Capíutlo 21
Alyssa
Alyssa organizó a las chicas en un mini escuadrón de animación para los Rattlesnakes e incluso hizo participar a Mattie.
—No sé cómo animar —lloriqueó Mattie.
—¡Todos pueden animar, solamente muestra tu espíritu! —gritó Alyssa sobre el rugido de la multitud.
La campana sonó y el juego se reanudó. Alyssa abandonó las ovaciones para los Rattlesnakes y solamente gritó ánimos a Jake. Sabía que, muy probablemente, no podía escucharla por encima de la multitud, pero gritó de todos modos.
Estaban tan cerca de ganar y Alyssa no podía contener su entusiasmo. Mattie cubría sus orejas cada vez que Jake anotaba, porque no podía dejar de chillar.
Alyssa se relajó cuando el cuarto final estaba casi terminado, ya que los Rattlesnakes tenían una amplia ventaja sobre el otro equipo. ¡Todavía alentaba a Jake, pero sabía que lo tenían en la bolsa! ¡Iban a ir a Georgia! Al menos, si era aceptada, pero con su GPA eso no debería ser un problema tampoco.
—¡Vamos a estar libres de este lugar, Jake! —gritó ella a pesar de que no podía escucharla—. ¡Libres!
Incluso los locutores aclamaban a los Rattlesnakes cuando la campana sonó. Alyssa saltó por encima del pasamano que separaba a la multitud del campo y fue una de las primeras espectadoras en encontrarse con el equipo.
Jake lanzó a un lado su casco y la estrechó entre sus brazos. Sus labios se encontraron y Alyssa se permitió disfrutar del momento, sin preocuparse de quien miraba.
—Esperamos con impaciencia verte en Georgia este verano, hijo —dijo un hombre mientras caminaba junto a ellos.
—¿Era ese uno de los cazatalentos? —preguntó Alyssa.
—¡Sip! —Jake se rió.
Cuando el equipo finalmente fue capaz de salir del campo, Jake y Alyssa se unieron a los otros chicos y sus novias para ir por pizza. Alyssa estaba agradecida de que nadie le tomara el pelo sobre cuán aburrida era su pizza solo de queso.
Alyssa y Mattie no regresaron a su casa hasta mucho después de la medianoche. Su madre ya estaba dormida y las chicas estaban demasiado cansadas para hablar. Alyssa había planificado arrastrarse a sí misma en la ducha, pero al final solamente lavó su cara y cayó en la cama.
La mañana siguiente las chicas se despertaron por su madre pisando muy fuerte en la habitación de Alyssa.
—¿Qué es esto? —gritó ella sacudiendo un montón de papeles a su hija.
—Papel, Sra. H., papel —dijo Mattie dándose vuelta y poniendo su almohada sobre su cabeza.
—Sí, lo que dijo. —Alyssa se rió.
—¡No, esta es una carta de la Universidad de Georgia, tu carta de aceptación! —dijo su madre.
El corazón de Alyssa dio un vuelco, se sentó y le arrebató el papel a su madre.
—¡MATTIE! ¡MATTIE, DESPIERTA! ¡VOY A GEORGIA CON JAKE! ¡OH MI DIOS NO PUEDO CREERLO! —chilló Alyssa.
—¡Yay! ¡Ve tú! Tú celebra, yo dormiré —dijo Mattie sin salir de debajo de su almohada.
—¿Entonces es por eso que tratas de ir a Georgia? ¿Por ese chico? ¡No voy a pagar para que vayas a Georgia! —gritó su madre.
—No tendrás que hacerlo, mamá —dijo—, lo que mis becas no cubran lo conseguiré con préstamos para estudiantes.
Alyssa metió la carta de aceptación en su bolso y se vistió rápidamente. No se preocupó por cómo lucía, pero en cambio, simplemente se deslizó en sus jeans favoritos y la primera camiseta que pudo agarrar.
—¡Regresaré, Mattie! —dijo—. ¡Tengo que ir a contarle a Jake!
—Bien —murmuró Mattie sin abrir sus ojos.
Alyssa bajó corriendo la escalera y salió por la puerta. Sabía que tendría que tratar con su mamá más tarde, pero este momento era hora de celebrar. En el camino hacia donde Jake, se detuvo a recoger un desayuno para llevar en uno de los restaurantes a los que él la había llevado.
Sabía que todavía estaría dormido y esperaba sobornarlo despertándolo con comida.
Alyssa estaba sorprendida cuando una mujer le abrió la puerta.
—¿Hola, está Jake aquí? —preguntó ella.
—Todavía está en la cama, cariño —dijo ella.
—Acabo de conseguir mi carta de la aceptación y quería contarle. —Alyssa frunció el ceño.
—Oh, tú debes ser Alyssa. —La mujer sonrió—. Soy la mamá de Jake. Entra y veré si puedo convocarlo de regreso al mundo de los vivos.
—Gracias —dijo Alyssa—, dígale que traje el desayuno. Aquel burrito de tocino que le gusta de aquel pequeño restaurante.
