdad. Alyssa envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Jake y puso sus labios sobre los suyos. Ella se aferró a él mientras el beso continuaba y sólo lo soltó cuando oyó el timbre llamando a los jugadores de vuelta al campo. —¡Puedes hacer esto, Jake! —gritó mientras corrió de vuelta a su lugar en la línea lateral. —Besadora de Serpientes —siseó Katie cuando regresó. —Mejor una besadora de serpientes que una maniquí —dijo Alyssa y arrojó sus pompones a las otras chicas. —¡VAMOS, JAKE! —gritó. ¡Su beso realmente pareció cambiar el rumbo del juego! —Tal vez soy su amuleto de la buena suerte. —Se rió Alyssa para sus adentros. Ignoró las miradas sucias que el entrenador Bowens le estaba tirando cuando dejó de participar en animar a los Panthers. En cambio, mantuvo los ojos fijos en el número cuarenta y dos del jersey de Jake. —¡VAMOS, JAKE! ¡PUEDES HACER ESTO! ¡LLÉVALOS AL CAMPEONATO, BEBÉ! —le animó. El último cuarto estaba casi terminado y las Rattlesnakes sólo necesitaban un touchdown más para ganar el juego. El corazón de Alyssa latió con fuerza contra su pecho y sus manos temblaban.
—Vamos, Jake —dijo ella en voz baja—. ¡Esto es tuyo! ¡Esto es tan increíblemente tuyo! Alyssa dejó escapar un suspiro de alivio cuando Jake anotó justo antes de que sonara el timbre del final. —¡SÍ! —Aplaudió saltando sobre el suelo. Corrió hacia el campo empujando en su camino por delante a Ryan y los otros Panthers. Jake la encontró a mitad de camino en el campo y tiró de ella hacia otro largo beso, pero terminó abruptamente cuando llegaron los compañeros de equipo de Jake. Alyssa se apartó para dejar que el equipo celebrara. Ella se quedó mirando un momento antes de correr hacia su auto, recordando que tenía menos de una hora para prepararse para el baile. Afortunadamente, la tía de Mattie vivía cerca de la escuela y había ofrecido su casa para que se preparara para el baile. Conducía como una loca tratando de evitar el tráfico después del partido. Alyssa nunca antes se había duchado y vestido con tanta rapidez. Afortunadamente, Mattie se había ofrecido a venir y ayudarle con sus cabellos. Mientras Mattie hacia girar su cabello en rizos perfectos, Alyssa se maquillaba. —Me gustaría que vinieras conmigo esta noche. —Sonrió Alyssa. —Yo también. —Rió Mattie—. ¡Algunos de los muchachos de Rattlesnakes son calientes! —No es lo que quería decir, pero tengo que estar de acuerdo. —Se rió Alyssa. —Mejor, o podrías herir los sentimientos de Jakie-poo. —Se rió Mattie. —No lo llames así —dijo Alyssa. —¿Por qué no? ¿No estás en la etapa del apodo cariñoso aún? —bromeó. —Nunca voy a llamar a Jake, Jakie-poo, me hace pensar en un caniche o algo así. —Se rió Alyssa. —Sí, y nunca he visto un caniche rubio antes —dijo Mattie riendo tan fuerte que estuvo a punto de dejar caer el rizador. —¡Ten cuidado! —chilló Alyssa. —Lo siento —dijo Mattie mirando avergonzada. Alyssa condujo a la escuela de Jake con Mattie montada a la fuerza. Se iría al baile con Jake y él la traería de vuelta a casa de la tía de Mattie más tarde.
