viernes, 7 de marzo de 2014

Will Greyson, parte 8

Yo: ¿Ganaste?
O.W.G.: Le dije que lo había enviado y después archivado por él. Estaba realmente molesto porque no haya ganado...pero pienso que habría sido peor si hubiera ganado.
Yo: Podrías haber conocido a Miley Cyrus. Jane se habría muerto de celos.
O.W.G.: Creo que Jane se habría muerto de risa primero.
No puedo evitarlo ― me imagino a Isaac riendo, también.
Y entonces tengo que matar esa imagen. Porque Isaac no existe. Siento como que voy a perder otra vez.
Yo: ¿Por qué?
O.W.G.: ¿Por qué Jane se moriría de risa?
Yo: No, ¿por qué Maura hizo esto?
O.W.G.: No puedo decirlo honestamente.
Maura. Isaac.
Isaac. Maura.
Yunque.
Yunque.
Yunque.
Yo: ¿Sabes qué apesta sobre el amor? 
O.W.G.: ¿Qué?
Yo: Que está tan atado a la verdad.
Las lágrimas están empezando a volver. Y por ese dolor ― sé que estoy renunciando a todo. Isaac. Esperanza. El futuro. Esos sentimientos. Esa palabra. Estoy renunciando a todo, y eso duele.
O.W.G.: ¿Will?
Yo: Creo que necesito cerrar mis ojos por un momento y sentir lo que necesito sentir.
Cierro mis ojos, cierro mi cuerpo, trato de cerrar todo lo demás. Siento que O.W.G. se para. Desearía que fuese Isaac, aunque sé que no lo es. Desearía que Maura no fuese Isaac, aunque sé que lo es. Desearía ser alguien más, aunque sé que nunca, nunca seré capaz de alejarme de lo que he hecho y me han hecho.
Señor, envíame amnesia. Hazme olvidar cada momento que no estuve realmente con Isaac. Hazme olvidar que Maura existe. Esto debe ser lo que mi madre sintió cuando mi papá dijo que habían terminado. Ahora lo entiendo. Lo entiendo. Las cosas en las que tienes puestas más esperanzas son las cosas que te destruyen al final.
Escucho que O.W.G. habla con alguien. Un resumen murmurado de todo lo que acaba de pasar.
Escucho que pasos se acercan. Trato de calmarme un poco, entonces abro mis ojos... y veo este chico enorme parado frente a mí. Cuando él nota que lo estoy notando, me da una amplia 
sonrisa. Lo juro, tiene hoyuelos del tamaño de la cabeza de un bebé.
Chico enorme: Hola. Soy Tiny.
Me ofrece su mano. No estoy enteramente en el ánimo de estrechar, pero es extraño si sólo lo dejo ahí, así que saco mi mano también. Aunque, en lugar de estrechármela, me pone de pie.
Tiny: ¿Alguien murió?
Yo: Sí, yo lo hice.
Me vuelve a sonreír con eso.
Tiny: Bueno, entonces... Bienvenido a la vida después de la muerte. 
Capítulo Nueve
Podrás decir muchas cosas malas acerca de Tiny Cooper. Lo sé, porque las he dicho. Pero para un chico que no sabe absolutamente nada acerca de cómo conducir sus propias relaciones, Tiny Cooper es casi brillante cuando se trata de manejar los rompimientos de otras personas. Tiny es como una esponja gigante que absorbe el dolor por el amor perdido a donde sea que vaya. Así es con Will Grayson. Quiero decir, el otro Will Grayson.
Jane está en la vidriera al lado de la puerta hablando por teléfono. La miro, pero ella no me está mirando, y me estoy preguntando si tocaron la canción. Algo que Will (el otro Will) dijo justo antes de que Tiny y Jane se acercaran, se queda dando vueltas en mi cabeza: el amor está ligado a la verdad. Pienso en ellos como gemelos unidos infelizmente.
—Obviamente —está diciendo Tiny—, ella es sólo una ardiente pila de basura, pero aun así, le doy todo el crédito por el nombre. Isaac. Isaac. Quiero decir, casi podría casi enamorarme de una chica si se llamara Isaac.
