La
verdad es, pensar sobre la depresión aparta la mierda fuera de mí, entonces
vuelvo al estudio y veo otros capítulos de La Ley & el Orden. Isaac no se
conecta hasta las 8, entonces espero hasta esa hora. Maura llama pero no tengo
energía como para decirle nada excepto lo que está pasando en La Ley & el
Orden, y ella odia cuando hago eso. Entonces dejo que atienda el contestador.
Yo: Es Will. ¿Por qué mierda me
estas llamando? Deja un mensaje y tal vez te llame de vuelta. [BEEP]
Maura: Hola perdedor. Estoy tan
aburrida que hasta te estoy llamando. Supuse que si no estás haciendo nada
podría ser la madre de tus hijos. Oh, bueno. Creo que voy a llamar a Joseph y
pedirle que lo hagamos en el pesebre, y engendrar otro niño dios
Para cuando me doy cuenta son
casi las 8. Y aún a esa hora, no me importa demasiado como para devolverle la
llamada. Tenemos estas cosas de llamarnos de vuelta, eso no lo hacemos muy
seguido. En cambio, me dirijo a la computadora y es como si me convirtiera en
una pequeña niña que está a punto de ver su primer arcoíris. Llego mareado y
nervioso y esperanzado y desesperado y me digo a mí mismo que no debo mirar
obsesivamente a mi lista de amiguitos, pero mientras se va proyectando en el
interior de mis parpados. A las 8.05 su nombre aparece, y empezó a contar.
Cuento solo hasta 20 antes de que su recuadro aparezca.
Boundbydad: Saludos!
Grayscale:
Y saluditos!
Boundbydad: Estoy agradecido de
que estés acá.
Grayscale: Estoy agradecido por
estar acá.
Boundbydad: En el trabajo= El
peor! Día! Del mundo! esta chica trato de robar y no fue ni siquiera sutil.
Suelo tener algo de simpatía por los ladrones de tiendas.
Boundbydad: Pero ahora solo
quiero verlos tras las rejas. Le dije que lo pusiera en su sitio y ella actuó
como "¿Ponerlo de nuevo en su sitio?" hasta que revise su bolsillo y
saque el disco. ¿Y qué es lo que ella dijo sobre eso? "oh".
Grayscale: Ni siquiera un ―perdón‖?
Boundbydad: Ni siquiera.
Grayscale: Las chicas apestan.
Boundbydad: Y los chicos somos
ángeles? J
Seguimos así como por una hora.
Desearía que pudiéramos hablar por teléfono, pero sus padres no lo dejan tener
un celular y yo no sé si mi mama a veces revisa mi celular cuando estoy en la
ducha. Esto está bien, igual. Es una parte del día donde el tiempo parece
valer.
Pasamos nuestros usuales diez
minutos despidiéndonos.
Boundbydad: De verdad tengo que
irme.
Grayscale: Yo también.
Boundbydad:
Pero no quiero.
Grayscale: Yo tampoco.
Boundbydad: Mañana?
Grayscale: Mañana!
Boundbydad: Te deseo.
Grayscale: Te deseo también.
Es peligroso porque es una regla
mía nunca desear nada. Demasiadas veces cuando era un chico, rogué o puse
ojitos de gato y me entregué devotamente esperando por algo. Hasta pensaba que
algunas partes de mi habitación eran mejores para desear que otras -debajo de
la cama estaba bien, pero sobre la cama no; el fondo del closet estaba bien,
mientras que mi caja de zapatos con cartas de béisbol estuviera en mi regazo.
Nunca en mi escritorio, pero siempre con el cajón de medias abierto. Nadie me
dijo estas reglas- me las guarde para mí mismo. Podía pasar horas pidiendo un
deseo en particular −y en cada momento, yo me tuve que chocar con una pared de
rotunda indiferencia. Tanto como si fuera por un hámster o como para que mi
mamá deje de llorar− el cajón de medias estaría abierto y yo estaría sentado
detrás de mi cesta de juguetes con tres figuras de acción en una mano y un
carro de Matchbox en la otra. Nunca esperé que algo mejorara −solamente una
cosa esperé que mejorara. Y nunca lo hizo. Entonces me rendí. Me rendí cada
día.