—Ten cuidado con mi auto, Mattie, ¡lo digo en serio! —advirtió Alyssa antes de salir. —Lo tendré —dijo Mattie—. Nunca he tenido un accidente. —Lo sé —suspiró Alyssa. Jake la estaba esperando en la puerta. Se veía impresionante con el esmoquin y la corbata. —Te ves hermosa esta noche —dijo, ofreciéndole su brazo. —Gracias. —Se sonrojó. Jake siempre la piropeaba, pero Alyssa no estaba todavía acostumbrada totalmente a ello. Mattie decía que la mayoría de las niñas pagarían para recibir piropos como los que Jake le daba. Eso hizo que se pusiera nerviosa. ¿De verdad creía que era increíble o era adulación? Alyssa negó con la cabeza para ahuyentar sus dudas. No era el momento para contemplar la dinámica de su relación. Esta noche era acerca de celebrar la victoria y el hecho de que Jake iba al campeonato estatal. Ella había ido a bailar con chicos antes, pero la mayoría de las veces terminaba hablando con las otras chicas. Alyssa generalmente era demasiado tímida para bailar delante de los demás, pero estar cerca de Jake la hizo sentirse con más confianza. —¿Te gustaría bailar? —le preguntó cuándo una canción lenta comenzó. —Me encantaría. —Sonrió Alyssa—. Has jugado muy bien esta noche —dijo mientras bailaban. —No podía defraudarte. —Se rió entre dientes. —Las chicas me van a odiar cuando vuelva el lunes, pero estoy de acuerdo con eso. —Sonrió—. Creo que voy a dejar el equipo de todos modos. —¿Eh? —preguntó Jake. —Bueno, tengo que estudiar para mis exámenes de SAT y empezar a trabajar en aplicaciones de la universidad y simplemente ya no lo estoy disfrutando —explicó. El baile de bienvenida terminó demasiado pronto para Alyssa, pero tenía que admitir que estaba agotada. Las piernas y los pies le dolían de los vítores y del baile, pero ella no quería que la noche se terminara.
Ella y Jake dejaron a sus compañeros de equipo atrás, para tomar hamburguesas y conducir hasta el parque. Alyssa se sorprendió de lo natural que se sentía llevar su traje caro y sentarse en el parque con Jake comiendo hamburguesas. Se quitó los tacones y se subió en el portón detrás de Jake. Cuando terminaron de comer, Alyssa apoyó la cabeza en su hombro y miró hacia las estrellas. No se había dado cuenta de que se había dormido hasta que se despertó abrazada a Jake en la cama de su camioneta. Su teléfono estaba sonando, pero no quería ir a buscar su bolso. —El teléfono está sonando —susurró Jake. —Ese es el tono de llamada de Mattie —suspiró y se sentó—. Es probable que esté preocupada por mí. ¿Qué hora es? —Casi las cuatro —dijo Jake mirando su teléfono. —¡Maldita sea! —dijo entre dientes y se deslizó fuera de la cama de la camioneta. —Lo siento —dijo Jake. —No, yo también me quedé dormida —suspiró ella. —Ha sido un día largo —dijo—. Vamos, te llevaré de vuelta. Cuando el camión se detuvo en la entrada, Alyssa se había dormido de nuevo. —Estamos aquí —susurró. —Oh. —Sonrió. —¿Dónde has estado? —La voz enojada de Mattie llegó desde el porche. —Creo que tengo una nueva mamá. —Se rió Alyssa en voz baja.
Capíutlo 14
Jake
Durante las siguientes semanas Jake apenas tuvo tiempo para dormir o ver a Alyssa. Corriendo ida y vuelta entre el trabajo, la escuela y la práctica de fútbol estaba empezando a sentirse como un perro persiguiendo su propia cola.
Jake estaba sentado solo durante una cena tardía cuando su padre entró por la puerta.
—Usualmente te regañaría por llegar tarde, pero ya que me ganaste voy a dejarlo pasar. —Rió su padre.
Jake asintió somnolientamente y trató de concentrarse en su comida. Sus párpados continuaban tratando de cerrarse, pero el gruñido de su estómago lo mantenía despierto.
—Tengo algo que quiero decirte, Jake —dijo su padre.
Jake parpadeó por un momento, tratando de sacudirse la niebla del agotamiento de su cerebro.
—Está bien —dijo.
—Quería decírtelo antes, pero decidí esperar, en caso de que las cosas no funcionaran —dijo su padre.
—¿En caso de qué cosas no funcionaran, papá? —preguntó.
—Tu madre y yo hemos estado hablando de nuevo —dijo.
—¿Qué? ¿Has estado saliendo con mamá? —Se rió Jake.
—Sí. —Asintió.
—¡Eso es genial! —dijo.
La inesperada noticia le dio un nuevo viento de energía. Metió la mano en su bolsillo y sacó su teléfono.
—¿A quién llamas? —le preguntó su padre.