—Lo haré. —Sonrió la mujer mayor.
Alyssa se dirigió a la cocina y dispuso la comida. Caminaba de un lado al otro mientras esperaba que alguien regresara.
—Saldrá en un minuto, creo —dijo su mamá—, olvidé felicitarte por tu carta de aceptación.
—Gracias. —Sonrió Alyssa.
Unos momentos más tarde Jake apareció luciendo más dormido que despierto, pero Alyssa saltó sobre él de todos modos.
—Fui aceptada —susurró en su oído.
—¡Sí! —gritó Jake, de repente pareciendo más despierto.
—¡Vamos a Georgia, bebé! —vitoreó Alyssa.
—Y trajiste comida —se burló Jake.
—Eso hice. —Sonrió. Cuando casi habían terminado el desayuno, el celular de Alyssa sonó. Lo ignoró pensando que era su madre.
—Creo que es tu teléfono, cariño —dijo la mamá de Jake.
—Oh sí —dijo, fingiendo que no lo había escuchado. Echó un vistazo al identificador de llamadas y sonrió cuando vio que el número de teléfono era de Mattie.
—Oye —contestó Alyssa.
—¿Estaba soñando o fuiste aceptada para ir a Georgia? —preguntó Mattie.
—¡Lo fui! —chilló Alyssa en el teléfono. Tuvo que alejar el teléfono de su cabeza cuando Mattie comenzó sus declaraciones de enhorabuena gritando.
—Nos vemos más tarde —dijo Alyssa y terminó la llamada.
—Suena más feliz de lo que esperaba. —Se rió Jake.
Alyssa asintió en acuerdo y terminaron su desayuno. La única cosa que tenía que hacer era convencer a su mamá de que esto era algo bueno, al menos, esto era algo bueno para ella.
Capíutlo 22
Jake
El resto del último año parecía moverse lentamente, pero entonces de repente Jake estaba caminando a través del escenario para recibir su diploma. No lo golpeó que la escuela realmente había terminado hasta ese momento. Su paso vaciló durante un momento, pero la multitud no pareció notarlo. Ellos estaban demasiado ocupados alentándolo.
Inmediatamente después de la ceremonia de graduación él y Alyssa se unieron al resto de su clase de graduación para la fiesta, pero se marcharon temprano porque algunos chicos trajeron cerveza y ninguno de ellos quería estar implicado con esas cosas.
Ellos condujeron hacia el parque y observaron la puesta del sol. Jake no podía dejar de sonreír y notó que Alyssa tenía el mismo problema. Él jugó con un mechón de su cabello, girándolo alrededor de sus dedos.
—No puedo creer que nosotros vayamos a Georgia el próximo mes —suspiró Alyssa.
—Lo sé. —Jake asintió—. El tiempo se mueve tan rápido. Siento que está tratando de correr delante de mí.
—Invité a Mattie a quedarse conmigo hasta que comience el semestre. Su hermana mayor viene y ella no quiere verla. Yo podría ser su único escape de un verano miserable. —Se rió Alyssa.
—Me alegro que la invitaras. Así tendrás a alguien con quien pasar el rato mientras estoy en la práctica. —Asintió Jake.
Jake todavía encontraba a Mattie ligeramente molesta, pero él la toleraba por el bien de Alyssa. La madre de Alyssa había suavizado la presión sobre ellos acerca de vivir juntos, al haber acordado con Alyssa alquilar un apartamento fuera del campus, mientras los chicos no vivieran juntos hasta que estuvieran casados. Jake sabía que Alyssa simplemente había estado tan aliviada como él lo había estado, aunque ninguno de ellos lo había dicho en voz alta.
Lentamente durante las siguientes dos semanas Jake dijo adiós a sus amigos y empacó su habitación. No se había dado cuenta de la cantidad de cosas que había acumulado mientras crecía. Tuvo que batallar para decidir que llevar y que dejar atrás. Ya que iba a vivir en un dormitorio él no podía llevar todo. Lo que, era una cosa buena porque ya había prometido que ayudaría a Alyssa a mudar sus cosas. Lo que era justo, ya que ella necesitaba más cosas para llenar su apartamento.
Dos días antes de que ellos se marcharan los chicos de su equipo les hicieron una fiesta de despedida. Alyssa casi se olvidó de ello y él tuvo que pasar y recogerla en el último minuto.
—¡Estoy tan estresada! —dijo ella de camino a la fiesta—. Tengo muchas cosas que empacar antes del viernes.
—No tienes que marcharte cuando yo lo haga —dijo Jake por decimotercera vez esta semana.
—Sí, lo sé —suspiró ella—. Tengo que firmar el contrato el lunes y luego voy a necesitar el resto del verano para desempacar mis cosas.
—Todo estará bien. —Se rió Jake.
Capíutlo 23
Alyssa
Alyssa consiguió empacar todo, ella, Jake, su mamá y Mattie cargaron sus cosas al asiento trasero del auto y a la cama de la camioneta de Jake. Ella se alegró por la ayuda de Jake, porque no sabía nada sobre empacar sus cosas en forma para que nada se rompiera.