Pero no con Isaac. Me asusta a
veces. Desear que funcione.
Más
tarde recibí un mail de él.
Siento como si mi vida
estuviera tan dispersa. Como si todo fueran pequeños pedazos de papel y alguien
prende el ventilador. Pero al hablarte, siento como si ese ventilador se
apagara por un momento. Como si las cosas pudieran tener sentido. Tú me vuelves
a unir completamente, aprecio mucho eso.
DIOS, ESTOY TAN ENAMORADO.
Capítulo Tres
Nada sucede por una semana. No
me refiero a esto en sentido figurado, como si hubiera una escasez de eventos
significativos. Me refiero a que na-da ocurre. Un total estancamiento.
Es una especie de cielo, a decir verdad.
Está el levantarse, el bañarse,
la escuela, el milagro de Tiny Cooper y el escritorio, la mirada quejumbrosa a
mi reloj del Burger King Kids Meal Magic School Bus durante cada clase,
el alivio que trae consigo el timbre del octavo periodo, el autobús, las
tareas, la cena, los padres, el bloqueo de la puerta, la buena música, el
Facebook y la lectura de las actualizaciones de estado de las personas, sin
escribir una porque mi política de callar se extiende a la comunicación
textual, y luego está la cama, despertar, la ducha y otra vez la escuela. No me
importa. Mientras la vida pasa, tomaré la tranquila desesperación sobre la
bipolaridad radical.
Y luego el jueves en la noche,
voy a casa, Tiny me llama, y algunas cosas empiezan a suceder. Digo hola, y
luego Tiny, a manera de introducción, dice:
―Deberías venir a la reunión de
la Alianza Gay-Heterosexual de mañana.
Y digo, ―No es nada personal, Tiny, pero
realmente no entro en alianzas. De alguna manera, conoces mi política para
actividades extracurriculares.
―No,
no la conozco ―dice Tiny.
―Bueno, me opongo a ellas ―digo―solo
las actividades curriculares ya son un montón. Escucha, Tiny. Debo irme. Mamá
está en la otra línea ―cuelgo. Mamá no está en la otra línea, pero necesito
colgar, porque no puedo entrar en ninguna conversación.
Pero, Tiny llama de vuelta. Y
dice: ―En realidad necesito que vengas porque debemos tener nuestros
números de afiliación. La financiación de las escuelas está parcialmente
decidida por asistencia a las reuniones.
―¿Por qué necesitas dinero de
la escuela? Tienes tu propia casa.
―Necesitamos
dinero para que podamos organizar nuestra producción de TinyDancer.
―Oh. Mi. Dulce. Santo. Dios ―digo,
porque TinyDancer es este musical, escrito por Tiny. Es básicamente la historia
de vida algo ficticia de Tiny, excepto que es cantada, y es –quiero decir, no
uso este adjetivo ligeramente– el musical más gay en toda la historia humana.
Que ya es decir algo. Y por gay, no digo que apeste. Solo digo que es gay. Es en
realidad –como musical- bastante bueno. Las canciones son pegadizas. Estoy
particularmente aficionado con ―The Nosetackle (Likes Tight Ends)‖ que incluye los memorables versos pareados, ―The
locker .
―¿Qué?―gimotea Tiny.
―Me preocupa que pueda ser, uh,
-lo que Gary dijo el otro día, malo para el equipo―digo.
―¡Esa es exactamente la clase
de cosas que puedes decir mañana!―Tiny responde, sólo una pizca de decepción en
su voz.
―Voy a ir ―digo, y cuelgo. Me
llama de nuevo, pero no contesto, porque estoy en Facebook, mirando el perfil
de Tiny, navegando a través de sus 1,532 amigos, cada uno más lindo y más a la
moda que el anterior. Estoy tratando de descubrir quien, precisamente, está en
la Alianza Gay-Heterosexual, y si pueden convertirse en un no-molesto Grupo de
Amigos. Hasta ahora puedo decir, que es solo Gary, Nick y Jane.