El otro Will Grayson no ríe, pero Tiny no se inmuta. —Debes haber estado totalmente histérico cuando te diste cuenta de que era una tienda porno, ¿verdad? Así como, ¿quién querría reunirse allí
—Y luego también cuando su tocayo estaba comprando una revista —digo, sosteniendo el bolso negro, pensando que Tiny lo agarrará y revisará mis compras. Pero no lo hace. Sólo dice—: Esto es incluso peor que lo que nos pasó a mí y a Tommy.
—¿Qué les pasó a ti y a Tommy? —pregunta Will.
—Dijo que era rubio natural, pero su tintura era muy mala, parecía una peluca de Mattel36, como Barbie. Además, Tommy no era un diminutivo de Tomas, como me dijo. Era el diminutivo del antiguo Thomas.
—Sí, es peor. Mucho peor —dice Will.
Claramente, no tengo mucho que contribuir a la conversación y, de todos modos, Tiny está actuando como si yo no existiera, así que sonrío y digo: —Los dejaré a los dos solos. —Y miro hacia el otro Will Grayson, quién está absorto en una especie de vaivén como si fuera a caer con el viento. Quiero decir algo, porque me siento mal por él, pero nunca sé qué decir. Así que sólo digo lo que estoy pensando. —Sé que apesta, pero de alguna manera, es bueno. —Me mira como si acabara de decir algo absolutamente estúpido, lo que, por supuesto, hice—. El amor y la verdad están ligados, quiero decir. Se hacen posible el uno al otro, ¿entiendes?
El chico me cerca de un octavo de sonrisa y luego se gira hacia Tiny, quien (para ser honestos) es claramente el mejor terapeuta.
El bolso negro con Mano a Mano ya no luce gracioso, así que lo tiro al piso junto a Tiny y Will. Ellos ni siquiera lo notan.
Jane está parada de puntillas, casi inclinada hacia la calle repleta de taxis. Un grupo de estudiantes que pasan la miran, levantando las cejas unos a otros. Aún creo que el amor y la verdad están ligados (lo que me hace querer decirle la verdad) la completa, contradictoria verdad. Porque de alguna manera, en algún nivel, ¿no soy esa chica? ¿No soy esa chica pretendiendo ser Isaac?
Camino hacia ella y trato de tocar su codo, pero mi toque es demasiado suave y sólo logro tocar su abrigo. Se gira hacia mí y veo que aún está al teléfono. Hago un gesto de, “Oye, no te apures, habla tanto como desees”, lo que probablemente se interpreta como ―Oye, ¡Mírame! Tengo manos espásticas Jane levanta un dedo. Asiento. Empieza a hablar suave y tiernamente hacia el teléfono, diciendo—: Sí, lo sé. Yo también..
Camino hacia atrás por la vereda y me inclino contra el muro de ladrillos entre Frenchy‘s y un restaurant de sushi cerrado. A mi derecha, Will y Tiny conversan. A mi izquierda, Jane habla. Saco mi celular como si fuera a enviar un mensaje de texto, pero sólo reviso mi lista de contactos. Clint. Papá. Jane. Mamá. Gente que solía ser mis amigos. Gente que de alguna manera conozco. Tiny. Nada después de la T. Poco para un teléfono que he tenido por tres años. 
—Oye —dice Jane. Miro hacia arriba, cierro mi teléfono y le sonrío—, lamento lo del concierto —me dice.
—Sí, está bien —le respondo, porque lo está.
—¿Quién es el chico? —pregunta, haciendo gestos hacia él.
—Will Grayson —digo. Me mira, confusa—. Conocí un chico llamado Will Grayson en esa tienda de porno —digo—. Yo estaba ahí para usar mi identificación falsa, y él estaba ahí para conocer a su novio falso.
—Jesús, si hubiese sabido que eso iba a pasar, me hubiera escapado del concierto.
—Sí —digo, tratando de no sonar irritado—. Vamos a caminar.