En su última noche en Ohio asaron malvaviscos y se quedaron hasta tan tarde como se atrevieron. Cuando Jake se dirigió a casa para despedirse de sus padres y conseguir una buena noche de sueño, Mattie desapareció también, dejando a Alyssa a solas con su madre, mientras limpiaban la cocina.
—Quiero que tengas cuidado en Georgia —dijo su madre—, y quiero que me llames al menos una vez a la semana, más a menudo sería bueno también, sin embargo.
—Lo haré, mamá. —Suspiró Alyssa.
—Lo digo en serio, Alyssa —dijo su madre—. Sé que no siempre he sido la madre más grandiosa, pero quiero que estemos en contacto. No quiero que te olvides de mí.
—No lo haré —dijo Alyssa—. ¿De verdad crees que podría olvidarme de ti?
—Me olvidé de mis padres por un tiempo cuando estaba en la universidad —dijo su madre.
—Si no te llamo, entonces tú me llamas —dijo Alyssa y le dio a su madre un abrazo—. Sólo recuerda eso si comienzas a ignorar mis llamadas. —Su madre se echó a reír.
* * * *
A la mañana siguiente las manos de Alyssa temblaban tanto que no pensaba que podría conducir. Cuando había soñado salir de Ohio no creía que iba a ser tan difícil. También pensó que estaría en la cresta con Jake, pero ambos necesitaban sus vehículos cuando llegaran a Georgia.
Todos llegaron a la casa de Alyssa para el desayuno antes de partir en su viaje. Alyssa estaba demasiado nerviosa para comer mucho, pero se sentó con los otros mientras cuchicheaban.
—Te quiero, mamá —dijo ella después de que doble comprobó que todo estaba listo para irse.
—Yo también te quiero, cariño, llámame si necesitas algo —dijo su madre.
—Lo haré. —Sonrió Alyssa.
Se abrazó a la madre y al padre de Jake, también antes de pasar a Jake. Él la tomó en sus brazos y le dio un rápido beso. Ella apoyó la cabeza en su pecho por un momento para tomar consuelo.
—Trataré de asegurarme de que las chicas se queden conmigo, pero si te pierdes llámame y entraré en un área de descanso cercana —le dijo Jake.
—Lo haré, pero de todos modos sé leer un mapa. —Se rió Alyssa.
—Lo sé, pero quería decirte algo en caso de que pasara. —Sonrió Jake.
—Está bien, ustedes tres —dijo el padre de Jake—, fuera de aquí. Están perdiéndose la luz del día y esperamos que se detengan si se les hace de noche antes de llegar allí.
—Sí, señor. —Se rió Mattie.
Hubo una última ronda de abrazos y luego comenzó su viaje. Las manos de Alyssa temblaban cuando encendió el contacto, pero no sabía si se trataba de excitación o de sus nervios. Ambas emociones tenían a su mente corriendo en círculos.
—¡Finalmente somos libres! —gritó Mattie mientras salían a la carretera.
—Por fin podré empezar mi vida —suspiró Alyssa.
—Entonces, ¿cuándo se casarán tú y Jake? —bromeó Mattie—. ¿Iremos a Las Vegas por primera vez para la ceremonia?
—No —se rió Alyssa—, no vamos a casarnos por un tiempo.
—Esa es una mierda, quería ser dama de honor —se rió Mattie.
—Cuando me case, podrás serlo entonces —bromeó Alyssa.
—He tenido la intención de preguntarte, ¿qué es lo que estudiarás en la universidad? —preguntó Mattie.
—Historia del Arte —se rió.
—¿En serio? —preguntó Mattie.
—Sí —Alyssa sonrió—. No pude pensar en ninguna otra carrera importante en la cual anotarme.
—Siempre has sido una loca —se rió Mattie.
—Tal vez. —Estuvo de acuerdo Alyssa.
Capíutlo 24
El Futuro
Alyssa cambio su especialidad por medicina del deporte durante su segundo semestre en la Universidad. No participó como porrista durante sus años de estudiante, pero aun así asistió a todos los partidos que Jake jugó.
Jake eventualmente se estableció en la especialidad de educación, para que pudiera entrenar jugadores de fútbol después de la Universidad. Le ofrecieron posiciones en varios equipos profesionales, pero todas las declinó porque su interés se volvió en formar pronto una familia.
Después de que ambos obtuvieron sus diplomas universitarios, volaron de vuelta a Ohio para su boda. Como prometió, Mattie fue su dama de honor. Después de tomar un año de descanso, ambos regresaron a la Universidad para continuar su educación. Cuando Alyssa caminó por el pasillo cuando se graduó de la escuela de medicina, estaba de dos meses de embarazo de su primer hijo, pero no se lo había dicho a nadie en ese entonces. Siete meses después dio a luz a un niño sano, a quien llamaron Steven Andrew Michael Taylors, por el padre de Alyssa, el padre de Jake, y su entrenador de secundaria.
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