Si
Tiny estuviera en nuestra escuela, me imagino que podríamos hacer un club y él
probablemente sería el presidente. Sonrío. Gideon me mira y me ve.
Gideon: Quizás, si quisieras,
no lo sé, podríamos ir por un café o algo para comer después de clases.
Me toma un segundo.
Yo: ¿Estás invitándome a salir?
Gideon: um, ¿Quizás?
Justo aquí en el pasillo. Todas
las personas alrededor nuestro. Increíble.
Yo: Aquí está la situación. Me
encantaría salir. Pero… tengo novio.
Las palabras en realidad están
saliendo de mi boca. Genial.
Gideon: ¡Oh!
Saco y le muestro mi teléfono
para mostrarle mi bandeja de entrada llena de mensajes de Tiny.
Yo: Te juro que no estoy
haciendo esto solo porque no quiera salir contigo. Su nombre es Tiny. Él va a
la escuela en Evanston.
Gideon: Eres afortunado.
Esa no es una palabra que
usualmente aparezca en mi camino.
Yo:
¿Por qué no te sientas conmigo, Simon y Derek a la hora de almuerzo?
Gideon: ¿Ellos también son
gays?
Yo: Sólo si eres un brujo.
Le envío un mensaje a Tiny
después de eso:
“HICE UN AMIGO GAY”
Y él me responde:
“PROGRESO”
Luego:
“DEBERÍAS CREAR UN GRUPO
GAY”
A lo que le respondo:
“UN PASO A LA VEZ, CHICO
GRANDE”
Y él me responde:
“Chico grande, ¡Amo eso!”
Los mensajes de texto van y
vienen durante todo el día y hasta la noche. Es muy increíble, en serio, lo
frecuente que puedes escribirle a alguien cuando tienes el número de caracteres
tan bajo. Es tan estúpido, porque se siente como si Tiny compartiera todo el
día conmigo. Es como si él estuviera conmigo aquí, hablando conmigo acerca de
Maura o hablando con Gideon o descubriendo que nadie va a matarme con un hacha
en mi clase de gimnasia porque estoy mandando vibras homosexuales.
Incluso,
no es suficiente. Porque me sentí de esa manera con Isaac. Y no permitiré que
esa relación sea lo único en mi cabeza.
Así que esa noche llamo a Tiny
y hablamos. Le digo que quiero que venga a visitarme. Él no da excusas. De
hecho él no dice que no es posible. En vez de eso, él dice:
Tiny: ¿Qué tan pronto?
Admitiré que hay un cierto
grado de ―me importa una mierda‖ que llega hasta
―No me importa una mierda‖. Al decir que no te importa si el mundo se cae en
pedazos, de cierta pequeña manera estás diciendo que quieres que se quede en
una pieza, a tu manera.
Cuándo cuelgo, mi mamá viene a
mi habitación.
Mamá: ¿Cómo va todo?
Yo: Bien.
Y por primera vez, es verdad.
Capítulo Trece
Me despierto con el sonido de
la alarma de mi reloj, sonando rítmicamente, y parece tan alto como una sirena,
gritándome con tal ferocidad que de alguna manera lastima mis sentimientos. Me
giro en mi cama, le doy un vistazo a través de la oscuridad: son las 5:43 de la
mañana. Mi alarma no funciona hasta las 6:37.
Y entonces me doy cuenta: ese
sonido no es mi despertador. Es la bocina de un coche, sonando, alguna clase de
terrible canción de sirena sonando en las calles de Evanston, un aullido de
advertencia a una fatalidad. Las bocinas no suenan tan temprano, no con tanta
insistencia. Debe ser una emergencia.
Salgo de la cama, me pongo unos
jeans y voy hacia la puerta principal. Estoy aliviado de ver a mis papás,
apresurándose a la entrada. Digo: —Jesús, ¿qué está pasando? —Y mamá sólo se
encoge de hombros y papá dice: —¿Una bocina de auto? —Llego hasta la puerta
primero y miro por el vidrio lateral.
Tiny Cooper está estacionado
fuera de mi casa, tocando la bocina metódicamente.