Estoy entrecerrando los ojos en
la pequeña foto de perfil de Jane en la que parece tener su brazo alrededor de
algún tipo de mascota de tamaño natural en patines de hielo.
Y justo ahí, tengo una
solicitud de amistad de ella. Un par de segundos después la acepto, elle me
envía un mensaje.
Jane: ¡Eh!
Yo: Eh. P á g i n a | 50
Jane:
Lo siento, eso debió haber sido un uso inapropiado del signo de exclamación.
Yo: Ah. Todo bien.
Miro su perfil. La lista de
música favorita y libros favoritos es exageradamente larga, y solo veo la A de
su lista musical antes de rendirme. Se ve linda en sus fotos, pero no es como
en la vida real –su sonrisa en la foto no es su sonrisa.
Jane: He escuchado que Tiny te
está reclutando para la AGH.
Yo: Ciertamente.
Jane: Deberías venir.
Necesitamos miembros. Es algo patético, en realidad.
Yo: Sí, creo que iré.
Jane: Genial. No sabía que
tenías un Facebook. Tu perfil es gracioso. Me gusta ―ACTIVIDADES: debe incluir
gafas de sol.
Yo: Tienes más bandas favoritas
de las que tienen los ex novios de Tiny.
Jane: Sí, bueno. Algunas
personas tienen vidas; otras tienen música.
Yo: Y algunas personas no
tienen ninguna de las dos.
Jane: Anímate, Will. Estás a
punto de ser el hombre heterosexual más sexy de la Alianza Gay-Heterosexual.
Tengo
la sensación está habiendo algo de coqueteo. Ahora, no me malinterpreten. Me
gusta coquetear tanto como a cualquier otro, siempre que cualquier otro haya
visto en repetidas ocasiones a su mejor amigo destrozado por amor. Pero, nada
viola las reglas de callar y no preocuparse tanto como el coqueteo —excepto
posiblemente por aquel momento encantadoramente horrible cuando respondes al
coqueteo, ese momento en el que sellas tu angustia con un beso. Debe haber una
tercera regla, en realidad: 1. Cállate. 2. Que no te importe demasiado. Y 3.
Nunca beses a una chica que te gusta.
Yo, después de un momento:
¿Cuántos hombres heterosexuales hay en la AGH?
Jane: Ese eres tú.
Me rio a carcajadas, y me
siento como un tonto por incluso pensar en coquetearle. Jane es una solo una
inteligente chica sarcástica con el pelo demasiado rizado.
Y así, llego a esto: A las 3:30
de la tarde del día siguiente, suena la campana del octavo período, y por un
nanosegundo, siento las endorfinas chisporrotear a través de mi cuerpo que por
lo general indican que he sobrevivido con éxito a otro día de escuela
sin que pase nada, pero luego recuerdo: el día aún no ha terminado.
Camino fatigosamente arriba
mientras una avalancha de gente corre hacia abajo, en su camino hacia el fin de
semana.
Llego al salón 204A. Abro la
puerta. Jane está de espaldas a mí con su trasero en una mesa y los pies sobre
una silla. Ella lleva una camiseta amarillo pálido y por la forma en que está
inclinada, puedo ver un poco de la parte baja de su espalda.
Tiny Cooper está extendido por
toda la delgada alfombra, usando su mochila como almohada. Lleva jeans
ajustados, que se parecen mucho a embutidos de cubierta jean. En este momento,
los tres constituimos la Alianza Gay-Heterosexual.
Tiny dice: ―¡Grayson!
―Este es el Club De La
Homosexualidad Es Una Abominación, ¿no?
Tiny se ríe. Jane sólo se
sienta de espaldas a mí, leyendo. Mis ojos regresan a la espalda de Jane,
porque tienen que ir a alguna parte, y Tiny dice: ―Grayson, ¿estás abandonando
tu asexualidad?
Jane se da la vuelta cuando
corto a Tiny de un vistazo y murmuro: ―Yo no soy asexual. Soy arelacional.