—Voy a enviarle un mensaje de texto a Alyssa y contarle la buena noticia. —Sonrió Jake.
—Ahora, estamos tomando las cosas con calma, por lo que podría pasar un tiempo antes de que se mude de nuevo con nosotros —dijo.
—Lo sé, pero sólo quiero decirle. —Sonrió Jake.
—Puedo entender eso, hijo. —Su padre se echó a reír—. ¿Han estado hablando sobre a qué universidad vas a ir?
—No, me imagino que vamos a hablar de ello después del campeonato. —Jake se encogió de hombros—. Quiero esperar y ver qué ofertas recibo.
—Bueno, es posible que desees escuchar el contestador automático —dijo su padre.
—¿Eh?
—Tu entrenador llamó hace unas horas y los reclutadores de la Universidad de Georgia quieren hablar contigo el lunes por la tarde. —Sonrió su padre.
—¿Cómo sabes eso? —preguntó Jake—. ¿No acabas de llegar a casa?
—Nos encontramos con tu entrenador en el bar —dijo.
—Oh —dijo Jake.
Era extraño pensar en sus padres o el entrenador en un bar. Parecían demasiado viejos para esas cosas. La idea casi le hizo reír.
—Voy a terminar por hoy —dijo su padre y salió de la cocina.
—Buenas noches, papá —dijo, y marcó el número de Alyssa.
—Hola —dijo ella.
Jake podía oír a Mattie riendo en el fondo.
—Siento interrumpir. —Rió entre dientes.
—No, está bien, me alegra que hayas llamado —dijo ella.
—Yo también, te he echado de menos —dijo Jake.
Oyó a Alyssa levantarse y caminar a otro cuarto antes de sentarse de nuevo.
—Tuve que salir de allí —dijo riendo—. Mattie me estaba haciendo caras de besos otra vez.
—Ella es algo. —Se rió Jake.
—Lo es. —Estuvo de acuerdo—. Estoy tan feliz de escuchar acerca de tus padres, Jake.
—¡Yo también! Estaba tan emocionado que casi me olvidé de eso. —Rió.
—¿Qué podría ser más emocionante que eso? —preguntó.
—El entrenador llamó y dijo que los reclutadores de la Universidad de Georgia quieren hablar conmigo el lunes por la tarde —dijo él, esperando que Alyssa estuviera tan emocionada como él.
Cuando el silencio cayó en la conversación Jake tuvo que asegurarse de que la llamada no se había caído.
—¿Alyssa? —preguntó.
—Estoy aquí —dijo.
—¿Estás bien? —preguntó Jake.
—Sí, pensé que íbamos a ir a Ohio State, ya que, vivimos en Ohio —dijo ella.
El corazón de Jake se cayó en su estómago. Los reclutadores eran de una escuela que se destacaba en el fútbol, era un sueño hecho realidad, pero no había considerado que Alyssa podría no querer mudarse tan lejos de casa, hasta ahora.
—Apuesto a que nada saldrá de todos modos. —Se encogió de hombros.
—No, Jake, estoy segura de que algo saldrá —dijo ella.
Jake podía oír la tensión en su voz y eso le dolía.
—Ya veremos —suspiró—. Estoy cansado, así que creo que voy a terminar por hoy. ¿Quieres salir mañana?
—Claro —dijo Alyssa.
—Te llamo en la mañana para hacer planes —dijo Jake.
—Buenas noches, Jake —dijo Alyssa.
—Buenas noches —dijo él y terminó la llamada.
Esto es sobre lo que su padre había estado hablando. ¿Podría realmente irse a otro estado si Alyssa no iba con él? Estaba seguro de que podía hacerlo. Era más que capaz, pero ¿quería? Ellos realmente se habían hecho cercanos en los últimos meses y no quería perderla. Por otra parte, si algo surgía de la reunión con los reclutadores, no quería perder eso tampoco.
Jake puso sus platos sucios en el fregadero y se dejó caer en el sofá. ¿Qué demonios iba a hacer? Una parte de él pensaba que sólo debería ver lo que los reclutadores tenían que decir antes de pensar demasiado en ello. Se preguntó si Alyssa estaba pensando en lo mismo. ¿Estaría hablando con Mattie al respecto? Si lo estaba haciendo, ¿qué le diría?