Ella asiente. Caminamos por la avenida Michigan, el Magnificent Mile, el hogar de todas las grandes tiendas chinas de Chicago. Todo está cerrado ahora, y los turistas que inundan las calles durante el día se han ido a sus hoteles, elevados cincuenta pisos por encima de nosotros. La gente sin hogar que mendigan a los turistas se han ido, también, solo somos Jane y yo. No puedes decir la verdad si no estás caminado, así que le cuento toda la historia, tratando de hacerla graciosa, más grande que cualquier concierto de MDC que pueda haber. Cuando termino hay un momento de calma y dice: —¿Puedo preguntarte algo casual?
—Sí, por supuesto. —Caminamos por Tiffany y me paro un segundo. El amarillo pálido del semáforo ilumina la vidriera lo suficiente como para ver el grueso vidrio y la rejilla de seguridad, logro ver un estante vacío, un cuello de terciopelo gris sin joyería alguna.
—¿Crees en epifanías38? —pregunta. Empezamos a caminar de nuevo.
—Um, ¿puedes reformular la pregunta?
—Como, ¿crees que las actitudes de las personas pueden cambiar? Un día despiertas y te das cuenta de algo, ves algo de una manera diferente a como la veías antes, y boom, epifanía. Algo es diferente para siempre. ¿Crees en eso?
—No —digo—. No creo que nada pase todo de una sola vez. Como, ¿Tiny? ¿Crees que Tiny se enamora todos los días? De ninguna manera. Él piensa que se enamora, pero no lo hace realmente. Quiero decir, todo lo que pasa de una sola vez es igual de probable que desaparezca de una sola vez, ¿entiendes?
No dice nada por un momento. Sólo camina. Mi mano está cerca de la suya, se rozan pero nada pasa entre nosotros. —Sí. Puede que tengas razón —dice finalmente.
—¿Por qué preguntas? —digo.
—No lo sé. Por ninguna razón, en realidad. —El idioma inglés tiene una historia extensa. Y en todo ese tiempo, nadie ha hecho una ―pregunta casual sobre ―epifanías por ―ninguna razón. Las ―preguntas casuales son las menos casuales de las preguntas.
—¿Quién tuvo epifanía? —pregunto. 
—Um, creo que eres la peor persona con la que se podría hablar de esto —dice.
—¿Cómo está eso?
—Ya sé que ir al concierto no estuvo bien de mi parte —dice de la nada. Llegamos a una banca de plástico y ella se sienta.
—Está bien —digo, sentándome a su lado.
—En realidad no está bien en, creo que, la mayor escala posible. Creo que de hecho estoy un poco confundida. —Confundida. El teléfono. La dulce y femenina voz. Epifanías. Finalmente descubro la verdad.
—El ex-novio —digo. Siento cómo mi estómago se hunde como si estuviera en un profundo océano, y entiendo la verdad: Me gusta. Es linda y es realmente inteligente rozando lo pretencioso de una manera correcta y precisa, y hay una suavidad en su rostro que afina todo lo que dice, y me gusta, y no sólo debería de ser honesto con ella; quiero ser honesto con ella. Esta es la manera en que esas cosas están ligadas, supongo. —Tengo una idea —digo.
Puedo sentirla mirándome y ajusto la capucha de mi abrigo. Mis orejas se sienten tan frías que queman.
—¿Cuál es tu idea? —dice.
—Mi idea es que durante diez minutos, olvidemos que tenemos sentimientos. Y que olvidemos protegernos o proteger a las demás personas y que sólo digamos la verdad. Por diez minutos. Y después podemos volver a ser patéticos.
—Me gusta tu idea —dice—. Pero tú tienes que empezar.
Subo la manga de mi abrigo y miro mi reloj. 10:42. —¿Lista? —pregunto. Asiente. Miro mi reloj de nuevo—. Bueno, y… aquí voy. Me gustas. Y no sabía si me gustabas hasta que pensé en ti junto a otro chico en ese concierto, pero ahora lo sé, y me di cuenta que eso me hace una perra chillona, pero sí, me gustas. Creo que eres genial, y muy linda —y por linda me refiero a hermosa pero no quiero decir hermosa porque es muy cliché, pero lo eres— y no me importa que seas una arrogante con respecto a la música.