Tiny le dice a Jane, ―Quiero
decir, es una tragedia, ¿no es así? Lo único que Grayson tiene a su favor es
que es adorable, y sin embargo se niega a tener citas. A
Tiny le gusta molestarme. Lo hace por el puro placer de hacerme enojar. Y
funciona.
―Cállate, Tiny.
―Quiero decir, yo no lo veo―,
dice. ―No es nada personal, Grayson, pero tú no eres mi tipo. A) No prestas
suficiente atención a la higiene, y B) Toda la basura que tienes a tu favor es
la basura que me parece totalmente carente de interés. Quiero decir, Jane, creo
que podemos estar de acuerdo que Grayson tiene brazos bonitos.
Jane se ve ligeramente en
pánico, y salto para salvarla de tener que hablar. ―Tienes la forma más rara de
insinuarte, Tiny.
―Nunca te me insinuaría, porque
no eres gay. Y, además, los chicos que gustan de chicas son nada-sexys de por
sí. ¿Por qué te gustaría alguien a quien no puedes gustarle?
La pregunta es retórica, pero
si no hubiese estado tratando de callarme, hubiera respondido: Te gusta alguien
a quien no le gustas, porque el amor no correspondido puede ser superado de una
forma en que el amor una vez correspondido no.
Después de un momento, Tiny
dice: ―Las chicas heterosexuales piensan que él es lindo, es todo lo que estoy
diciendo ―. Y luego me di cuenta de la magnitud de la locura. Tiny Cooper me ha
traído a una reunión de Alianza Gay-Heterosexual para engancharme con una
chica.
Lo cual es, por supuesto, una
idiotez de una profunda y polivalente manera que sólo un profesor de inglés
podría esclarecer plenamente. Al menos Tiny finalmente se calla, con lo cual
empiezo a mirar el reloj y preguntarme si esto es lo que sucede en una reunión
AGH —tal vez los tres simplemente nos sentemos aquí durante una hora en
silencio, con Tiny Cooper volviendo la habitación tóxicamente incómoda cada
cierto tiempo con sus comentarios no-sutiles, y luego, al final entremos en un
círculo y gritemos ¡VAMOS GAYS! o algo así. Pero entonces llegan Gary y Nick
con algunos chicos que reconozco vagamente, una chica con un corte poco
femenino vistiendo una camiseta de Rancid gigantesca que se le llega casi hasta
las rodillas, y este profesor de Inglés, el Sr. Fortson, que nunca me ha dado
clases, lo que tal vez explica por qué me sonríe.
―Sr. Grayson, ―dice el Sr.
Fortson. ―Es bueno tenerlo aquí. Disfruté de su carta al editor un par de
semanas atrás.
―El mayor error de mi vida―, le
digo.
―¿Por qué?
Tiny Cooper salta luego. ―Es
una larga historia que involucra callar y no preocuparse―. Yo asiento con la
cabeza.
―Oh Dios mío, Grayson, ―Tiny
susurra. ―¿Te he dicho lo que Nick me dijo? ―Estoy pensando Nick Nick Nick ,
¿quién demonios es Nick? Y luego echo un vistazo a Nick, que no está sentado al
lado de Gary, que es la Pista A. También está enterrando su cabeza en sus
brazos, que es la Pista B.
Tiny dice: ―Él dijo que puede
verse a sí mismo conmigo. Esas palabras. Puedo verme a mí mismo contigo. ¿No es
simplemente la cosa más fantástica que jamás hayas escuchado?―Por la
inflexión
de Tiny, no puedo decir si la cosa es fantásticamente divertida o
increíblemente maravillosa, así que sólo me encojo de hombros.
Nick suspira, con la cabeza
contra el escritorio, murmura: ―Tiny, ahora no. ―Gary pasa los dedos por su
cabello y suspira. ―Es malo para el equipo, todo tu poli amor.
El Sr. Fortson llama al orden
con un martillo. Un martillo real. Pobre tipo. Me imagino que en la universidad
o lo que sea, no se imaginó que el uso de martillo sería parte de su carrera
docente.