Jake y Alyssa fueron al parque la tarde siguiente, pero un enorme silencio incómodo colgaba entre ellos mientras caminaban por el sendero. A mitad del camino Alyssa se detuvo y le dio un beso. Sus brazos se envolvieron alrededor de su esbelta cintura e instintivamente la atrajo hacia sí.
Cuando el beso se rompió Alyssa parecía más apenada que nunca.
—Jake, si la Universidad de Georgia te quiere, quiero que vayas —dijo ella, evitando sus ojos.
—¿Qué? —preguntó.
—¡Lo digo en serio! No quiero ser la razón por la que no seas feliz dentro de diez años —dijo.
Jake podía ver que Alyssa estaba luchando por contener las lágrimas.
—Puedes venir también —dijo mientras limpiaba una lágrima que había caído sobre su mejilla.
—No puedo dejar a todo el mundo —exclamó—. No puedo ir tan lejos.
—Podríamos volver de visita —dijo.
—Ya lo sé, pero… —dijo.
—No quieres ir. —Frunció el ceño—. ¡Bien! No voy a ir —dijo lanzando sus manos en el aire.
—¡Sí, lo harás Jake! —espetó Alyssa—. ¡Has trabajado condenadamente duro para esto!
—No lo hice solo —suspiró.
—No, tu entrenador y compañeros de equipo te ayudaron mucho. —Asintió.
—No fueron ellos, Alyssa, fuiste tú —dijo tomando sus dos manos entre las suyas.
—No, no lo fui. Claro, yo te animé, pero ¡tú lo hiciste, Jake! —dijo.
—No podría haberlo hecho sin ti —dijo—. Tú lo has dicho antes, es el espíritu y los aplausos lo que hacen grande al equipo.
Se mordió el labio y Jake suspiró.
—Jake, no puedo hacerte esto y si puedes, tienes que ir —dijo, y corrió de regreso hacia donde se habían estacionado.
Jake la siguió, pero ella era más pequeña y más rápida que él. Llegó a su auto y se fue antes de que él saliera del sendero. Jake se volvió y le dio una patada al árbol más cercano. El dolor le atravesó el dedo gordo del pie y al instante se arrepintió. Se sentó en el suelo y puso su cabeza entre las manos mientras esperaba que el dolor pasara.
Ahora entendía por qué Alyssa había insistido en conducir hasta el parque en lugar de que pasara a recogerla, como era su costumbre. ¿Cuánto tiempo había estado planeando su ruptura? ¿Habían roto oficialmente o simplemente habían tenido una pelea?
Jake sacó el teléfono de su bolsillo y trató de llamarla, pero Alyssa no respondió.
—¡Maldición! —insultó mientras cojeaba hacia su camioneta.
Capíutlo 15
Alyssa
Alyssa logró llegar a la casa de Mattie antes de descomponerse en agitados sollozos. Mattie estaba esperando que fuera por ella y le ayudó a salir del auto. Trató de abrazarla, pero Alyssa la alejó.
—Sólo necesito tiempo a solas —dijo y se sentó en las escaleras.
—Está bien, estaré dentro si me necesitas —dijo Mattie con el ceño fruncido.
—Gracias —dijo Alyssa.
Envolvió sus brazos alrededor de sus rodillas y lloró hasta que las lágrimas dejaron de salir. Su cuerpo se sacudió y trató de reunir su ingenio.
—Hice lo correcto —se dijo una y otra vez.
Yacía en el piso de madera del porche y se enfocó en su respiración. Alyssa sabía que no sería fácil, pero no había pensado que cada pulgada de su cuerpo iba a doler.
Jadeó y se apresuró para entrar a la casa cuando Jake estacionó, pero no tenía la energía.
—Alyssa —dijo tan pronto como se sentó a su lado.
Ella se movió hasta que su cabeza se posicionó en su regazo.
—Podemos hacer que esto funcione —suspiró él.
—No te quitaré esto —sollozó Alyssa.
—No me estás quitando nada —dijo él—. Quiero estar contigo. Te amo. Incluso si vamos a diferentes universidades eso no cambiará. Podemos hacer que funcione. Vamos.
Alyssa permitió que Jake la ayudara a incorporarse y se apoyó contra él.