Corro afuera y sólo cuando me
ve para de tocar bocina. La ventana del acompañante comienza a bajar. —Cristo,
Tiny. Vas a despertar a todo el vecindario.
Puedo ver un Red Bull bailando
en su enorme e inestable mano. La otra mano este sobre la bocina, preparada
para hacerla sonar en cualquier momento.
—Tenemos que irnos —dice, precipitadamente—.
Tenemos que irnos, irnos, irnos, irnos.
—¿Qué te pasa?
—Tenemos que ir al colegio. Te
lo explico más tarde. Métete en el auto. —Suena tan frenéticamente serio, y
estoy tan cansado que
no pienso en cuestionarlo. Solamente entro rápido a la casa, me pongo unos
calcetines y zapatos, me lavo los dientes y les digo a mis papás que me voy más
temprano al colegio y me apuro para entrar rápido al auto de Tiny.
—Cinco cosas, Grayson —dice
mientras pone el auto en marcha, en ningún momento soltando su agarre
tembloroso de la lata de Red Bull.
—¿Qué? Tiny, ¿qué anda mal?
—Nada está mal. Todo está bien.
Las cosas no podrían estar mejor. Las cosas podrían ser menos agotadoras.
Podrían estar menos atareadas. Podrían estar menos descafeinadas. Pero no
podrían estar mejor.
―Viejo, ¿estás drogado?
―No, estoy con Red Bull. ―Me
pasa el Red Bull y lo huelo, tratando de averiguar si tiene algo—. También con
café —añade—. Entonces escucha, Grayson. Cinco cosas.
—No puedo creer que hayas despertado
a todo mi vecindario a las 5:43 por ninguna razón.
—En realidad —dice, su voz
suena tan fuerte que parece totalmente innecesaria una hora tan temprana—, te
desperté por cinco razones, las cuales he tratado de decirte, pero sigues
interrumpiéndome, lo que es una cosa muy de Tiny Cooper en ti.
Conozco a Tiny Cooper desde que
era un muy grande y muy gay chico de quinto grado. Lo he visto borracho y
sobrio, hambriento y saciado, fuerte y más fuerte, enamorado y solitario. Lo he
visto en los momentos buenos y en los malos, enfermo y saludable. Y en estos
años, nunca hizo un chiste auto-despreciativo. Y no puedo evitar pensar: tal
vez Tiny Cooper debería freír su cerebro con cafeína más seguido.
—Bueno, ¿cuáles son las cinco
cosas? —pregunto. P á g i n a | 225
—Uno,
terminé de hacer el casting de la obra anoche, cerca de las once, mientras
estaba hablando por Skype con Will Grayson. Me ayudó. Imité a todos los
potenciales que audicionaron, y entonces él me ayudó a decidir cuál era el
menos horrible.
—El otro Will Grayson —le
corrijo.
—Dos —dice, como si no me
hubiese escuchado—, en seguida, Will se fue a dormir. Y estaba pensando para mí
mismo, ya sabes, han sido ocho días desde que lo conocí y técnicamente nunca me
ha gustado alguien a quien yo le gustara también por ocho días en toda mi vida.
Sin contar mi relación con Bethany Keene en tercer grado, la cual obviamente no
podes contar, porque es una chica.
—Tres, y entonces estaba
pensando sobre eso y estaba acostado en la cama mirando el techo, entonces pude
ver las estrellas que pegamos cuando estábamos en sexto grado o lo que sea. ¿Te
acuerdas de eso? ¿De las estrellas que brillan en la oscuridad y el cometa y
todo eso?
Asiento, pero no voltea, ni
siquiera aunque estemos parados por la luz. —Bueno —continúa—, estaba mirando
esas estrellas y se estaban desvaneciendo porque habían pasado unos minutos
desde que había apagado la luz, y entonces tuve el despertar de una cegadora
luz espiritual. ¿De qué se trata Tiny Dancer? Quiero decir, ¿cuál es el
tema, Grayson? Lo leíste.