—No es arrogancia; es buen gusto. Bien, solía salir con este chico y supe que iba a estar en el concierto y quería ir contigo, en parte porque sabía que Randall estaría allí, pero después quería ir incluso sin ti porque supe que él estaría allí y luego él me vio cuando MDC estaba tocando “A Brief Overview of Time Travel Paradoxes”, y él estaba gritando en mi oído que tuvo una epifanía y que sabía que estábamos destinados a estar juntos y yo estaba como: no lo creo. Y citó este poema de E. E. Cumming de cómo los besos son mejor destino que la sabiduría y luego resultó que hizo que MDC me dedicara una canción, lo cual es el tipo de cosa que nunca haría antes y siento que merezco a alguien al que le guste consistentemente, lo cual tú no haces y no lo sé.
—¿Qué canción? 
Annus Miribalis Uh, él es la única persona que sabe mi contraseña de casillero, e hizo que se la dedicaran a la contraseña de mi casillero, lo cual es, quiero decir, no lo sé. Es sólo... Sí.
Si bien eran los minutos de la verdad, no le cuento lo de la canción. No puedo. Es demasiado vergonzoso. La cosa es que, viniendo de tu ex-novio, es dulce. Y viniendo de un chico que no te besaría en tu Volvo naranja, es extraño, incluso cruel. Tiene razón en que se merece alguien consistente, y quizás yo no pueda serlo. Sin embargo destrocé al chico —Joder, odio a los tipos que citan poesía a las chicas. Ya que estamos siendo honestos. Además, la sabiduría es mejor destino que la mayoría de los besos. La sabiduría es ciertamente mejor destino que besar a idiotas que sólo leen poesía para usarla para meterse en los pantalones de las chicas.
—¡Oh —dice—, el Will honesto y el Will normal son fascinantemente diferentes!
—A decir verdad, prefiero al normal, común y corriente, idiota todos los días con su mirada de vidrio, con la boca abierta y distraído que a los chicos que tratan robarse mi calma leyendo poesía y escuchando música relativamente buena. Trabajé mucho para conseguir mi calma. Recibí patadas en el trasero en la escuela media por mi calma. Honestamente, vengo de esta mierda.
—Bueno, ni siquiera lo conoces —dice. 
—No necesito conocerlo —respondo—. Mira, tienes razón. Quizás no me gustas de la manera en la que deberías gustarle a alguien. No me gustas en la manera de llamarte-y-leerte-un-poema-diario-antes-de-irte-a-dormir. Estoy loco, ¿está bien? A veces creo que, Dios, ella es súper sexy e inteligente, un poco pretenciosa lo que me hace quererla, y otras veces pienso que es una asombrosa mala idea, que salir contigo sería como una serie de innecesarias endodoncias intercaladas con ocasionales sesiones de besos.
—Jesús, eso apesta.
—En realidad no, ¡porque pienso en ambos! Y no importa, porque soy tu plan B. Quizás soy tu plan B porque me siento así, y quizás me siento así porque soy tu plan B, pero de cualquier forma, significa que estás destinada a estar con Randall y yo estoy destinado a estar en mi estado natural de exilio autoimpuesto.
—¡Tan diferente! —dice de nuevo—. ¿Puedes estar así permanentemente?
—Probablemente no —digo.
—¿Cuánto tiempo tenemos?
—Cuatro minutos —digo.
Y luego nos besamos. 
En ese momento me inclino, ella no se aleja. Hace frío, y nuestros labios están secos, nuestras narices un poco húmedas, nuestras frentes sudorosas debajo de sombreros de lana. No puedo tocar su rostro, aunque quiero hacerlo, porque estoy usando guantes. Pero, Dios, cuando sus labios se abren, todo se vuelve cálido y su dulce respiración está en mi boca y probablemente sabe a perritos calientes pero no me importa. Besa como devorar un dulce, y no sé dónde tocarla puesto que la quiero toda. Quiero tocar sus rodillas y sus labios y su estómago y su espalda y todo su cuerpo, pero tenemos toda esta ropa, así que somos sólo dos malvaviscos chocando el uno contra el otro, ella me sonríe mientras aún nos besamos porque sabe lo ridículo que es, también.