—¿Qué serán, 4 años? —preguntó.
—Tal vez más —dijo ella.
—Podemos seguir viéndonos. Podría conducir o tú podrías volar —dijo Jake.
Alyssa miró a Jake y estaba sorprendida de ver que él estaba molesto. Tocó suavemente su cara quitando una solitaria lágrima que él no pudo contener.
—Y, de todos modos —dijo él—. No sabré nada hasta el lunes en la tarde.
Alyssa asintió, pero no dijo nada.
—No quiero perderte —dijo él.
—Y yo tampoco quiero perderte, pero las relaciones a larga distancia nunca funcionan. ¿Nunca has leído una revista? —preguntó ella.
—En realidad no leo revistas de chicas, pero eso no importa —dijo Jake sacudiendo su cabeza—. No importa lo que ellos digan, si llegamos a esto, haremos que funcione.
Alyssa asintió y le dio una media sonrisa. Ella no estaba segura de creerle, pero quería que funcionara. Su madre le dijo que ella había caído tan fuerte, porque él era su primer amor, pero el por qué no importaba para ella. Amaba a Jake, más de lo que nunca pensó que amaría a alguien.
—Te amo, Jake —susurró.
—También te amo —dijo, tocando suavemente su cara.
Se dieron un breve beso y Jake le sonrió. Se quitó su anillo de clases y lo deslizó en el dedo de ella.
—Te prometo que haré todo lo que esté en mi poder para hacer que esto funcione —dijo, sosteniendo las manos de ella.
Una sonrisa se extendió en la cara llena de lágrimas de Alyssa y Jake suspiró de alivio. Las manos de Alyssa aún temblaban, pero en algún lugar de su interior una pequeña partícula de esperanza brilló. Recostó su cabeza en el pecho de Jake y simplemente disfrutó el momento.
Había visto chicas de su equipo romper con sus novios por tonterías y ella no quería ser una de esas chicas. Su sonrisa se amplió cuando un plan empezó a formarse en su mente.
A su madre no le gustaría y Mattie posiblemente nunca la perdonaría, pero sabía que tenía que vivir su vida por ella misma y ser feliz. Esperaba que ellas eventualmente entendieran.
Si tuviera que definir la felicidad en este momento, simplemente respondería: Jake.
Por suerte nadie le preguntó.
El sol empezó a ocultarse y Jake fue a casa. Mattie salió y se sentó en el porche con ella, pero no hablaron mucho. Alyssa podía sentir alrededor una nueva separación empezando entre ella y su mejor amiga. No le gustaba, pero pensó que era una parte normal de su crecimiento.
—¿Qué sucedió? —preguntó Mattie.
Alyssa podría decir que ella había mantenido la pregunta desde que Jake se fue y no pudo contener más la curiosidad. Ella levantó su mano para mostrarle el anillo de Jake.
—¿Qué pasó con la Universidad y el fútbol? —preguntó Mattie.
—Lo haremos funcionar. —Se encogió de hombros.
—¿Cómo? —preguntó.
—Tengo un plan. —Sonrió Alyssa.
—¿Un plan que no compartirás? —preguntó ella luciendo herida.
—Te lo dejaré saber pronto, pero no hasta que tenga el coraje de seguir adelante con esto. —Se rió Alyssa.
—Si toma tanto coraje es mejor que lo discutas antes —dijo Mattie, tratando de obtener más información.
—Iré a casa, Mattie —dijo, mientras se puso de pie—. Todo esto de llorar me dio hambre.
—Podríamos conseguir comida china y tú podría contarme acerca de tu plan —sugirió Mattie.
—Estoy exhausta. —Sonrió—. Te veo el lunes en la escuela, Mattie.
—Está bien, chao —suspiró Mattie y descansó en el porche.
Alyssa llegó a su hogar a una casa vacía e inmediatamente estuvo aliviada. No estaba segura de cómo le explicaría las cosas a su madre, y ahora que Cody se había ido, ella haría más preguntas que antes.
No quería mentirle a su madre, así que no podría mencionar su pelea. A parte de Mattie, nadie más podría saber, y ella sabía que Mattie sabía cómo mantener la boca cerrada. Al menos, Alyssa esperaba que Mattie aún poseyera esa habilidad.
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