Asumo que, como siempre, está
haciendo una pregunta retórica, entonces no digo nada porque continuará
parloteando porque, por más doloroso que sea para mí admitirlo, hay como algo
maravilloso en el parloteo de Tiny, particularmente en una calle tranquila
cuando todavía sigo medio dormido. Hay algo sobre el mero acto de su charla que
es vagamente agradable aun cuando deseo que no lo sea. Hay algo en su voz, no
en su voz fuerte ni en su apresurada y cafeteinada dicción, pero la voz en sí,
la familiaridad de ella, supongo, pero también lo incansable que es.
Pero
no dice nada por un momento y entonces me doy cuenta de que realmente quiere
que yo le responda. No sé qué quiere escuchar, entonces solamente le digo
la verdad. —Tiny Dancer es sobre Tiny Cooper —digo.
—¡Exactamente! —grita,
golpeando el volante—. Y ningún gran musical es sobre una persona, no en
realidad. Y ese es el problema. Ese es el gran problema de la obra. No es sobre
la tolerancia, o la comprensión, o el amor, o lo que sea. Es sobre mí. Y
no es que esté en contra de mí. Quiero decir, soy un tanto fabuloso. ¿O no?
—Eres un pilar de fabulosidad
en la comunidad —le digo.
—Sí, exactamente —dice. Esta
sonriendo, pero es difícil decir qué tanto está bromeando. Estamos entrando al
colegio ahora, el lugar está totalmente muerto, no hay siquiera un auto en todo
el estacionamiento de la facultad. Él se va al lugar de siempre, busca en la
parte de atrás su mochila, sale del auto y empieza a caminar a través del
desolado estacionamiento. Lo sigo.
—Cuatro —dice—. Entonces me di
cuenta, a pesar de mi grandiosa y terrible fabulosidad, que la obra no podía
ser sobre mí. Tiene que ser sobre algo todavía más fabuloso: amor. El
policromático Manto de Sueños que es el amor en todo su millar de glorias. Y
entonces tiene que ser revisado. Y retitulada Y entonces tuve que quedarme
despierto toda la noche. Y estuve escribiendo como un loco, escribiendo un
musical llamado "Hold Me Closer". Necesitaremos más sets de los que
pensaba. ¡Además! ¡Además! Más voces en los coros. El coro debe ser una maldita
pared de canción, ¿sabes?
—Seguro, sí. ¿Cuál es la quinta
cosa?
—Ah claro. —Saca un hombro de
su mochila y la desliza dando una vuelta hasta su pecho. Abre el bolsillo
delantero, busca por un momento, y entonces saca una rosa echa totalmente de
cinta adhesiva verde. Me la da. — Cuando me estreso —explica Tiny—, P á g i n a | 227
me
vuelvo creativo. Bueno. Bueno. Me voy al auditorio y voy a comenzar a proyectar
alguna de las escenas, para ver como se ve lo nuevo en el escenario.
Paro de caminar. —Em, ¿me
necesitas para que te ayude o algo?
Niega con la cabeza. —Sin
ofender, Grayson, pero ¿cuáles son exactamente tus credenciales en teatro?
Se aleja, y trato de permanecer
parado ahí, pero finalmente lo sigo subiendo los escalones al colegio, porque
tengo una pregunta que me quema. —Entonces ¿por qué carajo me despertaste a las
5:43 de la mañana?
Se vuelve hacia mí. Se vuelve
imposible no sentir la inmensidad de Tiny mientras está sobre mí, con hombros
atrás, su ancho casi bloquea la escuela detrás de él, su cuerpo es un montón de
pequeños temblores. Sus ojos están muy abiertos de manera innatural, como los
de un zombie. — Bueno, necesitaba decírselo alguien —dice.
Pienso sobre eso como por un
minuto, y entonces lo sigo dentro del auditorio. Durante siguiente hora, miro a
Tiny corriendo alrededor del teatro como un lunático, mascullándose a sí mismo.
Pone cinta adhesiva en el piso para marcar los lugares de sus sets imaginarios;
piruetea por escenario mientras tararea la letra de una canción con rapidez; y
de vez en cuando grita: —¡No es sobre Tiny! ¡Es sobre el amor! —Entonces la
gente empieza a entrar para su primer periodo de clase de drama, así que Tiny y
yo nos vamos a pre-cálculo, y las coreografías de Tiny, el milagro del
gran-hombre-en-un-pequeño-pupitre, y yo experimento el tradicional asombro. Y
la escuela es aburrida. Y en el almuerzo me siento con Gary, Nick y Tiny, Tiny
está hablando sobre su despertar de la cegadora luz espiritual en una manera
que (no es nada en contra de Tiny) implica que quizás Tiny no haya plenamente
interiorizado la idea de que la tierra no gira alrededor del eje de Tiny
Cooper, y entonces le pregunto a Gary: —¿Dónde está Jane?
Y
él responde: —Enferma.
A lo que Nick agrega: —Enferma
en la manera de "estoy-pasando-el-día-con-mi-novio-en-el-jardín-botánico".
—Gary le da una mirada desaprobatoria a Nick.
Tiny rápidamente cambia de
tema, y trato de reír en todo momento apropiado por el resto del almuerzo, pero
no estoy escuchando.
Sé que ella está saliendo con Douchepants
McWater Polo55, y sé que a veces cuando sales con gente te metes en
actividades idiotas como ir al jardín botánico, pero a pesar de todo ese
conocimiento que debería protegerme, me siento como una mierda por el resto del
día. “Uno de estos días, me sigo diciendo a mí mismo, aprenderás a
callarte de verdad y que no te importe”. Pero hasta que eso pase... bueno,
hasta entonces voy a seguir respirando hondo porque se siente como si me
hubieran sacado el aire. Con todo mi esfuerzo por no llorar, estoy seguro que
me siento muchísimo peor que cuando me sentí en el final de "Todos los
perros van al cielo".
55 Traducción literal sería:
Pantalones de Idiota McAgua Polo.
Llamo a Tiny después del
colegio, pero me atiende su buzón de voz, entonces le envío un mensaje: "El
original Will Grayson hace petición del placer de una llamada telefónica cuando
sea posible". No llama hasta las 9:30.
Estoy sentado en el sillón
mirando una comedia-dramática muda con mis papás. Los platos de
"pedimos-comida-china-pero-la-pusimos-en-platos-reales-para-que-parezca-comida-casera"
de la cena se encuentran en la mesa de café. Papá se está quedando dormido,
como siempre que no está trabajando. Mamá está sentada más cerca de lo
necesario. P á g i n a | 229
Mirando
la película, no puedo dejar de pensar sobre querer estar en ese ridículo jardín
botánico con Jane. Solamente caminando por ahí, ella con esa capucha, y yo
haciendo bromas sobre los nombres latinos de las plantas, y ella diciendo que
la "ficaria verna56" podría ser un mejor nombre para el equipo
"nerds hip-hop" que solo rapea en latín y así sucesivamente. Puedo
imaginarme toda la maldita cosa, en realidad, y me hace desesperar tanto que me
quiero quejar con mamá de la situación, pero eso solo generaría preguntas sobre
Jane por los próximos de siete a diez años. Mis papás quieren tanta información
sobre mi vida privada que cuando se tropiezan con algo, se adhieren a eso por
eras. Desearía que ellos hicieran un mejor trabajo ocultando su deseo de que yo
tenga toneladas de amigos y novias.
Encantes Tiny me llama, y digo:
—¡Hey! —Y me levanto, voy a mi habitación y cierro la puerta detrás de mí y, en
todo ese momento, Tiny no dice nada, entonces digo: —¿Hola?
Y dice: —Sí, hola...
—distraídamente. Lo escucho escribiendo en la computadora.
—Tiny, ¿estás escribiendo?
Después de un momento dice: —
Espera. Tengo que terminar esta oración.
—Tiny, tú me llamaste a mí.
Silencio. Escribe. Y entonces:
— Sí, lo sé. Pero tengo, eh, tengo que cambiar la última canción. No puede ser
sobre mí. Tiene que ser sobre el amor.
—Desearía no haberla besado.
Toda la cosa del novio me taladra el cerebro.
Y
entonces me quedo callado por un momento, y finalmente él dice: —Perdón, es que
justo recibí un mensaje de Will. Me está contando sobre el almuerzo con su
nuevo amigo gay. Sé que no es una cita si es en la cafetería, pero aun así.