—¿Mejor que la sabiduría? —pregunta, su nariz tocando mi mejilla.
—Difícil elección —digo, le sonrío y la abrazo aún más fuerte.
Nunca he sabido cómo se siente el querer a alguien, no besuquearse o lo que sea, sino querer, querer a alguien. Ahora lo sé. Quizás sí crea en la epifanía.
—Se aleja lo suficiente para decir: —¿Cuál es mi apellido?
—No tengo idea —respondo inmediatamente.
—Turner. Es Turner. —Le doy un último beso, y entonces ella se sienta correctamente, a pesar de que su mano enguantada aún descansa sobre mi abrigo, a la altura de mi cintura. — Ves, ni 
siquiera nos conocemos. Tengo que descubrir si creo en las epifanías, Will.
—No puedo creer que se llame Randall. No va a Evanston, ¿o sí?
—No, él va a Latin. Nos conocimos en un torneo de poesía escénica.
—Por supuesto que así se conocieron. Dios mío, puedo imaginarme a ese bastardo baboso: Es alto y de cabello desgreñado, y juega un deporte (fútbol, probablemente) pero hace como que no le gusta porque todo lo que le gusta es la poesía y la música y tú. Piensa que eres un poema y te lo dice, y está untado de confianza y aerosol para el cuerpo. —Se ríe, sacudiendo su cabeza—. ¿Qué? —pregunto.
—Waterpolo —dice—, no fútbol.
—Oh, Jesús. Por supuesto. Waterpolo. Sí, no hay nada más punk rock que el waterpolo.
Coge mi brazo y mira mi reloj. —Un minuto —dice.
—Te ves mejor cuando tu cabello está hacia atrás —le digo rápidamente.
—¿En serio?
—Sí, de otra manera te ves como un cachorrito. 
—Tú te ves mejor cuando te paras derecho —dice.
—¡Tiempo! —digo
—Está bien —dice ella—. Es una lástima que no lo podamos hacer más a menudo.
—¿Qué parte? —pregunto sonriendo. Ella se para.
—Debería ir a casa. Estúpido toque de queda de fin de semana.
—Sí —digo y saco mi teléfono—. Llamaré a Tiny para decirle que ya nos vamos.
—Tomaré un taxi.
—Sólo llamaré…
Pero ella ya está a un lado de la vereda, con sus pies casi en la calle, con su mano alzada. Un taxi se estaciona. Me abraza rápidamente (abrazo de punta de dedos y roce de hombros) y se va sin decir otra palabra.
Nunca he estado solo en la ciudad tan tarde, y está desierto. Llamo a Tiny. No me responde. Habla el buzón de voz. —Has alcanzado el buzón de voz de Tiny Cooper, escritor, productor y estrella del nuevo musical Tiny Dancer: La historia de Tiny Cooper. Lo lamento, pero surgió algo más fabuloso que tu llamada telefónica. Cuando el nivel de lo fabuloso baje un poco, te llamaré. BEEP. 
—Tiny, la próxima vez que trates de juntarme con una chica con un novio secreto ¿podrías, al menos, decirme que tiene un novio secreto? Si no me llamas en cinco minutos, voy a asumir que encontraste una manera de regresar a Evanston. Además, apestas. Eso es todo.
Hay taxis en la avenida Michigan y un continuo tráfico, pero una vez que logro llegar a la vereda Huron, está tranquilo. Paso una iglesia y subo por la calle State hacia Frenchy‘s. Puedo decir desde tres cuadras que Tiny y Will no están allí, pero sigo caminando hasta la vidriera. Miro a lo largo de la calle y no veo a nadie, de todos modos, Tiny nunca se calla, por lo que lo escucharía si estuviera cerca.
Busco mis llaves en el bolsillo de mi abrigo, las saco. Están envueltas en la nota que me escribió Jane, la nota del Casillero Houdini.
Camino por la calle hacia el auto cuando veo una bolsa de plástico negra en la vereda, aleteando en el aire. Mano a Mano. La dejo, pensando que probablemente le hice el día de mañana a alguien.