―Está bien, así que tenemos
ocho personas hoy. Eso está muy bien, muchachos. Creo que la primera orden del
negocio es el musical de Tiny, TinyDancer. Tenemos que decidir si se
debe solicitar a la administración que financie esta obra, o si nos gustaría
centrarnos en cosas diferentes. Educación, sensibilización, etc.
Tiny se sienta y anuncia, ―TinyDancer
tiene que ver con la educación y la conciencia.
―Sí ―dice Gary sarcásticamente.
―Hacer que todo el mundo sea consciente y educado sobre Tiny Cooper.
Los dos chicos que están con
Gary se ríen disimuladamente, y antes de que pueda pensar en ello digo: ―Oye,
no seas un idiota, Gary ―porque no puedo dejar de defender a Tiny.
Jane dice: ―Mira, ¿la gente va
a burlarse de esto? Absolutamente. Pero es honesto. Es gracioso, es preciso, y
no está
lleno de mierda. Se muestra a la gente gay como completa y complicada, no sólo
como ―oh, Dios mío tengo que decirle a mi padre que me gustan los chicos y
wah-wah es tan difícil.‖
Gary rueda los ojos y exhala a
través de los labios fruncidos como si estuviera fumando. ―Cierto. Sabes lo
difícil que es ―le dice a Jane ―Ya que eres-oh, espera, tú no eres gay.
―Eso es irrelevante, ―responde
Jane. Miro a Jane, que está dando una mirada a Gary cuando el Sr. Fortson
comienza a hablar acerca de cómo no se puede tener alianzas dentro de la
Alianza o de lo contrario no hay Alianza global. Me pregunto cuántas veces
puede utilizar la palabra alianza en una oración cuando Tiny Cooper corta al
Sr. Fortson diciendo, ―Eh, espera, Jane, ¿eres heterosexual?
Y ella asiente con la cabeza
sin realmente mirar hacia arriba y luego murmura: ―Quiero decir, creo que sí,
de todos modos.
―Deberías salir con Grayson, ―dice
Tiny. ―Él cree que eres super linda.
Si estuviera parado en una pesa
completamente vestido, empapado, sosteniendo pesas de cinco kilos en cada mano
y equilibrando una pila de libros de tapa dura en mi cabeza, pesaría alrededor
de 180 libras, que es aproximadamente el equivalente del peso del tríceps
izquierdo de Tiny Cooper. Pero en este momento, podría sacarle la mierda de
vida a Tiny Cooper. Y lo haría, lo juro por Dios, excepto que estoy demasiado
ocupado tratando de desaparecer.
Estoy
sentado aquí pensando, Dios, te juro que voy a hacer un voto de silencio, me
mudaré a un monasterio y te adoraré todos los días de mi vida si sólo por esta
vez me proporcionas una capa de invisibilidad, vamos, vamos, por favor, por
favor, capa de invisibilidad ahora, ahora, ahora. Es muy posible que Jane
esté pensando lo mismo, pero no tengo ni idea, porque ella no habla tampoco, y
no puedo mirarla a causa de cuan cegado estoy por la vergüenza.
La reunión dura treinta minutos
más, tiempo durante el cual no hablo, ni me muevo, ni respondo de ninguna
manera a los estímulos. Deduzco que Nick le sugiere a Gary y a Tiny una especie
de maquillaje, y la Alianza acuerda obtener dinero para ambos TinyDancer y
una serie de volantes destinados a la educación. Hay un poco más de charla,
pero vuelvo a oir la voz de Jane.
Y entonces termina, y fuera de
mi visión periférica veo a todos salir, pero me quedo quieto. En la última
media hora, he recopilado una lista mental de aproximadamente 412 formas con
las que podría matar a Tiny Cooper, y no me voy, hasta que me he decidido por
la más apropiada. Finalmente decido que voy simplemente a apuñalarlo una y mil
veces con un bolígrafo. Al estilo de Jailhouse. Me pongo de pie y salgo. Tiny
Cooper está apoyado contra una fila de armarios, esperándome.
―Escucha, Grayson ―dice, y
camino hacia él, empuñando su polo, estoy de puntillas, y mis ojos están frente
a su nuez de Adán,
digo: ―De todas las cosas miserables que has hecho, chupapijas.
Tiny se ríe, lo que sólo me
enloquece, y dice, ―No puedes llamarme chupapijas, Grayson, porque A) No es un
insulto, y B) Sabes que no lo soy. No aún. Trágico.
Suelto su camiseta. Tiny no es
físicamente intimidable. ―Bueno, lo que sea ―le digo. ―Saco de mierda. Imbécil.
Amante de vaginas.
―Eso sí que es un insulto―,
dice, ―Pero escucha, amigo. Le gustas. Cuando salió hace un momento se acercó a
mí y estaba como, ―¿Realmente quisiste decirlo o estabas simplemente bromeando?‖ Y yo estaba como, ―¿Por qué lo preguntas?‖ Y ella estaba como, ―bueno, él es lindo, eso es todo‖, y entonces yo le dije que no estaba bromeando, y
luego ella sonrió todo ridículo.
―¿En serio?
―En serio.
Tomo una respiración larga y
profunda. ―Eso es terrible. No me gusta, Tiny.
Él rueda los ojos. ―¿Y crees
que yo estoy loco? Ella es adorable. ¡Hice totalmente tu vida!
Me doy cuenta de que esto no
es, como, muy masculino. Me doy cuenta de que los chicos propiamente dichos
sólo deben pensar en el sexo y en la adquisición del mismo, que deben correr con-la
entrepierna-por-delante hacia cada chica que le gusten, etc.
la
parte que más me gusta no es el hacer, sino el darme cuenta. El darme cuenta de
la forma en que ella huele como a café sobre azucarado, y la diferencia entre
su sonrisa y su sonrisa fotografiada, la forma en que se muerde el labio
inferior, y la pálida piel de su espalda. Sólo quiero tener el placer de notar
estas cosas a una distancia segura, no quiero tener que reconocer que lo estoy
notando —no quiero hablar de ello, o hacer cosas al respecto.
Pensé en eso mientras estábamos
allí con el inconsciente, mocoso-llorón Tiny bajo nosotros. Pensé en pasar por
encima del gigante caído y en besarla con mi mano contra su rostro, su
improbable aliento cálido, y en tener una novia que se enoje conmigo por ser
tan callado y sólo volverme más callado porque la cosa que me gustó fue una
sonrisa con un leviatán durmiente entre nosotros, y entonces me siento como una
mierda por un tiempo hasta que finalmente nos separamos, y en ese momento me
reafirmo en mi voto de vivir según las reglas.
Puedo hacerlo.
O puedo solo vivir según las
reglas.
―Créeme ―le digo. ―No estás
mejorando mi vida. Solo deja de intervenir ¿de acuerdo?
Él responde con un gesto que
tomo por un asentimiento. ―Así que, escucha ―dice Tiny. ―Acerca de Nick. La
cosa es que él y Gary estuvieron juntos por mucho tiempo y como que, solo
rompieron ayer, pero hay una chispa real.
―Sumamente
mala idea―, le digo.
―Pero ellos se separaron ―dice
Tiny.
―Sí, pero ¿Qué pasaría si
alguien rompió contigo y luego al día siguiente está coqueteando con uno de tus
amigos?
―Voy a pensar en ello ―, dice
Tiny, pero sé que no puede contenerse de tener otro breve y fallido romance. ―Oh,
¡Oye! ―Tiny se anima. ―Tienes que venir con nosotros a la sala de
almacenamiento el viernes. Nick y yo vamos a ver a esta banda, los ―Maybe Dead
Cats‖. Pop punk Intelectual. ―Dead Milkmen-ey‖, pero menos divertido, ja, ja.
―Gracias por haberme invitado
antes, ―digo, codeando a Tiny en el costado. Él me empuja hacia atrás
juguetonamente, y casi me caigo por las escaleras. Es como ser el mejor amigo
de un gigante de cuento de hadas: Tiny Cooper no puede ayudarte pero si hacerte
daño.