Gideon. El suena caliente. Aunque, es un poco asombroso que Will sea tan
abierto. Se abre con todos en el mundo. Juro por Dios que creo que le escribió
a el presidente de los Estados Unidos y debe haber sido como: "Querido
señor Presidente: Soy gay. Sinceramente, Will Grayson." Es jodidamente
hermoso, Grayson.
—¿Siquiera escuchaste lo que
dije?
—Jane y su novio te comieron el
cerebro —dice desinteresadamente.
—Lo juro, Tiny, a veces... —Me
detengo de decir algo estúpido y patético, y empiezo de nuevo—: ¿Quieres hacer
algo mañana después del colegio? ¿Dardos o algo en tu casa?
—Ensayar y después reescribir,
después llamar a Will y después dormir. Puedes participar en el ensayo si
quieres.
—Nah —digo—. Está bien.
Después de que cuelgo, trato de
leer Hamlet por un rato, pero no lo entiendo tan bien, entonces sigo mirando
hacia el margen derecho donde se definen las palabras, y solo me hace sentir
como un idiota.
No lo suficientemente
inteligente. No lo suficientemente sexy. No lo suficientemente bueno. No lo
suficientemente gracioso. Ese soy yo: no soy eso.
Estoy acostado sobre todas las
mantas con mi ropa todavía puesta, con la obra todavía en mi pecho, los ojos
cerrados, la mente ocupada. Estoy pensando en Tiny. La cosa patética que le
quería decir por teléfono (pero no hice) era esto: Cuando eres un niño, tienes
algo. Quizás es una manta o un peluche relleno o lo que sea. Para mí, era un
peluche de perro de pradera que me
regalaron
en una navidad cuando tenía unos 3 años. No sé ni siquiera dónde lo
encontraron, pero como sea, está sentado sobre sus piernas traseras y lo llamé
Marvin, y lo arrastré por sus orejas hasta que tuve 10 años.
Y en algún punto, no era nada
personal en contra de Marvin, empezó a pasar más tiempo en el armario con mis
otros juguetes, y después más y más tiempo, hasta que final mente Marvin se
volvió un residente de tiempo completo en el armario.
Pero muchos años después, de
vez en cuando, sacaría a Marvin solo para pasar el rato con él. No por mí, sino
por él. Me di cuenta de que era algo loco, pero lo seguía haciendo.
Y lo que quería decirle a Tiny
es que a veces me siento como su Marvin.
Me recuerdo a nosotros juntos:
Tiny y yo en el gimnasio en la escuela media, como la empresa atlética no hacía
shorts tan grandes para él, así que parecía como si estuviera usando un traje
de baño de patinaje. Tiny dominaba el juego del quemado a pesar de su ancho, y
siempre me dejaba terminar segundo con la virtud de ponerme tras su sombra y no
golpeándome hasta el final. Tiny y yo en el desfile de orgullo gay en Boystown57, en noveno
grado, y el diciendo: — Grayson, soy gay. —Y yo diciendo—: ¿De verdad? ¿El
cielo es azul? ¿El sol amanece en el este? ¿El Papa es Católico? —Y él estaba
diciendo—: ¿Es Tiny Cooper fabuloso? ¿Los pájaros lloran por la belleza de oír
a Tiny Cooper cantar?
Pienso en cuánto depende uno de
su mejor amigo. Cuando te levantas de la cama, giras las piernas para sacarlas
de la cama, pones tus pies en el piso y te paras. No te deslizas hasta el borde
de
la cama para asegurarte de que el piso está ahí. El piso siempre está ahí.
Hasta que no está.
Es estúpido culpar al otro Will
Grayson por algo que ya pasaba antes de que otro Will Grayson existiera. Y aun
así...
Y sin embargo sigo pensando
sobre él, y pienso en sus ojos sin pestañear en Frenchy's, esperando por
alguien que no existe. En mi memoria, sus ojos se agrandan más y más, casi se
parece a un personaje de manga. Y entonces me pongo a pensar sobre ese chico,
Isaac, que era una chica. Pero las cosas que se dijeron y que hicieron que Will
fuera a Frenchy's para conocer a ese chico, esas cosas fueron dichas.
Fueron reales.
De una sola vez, agarro mi
celular sobre la mesita de noche y llamo a Jane. Buzón de voz. Miro la hora en
mi teléfono: son las 9:42. Llamo a Gary. Contesta en el quinto tono.
—¿Will?
—Hola, Gary. ¿Sabes la
dirección de Jane?
—Em, ¿Si?
—¿Me la podrías dar?
—¿La vas a acosar, Will?
—No, lo juro, tengo una
pregunta sobre ciencia —digo.
—¿Tienes en un martes a las
9:42 una pregunta sobre ciencia?
—Correcto.
—1720, calle Wesly.
—¿Y dónde está su habitación?
—Tengo que decirte, hombre, que
mi acosómetro está marcando la zona roja ahora. —No digo nada, esperando. Y
finalmente dice—: Si estas frente a la casa, es del lado izquierdo.
—¡¡Genial!!
Gracias.
Agarro las llaves de la mesa de
la cocina para salir y papá pregunta hacia donde iba, y lo trato de evadir
diciendo: — Afuera. —Pero eso sólo resulta en que pausa la tele. Se me acerca
solo para recordarme que él es un poco más alto que yo, y pregunta con
severidad: —¿Salir con quién y a dónde?
—Tiny quiere que lo ayude con
su estúpida obra.
—De vuelta a las 11 —dice mamá
desde el sillón.
—Bien —digo.
Bajo por la calle, donde está
el auto. Puedo ver mi aliento, pero no tengo frío excepto en mis manos sin
guantes, y me quedo fuera del auto por un segundo, mirando al cielo, la luz
naranja viniendo desde el sur de la ciudad, las veredas sin hojas de los
arboles tranquilas entre la brisa. Abro la puerta, lo que rompe el silencio, y
manejo una milla hasta la casa de Jane. Encuentro un lugar a media cuadra y
camino retrocediendo la calle hasta una vieja casa de dos pisos con un gran
porche. Esas casas no son baratas. Hay una luz en la habitación del frente
izquierdo de la casa, pero en cuanto llego, no quiero subir. ¿Qué pasa si se
está cambiando? ¿Y si está acostada en la cama y ve una horripilante cara de un
chico presionado contra vidrio? ¿Y si se está besando con Randall
McBitchsquealer58? Entonces le envío un mensaje: —Entiende esto de
la forma menos acosadora posible: estoy afuera de tu casa. —Son las 9:47.
Me voy a quedar esperando hasta que se hagan las 9:50, entonces me voy a ir. Me
meto una mano en el bolsillo de mis jeans y en la otra agarro el celular,
subiendo el volumen cada vez que se apaga la pantalla. Son las 9:49 desde al
menos 10 segundos cuando la puerta principal se abre y Jane echa un vistazo.
Hago un gesto leve, mi mano ni
siquiera se levanta sobre mi cabeza. Jane pone uno de sus dedos en sus labios,
y entonces dramáticamente
sale de puntillas de la casa y muy despacio cierra la puerta detrás de ella.
Baja los escalones del porche, y bajo la luz del porche pude ver que está
usando la misma sudadera con capucha verde pero con unos pantalones de pijama
rojo y calcetines. Sin zapatos.
Camina hacia mí y en un susurro
dice: —Es una delicia ligeramente espeluznante verte.
Y yo digo: —Tengo una pregunta
de ciencias.
Ella sonríe y asiente. —Claro
que sí. Te estás preguntando cómo es científicamente posible que me estas
prestando taaanta atención desde que tengo novio, cuando estabas totalmente
desinteresado de mí antes. Tristemente, la ciencia está desconcertada por la
misteriosa psicología de los chicos.
Pero de verdad tengo una
pregunta de ciencias, sobre Tiny y yo, y sobre ella, y sobre gatos. —¿Me
explicarías sobre el gato de Schrödinger?
—Vamos —dice ella, y me agarra
del abrigo y me lleva lejos por la acera. Estoy caminando al lado de ella, sin
decir nada, y ella está murmurando: —Dios, Dios, Dios, Dios, Dios.
—¿Qué anda mal?
—Tú. Tú, Grayson. Tú eres lo
que está mal.
—¿Qué?
—Ya sabes.
—No, no sé. —Y ella (todavía
caminando y sin mirarme) dice:
—Probablemente haya algunas
chicas que no quieren chicos que se muestran en sus casas así como así un
martes por la noche con preguntas sobre Edwin Schrödinger. Estoy segura de que
esas chicas existen. Pero esas chicas no viven en mi casa.
Pasamos
por cinco o seis casas después de la de Jane, cerca de donde mi auto está
estacionado, y entonces se gira a ver una casa que decía "EN VENTA" y
sube por las escaleras a la hamaca del porche. Se sienta y palmea el lugar al
lado del de ella.
—¿Nadie vive acá? —pregunto.
—No, ha estado en venta como
por un año.
—Probablemente te besaste con
el Idiota en está hamaca.
—Probablemente —contesta—.
Schrödinger estaba haciendo un experimento sobre una idea. Bueno, entonces,
este salió argumentando que, si un electrón puede estar en cualquiera de cuatro
diferentes lugares, es como si estuviera en los cuatro lugares al mismo tiempo
menos a menos que alguien determine en cuál de los cuatro lugares está. ¿Tiene
sentido?
—No —digo. Está usando unos
pequeños calcetines blancos, y puedo ver su tobillo cada vez que patea su pie
para seguir hamacándose.
—Cierto, no tienen ningún
sentido. Es increíblemente retorcido. Entonces Schrödinger trató de hacerlo
entendible. Dijo: pon un gato dentro de una caja sellada con un poco de
radioactividad que puede, o puede que no, (dependiendo de la ubicación de donde
se encuentren las partículas subatómicas) causar que un detector de radiación
expulse un veneno dentro de la caja y mate al gato. ¿Entiendes?
—Creo que sí —digo.
—Entonces, según la teoría de
electrones que están en todas las posiciones posibles hasta que sean
rastreados, el gato está tanto vivo como muerto hasta que se abra la caja y se
averigüe si está vivo o muerto. Él no estaba a favor el asesinato de gatos o
nada de eso. Solo decía que se veía poco probable que el gato pudiera estar
simultáneamente vivo y muerto. P á g i n a | 236
Pero
no sonaba improbable para mí. Me parece que todas esas cosas que mantenemos en
cajas selladas están vivas y muertas a la vez hasta que abrimos la caja, que lo
inobservado es y no es. Quizá es por eso que no puedo dejar de pensar en el
otro Will Grayson y sus enormes ojos en Frenchy's: porque él había dado por
muerto al gato vivo-y-muerto. Entonces me di cuenta de que ese es por qué nunca
me puse en una situación donde de verdad necesitara a Tiny, y de por qué seguí
las reglas en vez de besar a Jane cuando estaba disponible: elegí la caja
sellada. —Bien —digo. No la estoy mirando—, creo que lo entendí.
—Bueno, eso no es todo, en
realidad. Resulta que es un poco más complicado.
—No creo ser lo suficientemente
inteligente para algo más complicado —digo.
—No te subestimes —dice.
La hamaca del porche cruje
mientras trato de entender todo. La miro.
—Finalmente, se dieron cuenta
de que manteniendo la caja cerrada no mantenía al gato vivo y muerto en
realidad. Aun cuando no observas el gato en el estado en que sea que esté, el
aire en la caja sí. Entonces manteniendo la caja cerrada te mantiene a ti en
la oscuridad, no al universo.
—Entiendo —digo—. Pero fallar
abriendo la caja no mata al gato. —Ya no estamos hablando de física nada
más.
—No —dice—. El gato ya estaba
desde antes muerto... o vivo, dependiendo del caso.
—Bueno, el gato tiene novio
—digo.
—Tal vez al físico le gusta que
el gato tenga novio.
—Posiblemente —digo. P á g i n a | 237
—Amigos
—dice ella.
—Amigos —digo yo. Apostamos a
eso.
Capítulo Catorce
Mamá insiste en que antes de
que yo vaya a cualquier lado con Tiny, él tiene que venir a cenar. Estoy seguro
que revisa todos los sitios web de depredadores sexuales de antemano. Ella no
confía en que lo conocí por internet. Y, dadas las circunstancias, realmente no
puedo culparla. Se sorprende un poco cuando estoy de acuerdo con el plan,
incluso al decírselo.
Yo: Sólo no preguntes por sus
cuarenta y tres ex-novios, ¿de acuerdo? O preguntarle por qué lleva un hacha
consigo.
Mamá: …
Yo: Bromeo con lo de la hacha.
Pero en serio, nada de lo que
yo pueda decir puede calmar a la mujer. Es loco. Se pone esos guantes de goma
amarillos y comienza a fregar con la intensidad que usualmente reservas para
cuando alguien ha vomitado por encima de todos los muebles. Le digo que
realmente no tiene que hacer eso, porque no es como si Tiny fuera a comerse el
piso. Pero ella sólo me despide y me dice que limpie mi habitación.
Mi intención era limpiar mi
habitación. De verdad que sí. Pero todo lo que logro hacer es limpiar el historial
de mi navegador web y después estoy completamente exhausto. No es como si no
hubiera limpiado las escamas de moco de mi cama en la mañana. P á g i n a | 239
Soy
un chico bastante limpio. Toda la ropa sucia está metida en el fondo de mi
armario. Él no la va a ver.
Finalmente, es hora de que él
llegue. En la escuela, Gideon me pregunta si estoy nervioso porque Tiny viene y
yo le digo que para nada. Pero, sí, es mentira. Estoy nervioso principalmente
por mi mamá y por cómo va a reaccionar.
Estoy esperándolo en la cocina
y mamá está corriendo alrededor como una loca.
Mamá: Debería arreglar la
ensalada.
Yo: ¿Por qué deberías de
arreglar la ensalada?
Mamá: ¿A Tiny no le gusta la
ensalada?
Yo: Te lo dije, Tiny comería
crías de foca si se las diéramos. Pero me refiero a que ¿por qué tienes que
arreglar la ensalada? ¿Quién la rompió? Yo no la toqué. ¿Tú rompiste la
ensalada, mamá? Si lo hiciste, ¡MEJOR LA ARREGLAS!
Estoy bromeando, pero ella no
lo encuentra divertido. Y pienso, ¿no se supone que yo debo ser el que esté
flipando aquí? Tiny será el primer no-no-no- (no puedo hacerlo) nov-v-v-v
(vamos, Will) nov-nov (aquí vamos) novio mío que conocerá. Aunque
si sigue hablando de la ensalada tendré que encerrarla en su habitación antes
de que él llegue.
Mamá: ¿Estás seguro de que no
tiene ninguna alergia?
Yo: Cálmate ya.
De
repente, como si yo tuviera habilidades súper caninas, escucho un auto
aparcando en la entrada. Antes de que mamá pueda decirme que peine mi cabello y
me ponga zapatos, estoy fuera en la puerta del frente y viendo a Tiny apagar la
ignición.
Yo: ¡Corre! ¡Corre!
Pero la radio está tan alta que
Tiny no puede escucharme. Sólo sonríe. Mientras abre la puerta, le echo un
vistazo a su auto.
Yo: ¿¡Qué ca…!?
Es un mercedes plateado, el
tipo de auto que esperas que sea manejado por un cirujano plástico (y no el
tipo de cirujano plástico que arregla las jodidas caras de niños africanos
hambrientos) sino que el tipo de cirujano plástico que convence a las mujeres
de que sus vidas se acabarán si ellas lucen mayores de doce años.
Tiny: ¡Saludos, terrestre!
Vengo en paz. Llévame a ver a tu líder.
Debería ser extraño tenerlo
justo ahí en frente de mí solamente por segunda vez en nuestro noviazgo, y
debería ser realmente emocionante que esté a punto de ser tomado en esos
grandes brazos suyos, pero realmente todavía estoy asombrado por el auto.
Yo: Por favor, dime que robaste
eso.
Se ve algo confundido y levanta la bolsa de las
compras que trae.
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