Por primera vez en mucho tiempo, conduzco sin música. No estoy feliz; no estoy feliz por Jane y el Señor Randall Waterpolo Cara de Cretino IV, no estoy feliz por Tiny abandonándome sin siquiera una llamada, no estoy feliz por mi insuficientemente falsa identificación falsa. Pero en la oscuridad de Lake Shore con el auto absorbiendo todos los sonidos, hay algo en el 
entumecimiento de mis labios después de haberla besado que quiero mantener y aferrarme, algo que parece puro, que parece ser la pura verdad.
Llego a casa cuatro minutos antes del toque de queda, mis padres están en el sillón, los pies de mi mamá están en el regazo de mi papá. Papá silencia el volumen del televisor y dice: —¿Cómo estuvo?
—Bastante bien —digo.
—¿Tocaron ―Annus Miribalis? —pregunta mamá, sabe que me gusta porque la toqué para ella. Me di cuenta que preguntaba en parte para parecer a la moda y en parte para asegurarse de que había ido al concierto. Seguramente revisará la lista de canciones más tarde. No fui al concierto, por supuesto, pero sé que tocaron esa canción.
—Sí —digo—, sí. Estuvo bueno. —Los miro por un segundo y luego digo—: Bueno, me iré a la cama.
—¿Por qué no ves un poco de televisión con nosotros? —pregunta papá.
—Estoy cansado —digo inexpresivamente y me voy.
Pero no me voy a la cama. Voy a mi habitación, me conecto a internet y empiezo a leer sobre E. E. Cummings.
A la mañana siguiente me voy al colegio temprano con mamá. En los pasillos, veo carteles y carteles de Tiny Dancer. 
HOY AUDICIONES DURANTE EL NOVENO PERÍODO EN EL TEATRO. PREPÁRENSE PARA CANTAR. PREPÁRENSE PARA BAILAR. PREPÁRENSE PARA SER FABULOSOS.
EN CASO DE QUE NO HAYAN VISTO EL CARTEL ANTERIOR, LAS AUDICIONES SON HOY.
CANTA Y BAILA Y CELEBRA LA TOLERANCIA EN EL MUSICAL MÁS IMPORTANTE DE NUESTROS TIEMPOS.
Troto por el pasillo y subo las escaleras hacia el casillero de Jane y cuidadosamente deslizo la nota que le escribí anoche por la rejilla:
Para: El Houdini de los Casilleros
De: Will Grayson
Re: ¿Un experto en el campo de los buenos novios?
Querida Jane,
Solo para que lo sepas: E. E. Cummings engañó a sus dos esposas. Con prostitutas.
Tuyo,
Will Grayson 
Capítulo Diez
Tiny Cooper.
Tiny Cooper.
Tiny Cooper.
Estoy diciendo su nombre una y otra vez en mi cabeza.
Tiny Cooper.
Tiny Cooper.
Es un nombre ridículo y todo el asunto es ridículo, pero aunque tratara no podría detenerlo.
Tiny Cooper.
Si lo digo la suficiente cantidad de veces, quizás estará bien que Isaac no exista.
Todo comenzó esa noche, frente a Frenchy’s. Aún estoy en shock, no puedo decidirme si es estrés post-traumático o estrés post-trauma, sea lo que sea, una buena parte de mi vida acaba de ser borrada, y no tengo deseos de llenar los vacíos. Déjalo vacío, digo. Sólo déjame morir.
Pero, Tiny no me dejará morir. Él está jugando ese juego de lo-he-tenido-peor, que nunca sirve, porque o bien dicen algo que no es para nada peor (―él no era rubio natural), o dicen algo que es mucho peor y sientes que todos tus sentimientos están siendo completamente negados, (―Bueno, una vez un chico me dejó plantado en una cita…y resultó que ¡había sido comido por un león! ¡Sus últimas palabras fueron mi nombre!)
Aun así él sólo está tratando de ayudar, así que supongo que debería tomar lo que pueda cuando lo necesito.
