jueves, 13 de marzo de 2014

Will Greyson, parte 13

No estaría herido si lo que él dijo no fuera verdad, si no hubiera sabido en algún lugar dentro de mí que mi debilidad lo irritaba. Y quizás el piensa como yo, que no eliges a tus amigos, y está estancado con su insoportable cotilleo de perra chillona quien no puede manejarse a sí mismo, quien no puede cerrar su guante alrededor de una pelota, quien no puede responderle al entrenador, quien se arrepiente de haber escrito cartas al editor en defensa de su mejor amigo. Esto es la verdadera historia de nuestra relación: nunca estuve estancado con Tiny. Él estuvo estancado conmigo.
Por lo menos, puedo aliviarlo esa carga.
No me toma mucho tiempo parar de llorar. Uso mi guante como pañuelo mientras miro la sombra del techo del banco de suplentes bajo mis extendidas piernas mientras el sol se levanta a lo alto del cielo. Finalmente mis orejas empiezan a enfriarse en la sombra del banco, entonces decido levantarme y caminar por el parque y entonces ir a casa. En el camino, miro la lista de contactos de mi celular por un tiempo y llamo a Jane. No sé por qué. Tengo la necesidad de llamar a alguien. Me siento, extrañamente, como si todavía necesitara que alguien abriera esa puerta doble al auditorio. Me contesta su buzón de voz.
—Perdón, Tarzán, Jane no está disponible. Deja tu mensaje.
—Hola Jane, es Will. Sólo necesitaba hablarte. Yo... ¿siendo completamente honesto? Me pasé unos cinco minutos mirando la lista buscando a alguien a quien llamar, y eras la única persona a la que quería llamar, porque me gustas. Me gustas mucho. Creo que eres asombrosa. Eres... ehm. Inteligente ehm y graciosa, ehm y hermosa, y solamente, este... Sí, ok. Eso es todo. Adiós.
Cuando llego a casa llamo a mi papá. Contesta en el último tono.
—¿Puedes llamar a la escuela para decirles que me siento mal? Tuve que venir a casa —digo.
—¿Estás bien, campeón?
—Sí, estoy bien —digo, pero el temblor está en mi voz, y me siento como si pudiera empezar a sollozar nuevamente por alguna razón, y él dice: —Ok, ok. Llamaré.
Quince minutos después, estoy tirado en el sillón de la sala, con mis pies sobre la mesita de café. Estoy mirando la tele, sólo la tele, no está prendida. Tengo el control remoto en mi mano izquierda, pero no tengo suficiente energía como para apretar el botón de prendido.
Escucho abrirse la puerta del garaje. Papá entra por la cocina y se sienta justo al lado mío, muy cerca.
—500 canales —dice después de un momento—, y no hay nada para ver.
—¿Te libraste del trabajo?
—Siempre tengo a alguien para cubrirme —dice—. Siempre.
—Estoy bien —digo. 
—Sé que lo estás. Solamente quería estar en casa contigo, eso es todo.
Dejo escapar algunas lágrimas, pero papá tiene la gentileza de no decir nada sobre eso. Prendo la tele, entonces, y encontramos un programa llamado "Los más increíbles yates en el mundo", que es sobre yates que tienen cosas como un camino de golf sobre ellos o lo que sea, y a cada rato muestran alguna característica extraña. Papá dice: —Es ¡¡ASOMBROOOSO!! —Todo sarcásticamente, aunque sí es algo de verdad asombroso. Es y no lo es, supongo.
Entonces papá enmudece la tele y dice: —¿Conoces al Doctor Porter?
Y yo asiento. Es un tipo que trabaja con mamá.
—Ellos no tienen hijos, entonces son ricos. — Me río—. Pero tienen este bote que guardan en Belmont Harbor, uno de esos gigantes con cabinas de madera de cerezo importada de Indonesia, y una cama rotatoria extra grande rellena con plumas de agila en peligro de extinción y todo eso. Tu mama y yo tuvimos una cena con los Porters en ese barco hace unos años, y en el lapso de la cena (en dos horas) el yate fue desde sentirse la más extraordinaria experiencia lujosa a ser solamente un bote.
—Asumo que hay una moraleja en esta historia. 
Él se ríe. —Eres nuestro yate, campeón. Todo el dinero que pudimos haber invertido en un yate, todo este tiempo podríamos haber estado viajando por todo el mundo. Pero en vez de eso nosotros te tuvimos a ti. Resulta que un yate es un bote. Pero tú, no puedes ser comprado a crédito, y tampoco eres reducible. —Gira su cara hacia la tele y después de un momento dice—: Estoy tan orgulloso de ti que me hace sentir orgulloso de mí mismo. Espero que lo sepas. —Asiento, con un nudo en la garganta, mirando el mudo comercial para detergente de lavandería. Después de un segundo, se murmura a sí mismo: —Crédito, gente, consumismo... Hay un juego de palabras ahí, en algún lugar.
Y digo: —¿Qué pasa si no quiero ir al programa en Northwestern? ¿Y que si no quiero entrar?
—Bueno, entonces dejaría de amarte —dice. Mantiene su cara seria por un segundo, entonces se ríe y pone nuevamente el sonido en la tele.
Más tarde en el día, decidimos hacerle una sorpresa a mamá haciendo un pavo con chili para la cena. Estoy picando cebollas cuando el timbre suena. Inmediatamente, sé que es Tiny, siento un raro alivio que irradia desde mi plexo solar. —Yo abro —digo. Paso rápido a papá en la cocina y entonces corro hasta la puerta.
No es Tiny, es Jane. Me mira con los labios fruncidos.
—¿Cuál es la combinación de mi casillero? 
—25-5-2-11 —respondo.
Me pega jugando en el pecho. —¡¡Lo sabía!!¿Por qué no me dijiste?
—No pude descifrar cuál de todas las verdades es la más verdadera —contesto.
—Vamos a abrir la caja —me dice.
—Em... —digo. Doy un par de pasos adelante para poder cerrar la puerta detrás de mí, pero ella no da ningún paso atrás, así que ahora estamos casi tocándonos. —El gato tiene un novio —indico.
—No soy el gato, de hecho. El gato es nosotros. Soy física. Tú eres físico. El gato es nosotros.
—Bueno, está bien —digo—. La física tiene novio.
—La física, de hecho, no tiene novio. La física dejo a su novio en el jardín botánico porque él no podía dejar de hablar sobre que iba a ir a las olimpiadas en el 2016, y había una pequeña voz en la cabeza de la física llamada Will Grayson diciendo: "¿Y en las Olimpiadas vas a estar representando a los Estados Unidos o el Reino de Idiotalandia?". Y entonces la física rompió con su novio e insistió en abrir la caja, porque ella no podía dejar de pensar en el gato. A la física no le importa si el gato está muerto; sólo necesita saber.
Nos besamos. Sus manos heladas sobre mi rostro, sabe a café y el olor a cebolla está atrapado en mi nariz, mis labios están todos secos por el final del invierno, y es maravilloso. 
—¿Su opinión física profesional? —pregunto.
Ella sonríe. —Creo que el gato está vivo. ¿Y qué dice mi estimado colega?
—Vivo —digo. Y de verdad lo está. Lo que hace que la parte extraña mientras hablo con ella, es que dentro de mí un pequeño corte sigue sin sanar. Pensé que sería Tiny en la puerta, rebosante de disculpas que aceptaría lentamente. Pero así es la vida. Crecemos. Planetas como Tiny consiguen nuevas lunas. Lunas como yo consiguen nuevos planetas. Jane se aleja por unos segundos y dice: —Algo huele bien. Quiero decir, además de ti.
Sonrío. —Estamos haciendo chili —digo—. ¿Quieres... quieres entrar y conocer a mi papá?
—No quiero moles...
—No —digo—. Es bueno. Un poco extraño. Aunque bueno. Si quieres te puedes quedar para cenar.
—Bueno, está bien, déjame llamar a mi casa. —Me quede ahí afuera tiritando por unos segundos mientras ella hablaba con su mamá, diciendo: —Voy a cenar en la casa de Will Grayson.... Sí, su papá está aquí... Son doctores... Sí... Bueno, te amo.
Entramos. —Papá —digo—, esta es mi amiga Jane. — Emerge desde la cocina usando su delantal de "Los cirujanos lo hacen con una mano firme" sobre su camisa y su corbata. —¡Le doy crédito a la gente por creer en el consumismo! —dijo excitadamente, encontrando un juego de palabras. Yo me río.
Jane extiende su mano, con aspecto de clase, diciendo: —Hola, doctor Grayson, soy Jane Turner.
—Señorita Turner, es un placer.
―¿Está bien si Jane se queda para cenar?
―Por supuesto, por supuesto. Jane, discúlpanos un momento.
Papá me lleva a la cocina, entonces se inclina y dice suavemente: —¿Es esta la causa de tus problemas?
―Extrañamente, no — digo—. Pero sí, somos una especie de algo.
—Son una especie de algo —murmura para sí. —Son una especie de algo. —Entonces bastante alto dice—: ¿Jane?
—¿Sí señor?
—¿Cuál es tu promedio en el curso?
—Ehm, 3.7 señor.
Me mira, con los labios fruncidos, y asiente lentamente. —Aceptable — dice, y entonces sonríe.
—Papá, no necesito tu aprobación —digo suavemente.
—Lo sé —responde—, pero supuse que te agradaría saberlo, de igual manera. 
Capítulo Dieciséis
Cuatro días antes de que su show supuestamente deba continuar, Tiny me llama y me dice que necesita tener un día de salud mental. No se debe sólo a que el show está hecho un caos. El otro Will Grayson no le habla. Me refiero a que sí le habla, pero no le dice nada. Y una parte de Tiny está cabreada de que el otro Will Grayson está ―empujando esta mierda muy cerca del telón y una parte de él parece estar muy, muy asustada de que algo está muy, muy mal.
Yo: ¿Qué puedo hacer? Soy el Will Grayson equivocado.
Tiny: Yo sólo necesito una dosis de Will Grayson. Estaré en tu escuela en una hora. Ya estoy de camino.
Yo: ¿Qué tú estás qué?
Tiny: Sólo tienes que decirme dónde está tu escuela. La busqué en Google Maps, pero las direcciones siempre apestan. Y la última cosa que necesito en mi día de salud mental es estar usando Google Maps por todo Iowa a las diez de la mañana.
Pienso que la idea de un ―día de salud mental es algo completamente inventado por las personas que no tienen ni idea de lo que es tener una mala salud mental. La idea de que tu mente puede ser aireada en veinticuatro horas es casi como decir que una enfermedad del corazón puede ser curada si desayunas el cereal correcto. Los días de salud mental sólo existen para las personas que tienen el lujo de decir ―no quiero lidiar con nada hoy y así pueden tomarse todo el día libre, mientras que el resto de nosotros estamos estancados peleando las batallas que siempre peleamos, sin que a nadie realmente le importe de una manera u otra, a menos que decidamos llevar un arma a la escuela o arruinar las noticias de la mañana con un suicidio.
No le digo nada de esto a Tiny. Pretendo que lo quiero aquí. No le dejo saber qué tan asustado estoy porque él conozca más de mi vida. Me parece que él tiene los cables cruzados con sus Will Graysons. No estoy seguro de que yo sea el que puede ayudarle.
Se ha vuelto muy intenso –más intenso de lo que fue con Isaac. Y no sólo porque Tiny es real. No sé qué me asusta más –que yo le importe a él o que él me importe a mí.
Le cuento a Gideon inmediatamente sobre la visita de Tiny, más que todo porque él es la única persona en la escuela a la que le he hablado de Tiny.
Gideon: ¡Guau! Es muy dulce que quiera verte.
Yo: Ni siquiera he pensado en eso.
Gideon: La mayoría de los chicos conducirían una hora por sexo. Pero sólo unos pocos conducirían una hora sólo para verte.
Yo: ¿Cómo sabes eso? 
Es algo extraño que Gideon se haya convertido en mi guía para ser un chico gay, ya que él me ha contado que la mayoría de experiencia que él tiene fue de un campamento de chicos exploradores el verano antes de iniciar noveno grado. Pero supongo que él ha estado en suficientes blogs y salas de chat y cosas. Oh, y él ve HBO-on-demand todo el tiempo. Constantemente le digo que no estoy seguro de que las leyes de Sex and the city apliquen cuando no hay sexo y no hay ciudad, pero entonces él me mira como si yo estuviera lanzando dardos puntiagudos a los globos en forma de corazón que pueblan su mente, así que lo dejo pasar.
Lo divertido es que la mayoría de la escuela –bueno, la parte a la que le importa, la cual no es la más grande- cree que Gideon y yo somos pareja. Porque, ya saben, me ven a mí que soy gay caminando por los pasillos con él que es gay e inmediatamente lo asumen.
Aunque, diré esto –casi que ni me importa. Porque Gideon es realmente lindo y muy amigable, y a las personas que no lo golpean parece que les agrada mucho. Así que si voy a tener un novio hipotético en la escuela, yo podría hacerlo mucho peor.
Aún, es raro pensar en que Gideon y Tiny finalmente se conozcan. Es raro pensar en Tiny caminando por los pasillos conmigo. Es como invitar a Godzilla al baile de graduación.
No puedo imaginarlo… pero entonces recibo un mensaje de que él está a dos minutos de aquí y tengo que enfrentar los hechos. Básicamente sólo dejo la clase de física del Señor Jones en medio de un laboratorio –de todos modos, él nunca me nota realmente, tan pronto como mi compañera de laboratorio, Lizzie, me cubre, yo estoy listo. Le cuento la verdad a Lizzie –que mi novio se está escabullendo en la escuela para verme –y ella se vuelve mi cómplice, porque aunque ella no lo haría ordinariamente por mí, ella definitivamente lo hará por AMOR. (Bueno, AMOR y los derechos gay –tres aplausos por las chicas heterosexuales que se esfuerzan excesivamente por ayudar a chicos gay). 
La única persona que me da pena es Maura, quien resopla una nube negra cuando le explico mi historia a Lizzie. Ella ha estado tratando de estropear mi trato de silencio espiándome cada vez que ella puede. No sé si el bufido es porque ella cree que lo estoy inventando o porque está disgustada de que yo esté arruinando mi laboratorio de física. O quizás ella sólo está celosa de Lizzie, lo cual es divertido porque Lizzie tiene un acné tan malo que parece picaduras de abeja. Pero como sea. Maura puede resoplar hasta que toda la mucosidad de su cerebro haya dejado su cabeza y se haya juntado en sus pies. No haré caso.
Encuentro a Tiny suficientemente fácil en frente de la escuela, cambiando de posición de un pie a otro. Yo no voy a comenzar a besarme con él en los patios de la escuela, así que le doy un abrazo de hombre (¡Dos puntos de contacto! ¡Sólo dos!) y le digo que si alguien pregunta, él debe decir que se va a mudar a la ciudad en otoño y que está revisando la escuela antes de tiempo. 
Él se ve un poco diferente desde la última vez que lo vi –cansado, supongo. Aunque, por lo demás, su salud mental parece estar perfectamente bien.
Tiny: ¿Así que aquí es donde la magia sucede?
Yo: Sólo si consideras la ciega esclavitud para exámenes estandarizados y aplicaciones para la universidad como un tipo de magia.
Tiny: Eso aún está por verse.
Yo: ¿Qué tal va la obra?
Tiny: Lo que al coro le falta en voz, lo tiene en energía.
Yo: No puedo esperar para verla.
Tiny: No puedo esperar para que la veas.
La campana para el almuerzo suena cuando estamos a la mitad de camino de la cafetería. De repente, hay gente alrededor de nosotros, y miran a Tiny de la misma forma en que mirarían a alguien que decide ir de clase en clase a caballo. El otro día estaba bromeando con Gideon de que la razón por la que la escuela hizo todos nuestros casilleros grises fue para que chicos como yo puedan mezclarse y pasar por los pasillos de forma segura. Pero con Tiny, eso no es una opción. Las cabezas se voltean.
Yo: ¿Siempre recibes esta atención? 
Tiny: No mucho. Creo que la gente aquí nota más mi extraordinaria enormidad. ¿Te importa si tomo tu mano?
La verdad es que sí me importa. Pero sé que ya que él es mi novio, la respuesta debería ser que no me importa para nada. Probablemente me cargaría a clase en sus brazos si se lo pidiera amablemente.
Tomo su mano, la cual es grande y resbaladiza. Pero supongo que no puedo esconder la preocupación en mi cara, porque él echa un vistazo y nos vamos.
Tiny: No importa.
Yo: No eres tú. Es sólo que no soy del tipo de chicos que se toma de la mano en los pasillos. Ni aunque fueras una chica, ni aunque fueras una porrista con tetas grandes.
Tiny: Pero yo era una porrista con tetas grandes.
Me detengo y lo miro.
Yo: Estás bromeando.
Tiny: Sólo por unos días. Arruiné completamente la pirámide.
Caminamos un poco más lejos.
Tiny: ¿Supongo que poner mi mano en tu bolsillo de atrás está fuera de cuestión?
Yo: *Tos* 
Tiny: Era una broma.
Yo: ¿Puedo al menos comprar tu almuerzo? Tal vez incluso haya cacerola.
Tengo que seguir recordándome que esto es lo que yo quería –esto es lo que se supone que todos quieren. Aquí hay un chico que quiere ser afectuoso conmigo. Un chico que se meterá en su auto y conducirá para verme. Un chico que no tiene miedo de lo que alguien más vaya a pensar cuando nos vea juntos. Un chico que cree que yo puedo mejorar su salud mental.
Una de las señoras del almuerzo, de hecho, se ríe cuando Tiny se pone todo jubiloso por las empanadas que ellas están sirviendo por la celebración de la semana de la herencia latina (o tal vez es el mes de la herencia latina). Ella le dice dulzura cuando se la entrega, lo cual es bastante divertido, ya que yo he pasado los últimos tres años tratando de ganármela lo suficiente para dejar de recibir el pedazo de pizza más pequeño de la bandeja.
Cuando llegamos a la mesa, Derek y Simon ya están ahí –Gideon es el único que falta. Como yo no les había avisado de nuestro invitado estrella especial, ellos se ven sorprendidos y petrificados cuando llegamos.
Yo: Derek y Simon, él es Tiny. Tiny, ellos son Derek y Simon.
Tiny: ¡Encantado de conocerlos!
Simon: ermm… 
Derek: Mucho gusto, también. ¿Quién eres tú?
Tiny: Soy el novio de Will. De Evanston.
De acuerdo, ahora ellos lo miran como si él fuera una bestia mágica del ―World of Warcraft. Derek está entretenido, de una forma amistosa. Simon mira a Tiny, luego me mira a mí, luego mira a Tiny, de una forma que puede solamente significar que él se está preguntando cómo alguien tan grande y alguien tan delgado pueden tener sexo.
Siento una mano en mi hombro.
Gideon: ¡Aquí estás!
Gideon parece ser la única persona en la escuela que no parece estar en shock por la aparición de Tiny. Sin dejar pasar un segundo, él extiende su otra mano para saludar.
Gideon: Tú debes ser Tiny.
Tiny mira la mano que Gideon tiene sobre mi hombro antes de tomar la mano que Gideon le ofrece. Él no suena muy feliz cuando dice:
Tiny: … y tú debes ser Gideon.
Su saludo debe ser un poco más firme de lo usual, ya que Gideon, de hecho, hace una mueca de dolor antes de que acabe. Luego él va y jala una silla extra para la mesa, ofreciéndole a Tiny el lugar donde él usualmente se sienta.
Tiny: Ahora, ¿No es esto acogedor? 
Bueno, no. El olor de su empanada de carne de res me hace sentir como si estuviera encerrado en una pequeña y tibia habitación llena de comida para perro. Simon, me temo, está al borde de decir algo malo, y Derek luce como si él fuera a publicar en el blog todo el asunto. Gideon comienza a hacer preguntas amistosas y Tiny sólo contesta con monosílabos.
Gideon: ¿Cómo estuvo el tráfico para llegar aquí?
Tiny: Bien.
Gideon: ¿Esto se parece bastante a tu escuela?
Tiny: Meh.
Gideon: Escuché que estás montando un musical.
Tiny: Sí.
Finalmente, Gideon se levanta para comprar una galleta, lo que me permite acercarme a Tiny y preguntarle:
Yo: ¿Por qué lo estás tratando como si fuera alguien que te ha vomitado encima?
Tiny: ¡No lo hago!
Yo: Ni siquiera lo conoces.
Tiny: Conozco su tipo.
Yo: ¿Qué tipo?
Tiny: Del tipo ralo y lindo. Son veneno. 
Pienso que él se da cuenta que ha ido muy lejos, porque inmediatamente agrega:
Tiny: Pero él parece ser muy agradable.
Él mira alrededor de la cafetería.
Tiny: ¿Quién es Maura?
Yo: Dos mesas a la izquierda de la puerta. Sentada sola, pobre oveja sacrificada. Garabateando en su cuaderno.
Como si sintiera nuestra mirada, ella mira hacia arriba en nuestra dirección, luego baja su cabeza y sigue garabateando más furiosamente.
Derek: ¿Cómo está la empanada de carne de res? En todos mis años aquí, tú eres la primera persona que he visto que puede terminarla.
Tiny: No está mal, si no te importa lo salado. Es como si alguien hubiera hecho una tarta explosiva de carne seca.
Simon: ¿Y cuánto tienen ustedes dos de estar juntos?
Tiny: ¿No sé? Cuatro semanas, dos días y ocho horas, creo.
Simon: Así que tú eres el chico.
Tiny: ¿Cuál chico?
Simon: El chico que casi nos hace perder en la competición de matemáticas.
Tiny: Si eso es cierto, entonces lo siento mucho. 
Simon: Bueno, ya sabes lo que dicen.
Derek: ¿Simon?
Simon: Los chicos gay siempre ponen las pollas por encima de las matemáticas.
Yo: En toda la historia del mundo, nadie ha dicho eso.
Derek: Tú simplemente está molesto de que la chica de Naperville ―
Simon: ¡No toques ese tema!
Derek: ― no se sentó en tu regazo cuando tú se lo pediste.
Simon: ¡El bus estaba lleno!
Gideon regresa con galletas para todos.
Gideon: Es una ocasión especial. ¿Qué me perdí?
Yo: Las pollas por encima de las matemáticas.
Gideon: Eso no tiene sentido.
Yo: Exactamente.
Tiny está empezando a ponerse nervioso y ni siquiera toca su galleta. Es una galleta suave. Con chispas de chocolate. Ésta debería estar en su sistema digestivo ahora.
Si Tiny está perdiendo su apetito, no hay forma de que aguantemos lo que queda del día escolar. No es como si tuviera muchas ganas de ir a clases ― ¿por qué lo querría Tiny? Si él quiere estar conmigo, yo debería de estar con él. Y esta escuela nunca me dejará.
Yo: Vámonos.
Tiny: Pero acabo de llegar.
Yo: Acabas de conocer a las únicas personas con las que me relaciono. Has probado nuestra fina cocina. Si tú quieres, puedo mostrarte la vitrina de los trofeos a la salida, así puedes disfrutar de los logros de los alumnos quienes ahora están lo suficientemente viejos como para sufrir de disfunción eréctil, pérdida de memoria y la muerte. Yo nunca jamás seré capaz de demostrarte afecto aquí, pero si estamos en privado, será otro asunto completamente.
Tiny: Las pollas por encima de las matemáticas.
Yo: Sí. Las pollas por encima de las matemáticas. Aunque ya tuve matemáticas hoy. Me la saltaré retroactivamente para estar contigo.
Derek: ¡Vayan! ¡Vayan!
Tiny parece muy complacido por el cambio de eventos.
Tiny: ¿Te tendré todo para mí solo?
Esto está al límite de lo embarazoso para admitirlo delante de los otros, así que sólo asiento.
Recogemos nuestras bandejas y nos despedimos. Gideon luce un poco fastidiado, pero suena sincero cuando le dice a Tiny que espera que podamos pasar un rato todos juntos más tarde. Tiny dice que él también lo espera, pero no parece que sea así.
Mientras estamos a punto de dejar la cafetería, Tiny dice que necesita hacer una parada más.
Tiny: Tengo algo que hacer.
Yo: El baño está bajando el pasillo, a la izquierda.
Pero ese no es su destino.
Él se está dirigiendo directamente hacia la mesa de Maura.
Yo: ¿Qué haces? Nosotros no le hablamos.
Tiny: Quizás tú no. Pero yo tengo una o un par de cosas que quisiera decir.
Ella está mirándonos ahora.
Yo: Detente.
Tiny: Apártate, Grayson. Sé lo que hago.
Ella realiza una gran producción colocando su lapicero abajo y cerrando su cuaderno.
Yo: No, Tiny.
Pero él sigue adelante y se detiene ante ella. La montaña ha venido a Maura y tiene algo que decir.
Hay un destello de nerviosismo en la cara de Tiny antes de que él comience. Él toma un profundo respiro. Ella lo mira con una inexpresividad estudiada.
Tiny: Sólo quise venir a agradecerte. Soy Tiny Cooper y he estado saliendo con Will Grayson por cuatro semanas, dos días y ocho horas ahora. Si tú no hubieses sido tan malvada, egoísta, engañosa, vengativa con él, nunca nos hubiésemos conocido. Esto demuestra que si tratas de arruinar la vida de alguien, ésta solamente mejora. Tú simplemente no tienes que ser parte de ella.
Yo: Tiny, es suficiente.
Tiny: Creo que ella necesita saber de lo que se está perdiendo, Will. Creo que necesita saber qué tan felices-
Yo: ¡SUFICIENTE!
Un montón de gente lo escucha. Tiny ciertamente lo hace, porque él se detiene. Y Maura ciertamente lo hace, porque deja de mirar a Tiny con la mirada vacía y comienza a mirarme a mí con la mirada vacía. Yo estoy muy enojado con ambos justo ahora. Tomo a Tiny de la mano, pero esta vez es para llevarlo lejos de ahí. Maura sonríe satisfecha por eso, luego abre su cuaderno y empieza a escribir otra vez. Yo lo hago hasta que llegamos a la puerta, después suelto la mano de Tiny, regreso a la mesa de Maura, agarro el cuaderno y arranco la página donde ella estaba escribiendo. Ni siquiera la leo. 

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