―Me imaginé que no querrías
venir, después del desastre de la semana pasada.
―Oh, espera, no puedo. El salón
de almacenamiento es sólo para mayores de veintiuno.
Tiny Cooper, camina delante de
mí, llega a la puerta. Lanza sus caderas contra la barra de metal y la puerta
se abre. Afuera. El fin de semana. La luz rápida descubierta de Chicago. La
inundación de aire frío sobre mí, y la luz se precipita. Tiny Cooper es
iluminado por el sol poniente, así que apenas lo puede ver cuando se da la
vuelta hacia mí y saca su teléfono.
―¿A quién llamas?―Le pregunto,
pero Tiny no responde. Él sólo tiene el teléfono en su gigantesca mano carnosa
y luego dice: ―Oye, Jane ―y mis ojos se amplían, y yo hago el movimiento de
hendidura de la garganta y Tiny sonríe y dice: ―Oye, Grayson quiere venir con
nosotros a los ―Maybe Dead Cats‖ el viernes. ¿Tal
vez podríamos ir a cenar primero?
―. . .
―Bueno, el único problema es
que él no tiene una identificación, y… ¿No conoces algún chico?
―. . .
―No estás en casa todavía, ¿o
sí? Solo vuelve y pon tu delgado trasero en algo. ―Tiny cuelga y me dice: ―Ella
está en camino. Luego estoy en la puerta mientras Tiny corre por las escaleras
y empieza a saltar —sí, saltar— hacia el estacionamiento para estudiantes.
―Tiny ―grito, pero él no da la
vuelta, sólo sigue saltando. No me pongo a saltar tras su loco trasero, ni
nada, pero sí sonrío un poco. Él puede ser un hechicero malvado, pero Tiny
Cooper es su propio maldito hombre, y si él quiere ser un capitán gigantesco,
entonces ese es su derecho como un gran estadounidense. Me
imagino que no puedo deshacerme de Jane, así que estoy sentado en los escalones
de la entrada cuando aparece dos minutos más tarde tras el volante de un
antiguo Volvo, pintado a mano de color naranja. He visto el coche antes en el
estacionamiento –no lo puedes ignorar-, pero yo nunca lo he relacionado con
Jane. Ella parece más tranquila de lo que el coche implica. Bajo por las
escaleras, abro la puerta del pasajero, y subo, mis pies aterrizan en un montón
de envoltorios de comida rápida.
―Lo siento. Me doy cuenta de
que es asqueroso.
―No te preocupes―, le digo.
Este sería un buen momento para hacer una broma, pero estoy pensando cállate,
cállate, cállate. Después de un rato, el silencio se siente muy raro, por
eso digo:
―¿Conoces a esta banda, los uh…
Maybe Dead Cats?
―Sí. No son malos. Son una
especie de los principios Mr. T Experience, pero tienen una canción que me
gusta, dura como cincuenta y cinco segundos y se llama ―Annus Miribalis, y básicamente explica la teoría de la relatividad de
Einstein.
―Cool ―, le digo. Ella sonríe,
pasa a conducir, y nos arrastramos hacia la ciudad.
Tal vez un minuto después
llegamos a una señal de alto y Jane tira más hacia el lado de la carretera y me
mira. ―Soy algo tímida ―dice.
―¿Eh? P á g i n a | 63
―Soy
bastante tímida, así que lo entiendo. Pero no te escondas detrás de Tiny.
―No lo hago ―le digo.
Y luego se encoje bajo su
cinturón de seguridad y me pregunto por qué está haciendo eso, entonces se
inclina sobre la caja de cambios, y me doy cuenta de lo que está pasando,
cierra los ojos e inclina la cabeza y me doy la vuelta, mirando hacia abajo a
las bolsas de comida rápida en el suelo de su coche. Ella abre los ojos y se
sacude hacia atrás. Entonces empiezo a hablar para llenar el silencio. ―Yo no
soy, uh, creo que eres increíble y bonita, pero no soy, como, yo no soy, como,
supongo que no, uhm… realmente no quiero una relación en este momento.
Después de un segundo, en voz
muy baja, dice ―Creo que debí haber conseguido información confiable.
―Posiblemente ―le digo.
―Lo siento mucho ―dice
―Yo también. Quiero decir,
realmente eres…
―No, no, no para, que sólo lo
empeora. Bueno. Bueno. Mírame. ―la miro. ―Yo puedo olvidar totalmente que ha
pasado, si, y sólo si, tú puedes olvidar por completo que algo sucedió.
―No ha pasado nada―, le digo, y
luego me corrijo a mí mismo. ―No pasó nada.
―Exactamente―,
dice ella, y entonces nuestra trigésima segunda parada en las señal de alto
termina, y echo mi cabeza hacia atrás en el asiento. Jane conduce como las
citas de Tiny.
Estamos saliendo de la Orilla
del Lago, cerca del centro y hablando del Neutral Milk Hotel y si puede haber
algunas grabaciones por ahí que nadie ha oído, sólo demos, y lo interesante que
sería escuchar como sus canciones sonaban antes de que fueran canciones, como tal
vez podríamos entrar en su estudio de grabación y copiar cada momento
registrado de la existencia de la banda. El antiguo sistema de calefacción del
Volvo hace que mis labios se sientan secos y lo de la inclinación de Jane se
siente realmente, literalmente olvidado y me pasa que me siento extrañamente
decepcionado por como Jane parece sentirse totalmente tranquila, lo que a su
vez me hace sentir extrañamente rechazado, y me hace pensar que tal vez deba
ser erigida en mi honor un ala en el Museo de la Locura.
Nos encontramos con una plaza
de aparcamiento en la calle, un par de manzanas lejos del lugar, y Jane me
lleva a una puerta de vidrio mediocre, al lado de un restaurante de hot-dog. Un
letrero en la puerta dice COSTA DORADA COPIAS E IMPRESIÓNES. Nos dirigimos por
las escaleras, el delicioso olor de la carne de cerdo flotando en el aire, y
entramos en una tienda pequeña. Está escasamente decorada, lo que quiere decir
que hay dos sillas plegables, un poster de gatito de AGUANTA AHÍ, una planta
muerta en maceta, un ordenador y una impresora de lujo.
―Oye,
Paulie ―, dice Jane, a un hombre tatuado que parece ser el único empleado de la
tienda. El olor a hot-dog se ha disipado, pero sólo porque ―Costa Dorada Copia
e Impresión‖ apesta a marihuana. El tipo viene de detrás del
mostrador y le da un abrazo a Jane con un solo brazo, y luego dice: ―Este es mi
amigo, Will ―, y el chico extiende la mano, y tan pronto como doy la mano, veo
que tiene las letras, H-O-P-E tatuadas en los nudillos. ―Paulie y mi hermano
son buenos amigos. Fueron a Evanston juntos.
―Sí, fuimos juntos―, dice
Paulie. ―Pero estamos seguros de que no nos graduamos juntos, porque aún no
estoy graduado. ―Paulie ríe.
―Sí, ehm, Paulie. Will perdió
su ID―, explica Jane.
Paulie me sonríe. ―Es una pena,
chico. ―Me entrega una hoja de papel de computadora y dice, ―necesito tu nombre
completo, tu dirección, fecha de nacimiento, seguro social, altura, peso y
color de los ojos. Y cien dólares.
―Yo, eh, ―digo, porque no
acostumbro llevar billetes de cien dólares conmigo. Pero antes de que pueda
formar las palabras, Jane pone cinco de veinte en el mostrador.
Jane y yo nos sentamos en las sillas plegables, y juntos inventamos mi
nueva identidad: Mi nombre es Ishmael J. Biafra, mi dirección es 1060 W. Calle
Addison, la ubicación del Wrigley Field. Tengo el cabello castaño, los ojos
azules. Mido 1.77m, peso 160 libras, mi número de seguro social es de nueve
números
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