Por su parte, el O.W.G también está tratando de ayudar, hay una chica merodeando en el patio y no tengo duda alguna de que es la (infame)famosa40 Jane, al comienzo el intento del Otro-Will-Grayson es más patético que el de Tiny.
O.W.G.: Sé que apesta, pero de cierta forma es bueno.
Esto es tan inspirador como una película de Hitler besuqueándose con su novia y pasándola bien. Esto choca con lo que yo llamo la regla de la mierda-de-aves. Ya sabes, así como dicen que es buena suerte si un ave te caga encima y la gente se lo cree −yo sólo quiero detenerlos y decirles, ¿amigo, no te das cuenta que toda esta superstición fue inventada porque nadie sabía qué decirle a una persona a la que se le han cagado encima?− y la gente lo hace todo el tiempo, y no con cosas tan pasajero como una cagada de pájaro. ―¡Oh! ¿Perdiste tu trabajo?, es una buena oportunidad ―¿Fracasaste en tu vida? sólo hay una manera de seguir, ¡Adelante! ―¿Te dejó un novio que nunca ha existido? Sé que apesta, pero de cierta forma ¡eso es bueno!
Estoy a punto de quitarle al O.W.G. su derecho a ser un Will Grayson, pero entonces él continúa.
O.W.G.: ¿Sabes? El amor y la verdad están interrelacionados, me refiero a que ellos se complementan y hacen que el otro sea posible.
No sé qué es lo que más me afecta, el hecho de que un extraño me escuchase o el hecho de que él, técnicamente, tenga la razón. El Otro-Will-Grayson se aleja, dejándome con mi nuevo acompañante que es del tamaño de un refrigerador, y que me está mirando con una sinceridad tan desbordante que me provoca darle un manotazo.
Yo: En serio. No es necesario que te quedes.
Tiny: ¡Qué! ¿Y dejarte para que te deprimas?
Yo: Esto está más allá de la depresión, esta muchísimo más allá de la desesperación.
Tiny: Awwww.
Y entonces me abraza. Imagina ser abrazado por un sofá. Así es como se siente.
Yo (Ahogándome): ¡Me estoy ahogando!
Tiny (Acariciando mi cabello): Ya está, ya está.
Yo: Amigo, no estás ayudando.
Lo empujo lejos, luce herido.
Tiny: ¡Acabaste de golpear!
Yo: Lo siento, es sólo que, yo…
Tiny: ¡Yo sólo estoy tratando de ayudar!
Y esto es por lo que debería cargar más píldoras conmigo, creo que en este momento los 2 podríamos usar una dosis doble.
Yo (De Nuevo): Lo siento.
Entonces me mira y es raro, porque, es decir, él está realmente mirándome. Me hace sentir completamente incómodo.
Yo: ¿Qué?
Tiny: ¿Quieres oír una canción de Tiny Dancer: La Historia de Tiny Cooper? 
Yo: ¿Disculpa?
Tiny: Es un musical en el que estoy trabajando, está basado en mi vida, y creo que una de las canciones puede ayudar en este momento.
Estamos en una esquina en frente de una tienda porno, hay gente pasando. Habitantes de chicago −no puedes ser menos musical que un habitante de chicago. Estoy en un estado de completa demolición, mi cabeza está a punto de sufrir un infarto y lo último que necesito es un divo cantando. ¿Pero protesto? ¿Voy a continuar viviendo el resto de mi vida en el sistema del metro, alimentándome de las ratas? No. Así que asiento tontamente, porque él quiere tanto cantar esta canción que me sentiría como un imbécil por decirle que no.
Con una inclinación de su cabeza, Tiny comienza a tararear para sí mismo, una vez que tiene el tono correcto cierra los ojos, abre sus brazos y canta:
Yo pensé que harías mis sueños realidad.
Pero no eras tú, no eras tú.
Yo pensé que esta vez todo sería nuevo
Pero no eras tú, no eras tú.
Yo me imaginé todas las cosas que haríamos.
Pero no eras tú, no eras tú.
Y ahora siento que mi corazón está acabado
Pero no es verdad, no es verdad.
Puedo ser fornido y estar asustado
¡Pero no perderé mi fe en el amor! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario