miércoles, 5 de marzo de 2014

Will Greyson, parte 5


Hasta que llega la próxima oración.
grayscale: Estoy aquí.
boundbydad: estoy aquí.
grayscale: Estoy aquí.
boundbydad: ¿Qué estás haciendo?
grayscale: ???
boundbydad: Creo que es hora
boundbydad: Hora de que nos encontremos
grayscale: !!!!
grayscale: ¿Seriamente?
boundbydad: Delirantemente
grayscale: Quieres decir que tengo una oportunidad de verte
boundbydad: Sostenerte de verdad
grayscale: De verdad
boundbydad: Sí
grayscale: Sí?
boundbydad: Sí.
grayscale: Sí!
boundbydad: ¿Estoy loco?
grayscale: Sí! J
boundbydad: Me volveré loco si no lo hacemos.
grayscale: Deberíamos.
boundbydad: Deberíamos.
grayscale: Oh dios mío woww!!
boundbydad: Va a pasar ¿no es así?
grayscale: No podemos echarnos atrás ahora.
boundbydad: Estoy muy emocionado…
grayscale: Y asustado
boundbydad: … y asustado
grayscale: … pero más emocionado?
boundbydad: Pero más emocionado.
Va a pasar. Sé que va a pasar.
Vertiginosamente, terroríficamente, elegimos una fecha.
Viernes. Faltan seis días.
Sólo seis días.
En seis días, quizás dé comienzo a mi vida.
Esto es una locura.
Y lo más alocado de todo esto, es que estoy tan emocionado que le quiero contar a Isaac, incluso sabiendo que es la persona ya sabe lo que va a pasar. No Maura, no Simón, no Derek, no mi mamá; nadie en el mundo entero, sólo Isaac. Él es la fuente de mi felicidad y el único con el que quiero compartirla.
Tengo que creer que es una señal. 
Capítulo Cinco
Es uno de esos fines de semana en que no salgo de casa en absoluto −literalmente−, excepto brevemente con mamá para ir al White Hen. Esos fines de semana usualmente no me molestan, pero sigo como deseando que Tiny Cooper y/o Jane llamen y me den una excusa para usar el ID que he escondido en las páginas de Persuasión en mi librero. Pero nadie llama; ni Tiny ni Jane aparecen siquiera en línea; y está más frío que la teta de una bruja en un sujetador de acero, así que me quedo en casa y me pongo al día con mis tareas. Hago mi tarea de pre-cálculo, y luego, cuando he terminado me siento con el libro de texto por alrededor de tres horas e intento entender lo que acabo de hacer. Ese es el tipo de fin de semana que es −del tipo en el que tienes tanto tiempo que vas más allá de las respuestas y comienzas a buscar en las ideas.
Luego, el domingo por la noche mientras estoy en la computadora revisando para ver si alguien está en línea, la cabeza de papá asoma en mi puerta.
Will―dice―¿Tienes un segundo para charlar en la sala de estar?
Doy vuelta en la silla de escritorio y me levanto. Mi estómago se revuelve un poco porque la sala de estar es la habitación en la que es menos posible vivir, la habitación en la que la inexistencia de Santa Claus es revelada, donde las abuelas mueren, donde las calificaciones son mal vistas, y donde uno aprende que la camioneta de un hombre entra en el garaje de una mujer, y luego sale del garaje, y luego entra de nuevo, y así sucesivamente hasta que se fecunda un óvulo, y etc.
Mi papá es muy alto, muy delgado, muy calvo, y tiene dedos largos y delgados, que tamborilea contra el brazo de un sofá de estampado floral. Me siento frente a él en el mullido brazo de un sillón verde. El dedo continúa tamborileando por casi treinta y cuatro años, pero él no dice nada, y finalmente digo:
―Hey, papá.
Tiene una muy formalizada e intensa forma de hablar, mi padre. Él siempre te habla como si te estuviera informando que tienes cáncer terminal −lo que es en realidad una gran parte de su trabajo, así que tiene sentido. Me mira con esos tristes, intensos ojos de tienes cáncer y dice:
―Tu madre y yo nos estamos preguntando acerca de tus planes.
Y yo digo ―Uh, bueno. Pensé que, eh, iría pronto a la cama. Y entonces, sólo ir a la escuela. Voy a ir a un concierto el viernes. Ya le dije a mamá.
El asiente ―Sí, pero después de eso.
―Uh, ¿después de eso? ¿Te refieres, como, a ir a la universidad y obtener un trabajo y casarme, darte nietos y mantenerme alejado de las drogas y vivir feliz para siempre?
Él casi sonríe. Es sumamente difícil conseguir que papá sonría. 
―Hay una faceta de ese proceso en la que tu madre y yo estamos particularmente interesados en esta coyuntura particular en tu vida.
―¿La universidad?
―La universidad ―dice.
―No tienes que preocuparte acerca de eso hasta el año que viene ―apunto.
―Nunca es demasiado pronto para planear ―dice.
Y entonces comienza a hablar de este programa en Northwestern donde culminas tanto la universidad como la escuela de medicina, en alrededor de seis años, así que puedes estar en residencia cuando tienes veinticinco años, y puedes permanecer cerca de casa pero por supuesto vivir en el campus y lo que sea, lo que sea, lo que sea, porque luego de once segundos, me doy cuenta de que él y mamá han decidido que debería ir a este programa particular, y que me está introduciendo a la idea tempranamente, y que van a recordarme este programa periódicamente a lo largo del siguiente año, presionando y presionando y presionando. Y me doy cuenta, también, que si puedo entrar, probablemente voy a ir. Hay peores maneras de ganarse la vida.
¿Sabes cómo la gente constantemente dice que tus padres están siempre en lo correcto? ―Sigue el consejo de tus padres; ellos saben lo que es bueno para ti. ¿Y sabes cómo nadie escucha nunca este consejo porque, incluso si es verdad, es tan molesto y condescendiente que solo te dan ganas de, como, desarrollar una adicción a la metanfetamina y tener relaciones sexuales sin protección con ochenta y siete mil compañeros anónimos? Bueno, yo escucho a mis padres. Ellos saben lo que es bueno para mí. Escucharía a quién sea, francamente. Casi todo el mundo sabe más que yo.
Y poco sabe mi padre, pero toda su explicación sobre este futuro se me escapa; ya estoy bien con eso. No, estoy pensando en lo pequeño que me siento en esta silla absurdamente inmensa, en la cédula de identidad falsa calentando las páginas de Jane Austen, en si estoy más molesto con Tiny, o temeroso de él, y estoy pensando sobre el viernes, manteniéndome alejado de Tiny en el Mosh Pit mientras él intenta bailar como todos los demás, en el calor demasiado fuerte en el club y en todo el mundo sudando a través de su ropa, y la música a un ritmo tan rápido y los escalofríos, que ni siquiera me importa acerca de qué están cantando. Y digo:
―Sí, suena realmente genial, papá.
Y él está hablando acerca de cómo conoce gente ahí, y yo sólo estoy asintiendo, asintiendo, asintiendo.
Estoy en la escuela el lunes por la mañana veinte minutos antes porque mamá tiene que llegar al hospital para las siete. Creo que alguien tiene un tumor extra largo o algo. Así que me apoyo 
contra el asta de la bandera en el césped en frente de la escuela esperando a Tiny Cooper, temblando a pesar de los guantes, el sombrero, la capa y la capucha. El viento sopla a través del césped, y puedo oírlo batir la bandera por encima de mí, pero que me maldigan si entro en ese edificio un nanosegundo antes de que suene la campana del primer período. Los autobuses salen, y el césped comienza a llenarse con estudiantes de primer año, de los cuales ninguno parece particularmente interesado en mí. Y entonces veo a Clint, un miembro titular de mi antiguo grupo de amigos, caminando hacia mí desde el parqueadero de los estudiantes de preparatoria, y soy capaz de convencerme de él no está realmente caminando hacia mí hasta que su aliento está visiblemente soplando sobre mí como una pequeña, nube hedionda. Y no voy a mentir: Casi tengo la esperanza de que esté a punto de disculparse por la falta de cerebro de algunos de sus amigos.
―Oye, hijo de puta―dice. Él llama a todos hijos de puta, ¿Es un cumplido? ¿Un insulto? O tal vez los dos al mismo tiempo, lo que lo hace precisamente tan útil.
Me estremezco un poco por la acidez de su aliento, y a continuación solo digo:
―Oye ―igualmente evasivo.
Todas las conversaciones que he tenido con Clint o cualquier del Grupo de Amigos es idéntica: todas las palabras que usamos son codificadas, así que nadie sabe lo que sea que el otro está 
diciendo, por lo tanto, toda amabilidad es crueldad, todo egoísmo es generoso, todo el cuidado no es sentido realmente. Y él dice:
―Recibí una llamada de Tiny este fin de semana sobre su musical. Quiere que el consejo estudiantil lo financie―. Clint es el vicepresidente del consejo estudiantil. ―Me contó toda la mierda al respecto. Un musical acerca de un gran gay hijo de puta y su mejor amigo que usa pinzas para masturbarse porque su polla es muy pequeña―. Él está diciendo todo esto con una sonrisa. No está siendo malo, no exactamente.
Y quiero decir, Eso es tan increíblemente original ¿De dónde sacas estas bromas, Clint? ¿Acaso eres dueño de algún tipo de fábrica de chistes en Indonesia donde tienes a niños de ocho años trabajando noventa horas a la semana para para repartir ese tipo de ocurrencias de primera calidad? Hay bandas de chicos con material más original. Pero no digo nada.
―Así que, sí―Clint continúa―creo que podría ayudar a Tiny en la reunión de mañana. Porque esa obra suena como una idea fantástica. Sólo tengo una pregunta: ¿Vas a cantar tus propias canciones? Porque pagaría por ver eso.
Me río un poco, pero no demasiado.
―No soy mucho de dramas ―digo finalmente
En ese momento, siento una enorme presencia detrás de mí. Clint levanta la barbilla jodidamente hacia arriba para mirar a Tiny y luego asiente hacia él. Dice: 
―¿Qué hay, Tiny? ―y luego se aleja.
―¿Está tratando de robarte de regreso? ―pregunta Tiny
Me doy la vuelta y ahora puedo hablar.
―¿Pasas todo el fin de semana sin iniciar sesión o llamarme y todavía encuentras tiempo para llamarlo a él en tus continuos intentos por arruinar mi vida social a través de la magia de la canción?
―En primer lugar, Tiny Bailarín no va a arruinar tu vida social, porque no tienes vida social. En segundo lugar, tú no me llamaste, tampoco. En tercer lugar, ¡estaba muy ocupado! Nick y yo pasamos casi el fin de semana entero juntos.
―Pensé que te había explicado por qué no podías salir con Nick ―digo
Y Tiny está comenzando a hablar nuevamente cuando veo a Jane, encorvada hacia adelante, abriéndose paso a través del viento. Ella lleva una sudadera no-lo-suficientemente-gruesa con capucha y está caminando hacia nosotros.
Digo hola, y ella dice hola, ella viene y se para junto a mí como si yo fuera un calefactor o algo así, y mira de reojo al viento, y yo digo:
―Oye, toma mi abrigo. 
Me lo saco y ella se entierra en él. Todavía estoy pensando en una pregunta que hacerle a Jane cuando la campana suena, y todos nosotros nos empujamos para entrar.
No veo a Jane en absoluto durante todo el día escolar, lo que es un poco frustrante porque los corredores están helados, y continúo preocupándome de que después de la escuela voy a congelarme hasta la muerte en el camino al coche de Tiny. Después de mi última clase, corro escaleras abajo y abro mi casillero. Mi abrigo está metido dentro.
Ahora, es posible deslizar una nota en un casillero cerrado a través de las rejillas de ventilación. Incluso, con algo de presión, un lápiz. Una vez, Tiny Cooper metió un libro, Happy Bunny, en mi casillero. Pero encuentro extraordinariamente difícil imaginar cómo Jane, quien, después de todo, no es el individuo más fuerte del mundo, logró meter un abrigo de invierno entero a través de las pequeñas aberturas en mi casillero.
Pero no estoy aquí para hacer preguntas, así que me pongo mi abrigo y camino hacia el parqueadero, donde Tiny está compartiendo uno de esos apretones-de-mano-seguidos-por-un-abrazo con nada menos que Clint. Abro la puerta del pasajero y entro en el Acura de Tiny. Él aparece poco después, y a pesar de que estoy enojado con él, incluso yo soy capaz de apreciar la fascinante y compleja geometría que involucra a Tiny Cooper entrando en un coche diminuto. 
―Tengo una propuesta ―le digo mientras se ve envuelto en otro milagro de la ingeniería, la de ajustar el cinturón de seguridad.
―Me siento halagado, pero no voy a dormir contigo ―Tiny responde.
―No es gracioso. Escucha, mi propuesta es que si renuncias a este negocio de Tiny Bailarín, voy a… bueno, ¿qué quieres que haga? Porque haría cualquier cosa.
―Bueno, quiero que te reúnas con Jane. O al menos llámala. Después de que ingeniosamente he arreglado las cosas para que estén a solas, ella parece haber tenido la impresión de que no quieres salir con ella.
―No quiero ―le digo. Lo que es totalmente cierto y no del todo. La estúpida verdad que lo abarca todo.
―¿Qué piensas que es, mil ochocientos treinta y dos? Cuando te gusta alguien y le gustas también, posas tus jodidos labios sobre los de ella y luego abres tu boca un poco, y le das solo un toque de lengua para poner las cosas picantes. Quiero decir, Dios, Grayson. Todos tienen sus bragas revueltas, porque los jóvenes de américa son unos depravados, maníacos locos por el sexo repartiendo pajas como si fueran chupetes, ¿Y tú ni siquiera puedes besar una chica a la que definitivamente le gustas?
―No me gusta, Tiny. No de esa forma.
―Ella es adorable
―¿Cómo podrías saberlo?
―Soy gay, no ciego. Su pelo es tan afeminado y tiene una linda nariz. Quiero decir, una linda nariz. Y, ¿Qué? ¿Qué les gusta a ustedes? ¿Tetas? Ella parece tener tetas. Parecen ser aproximadamente del tamaño normal de las tetas. ¿Qué más quieres?
―No quiero hablar sobre esto.
Él enciende el carro y comienza a golpear su cabeza contra el claxon del carro rítmicamente. Ahnnnk. Ahhhnk. Ahhhnk.
―Nos estás avergonzando ―grito sobre la bocina.
―Voy a seguir haciendo esto hasta que consiga una contusión cerebral o digas que la vas a llamar.
Pongo mis dedos sobre mis oídos, pero Tiny sigue dándole cabezazos al claxon. La gente nos está mirando. Finalmente digo:
Bien. ¡Bien!. BIEN ―y la bocina cesa―. Voy a llamar a Jane. Voy a ser amable con ella. Pero sigo sin querer salir con ella.
―Esa es tu elección. Tu estúpida elección.
―Así que, ―dijo esperanzadamente―¿No habrá producción de Tiny Bailarín?
Tiny enciende el carro.
―Lo siento, Grayson, pero no puedo hacerlo. Tiny Bailarín es algo más grande que tú o yo, o cualquiera de nosotros. 
―Tiny, tienes una compresión muy distorsionada de compromiso―. Él ríe.
―Un compromiso es cuando haces lo que digo y yo hago lo que quieres. Lo que me recuerda: Voy a necesitar que estés en la obra.
Contengo una risa, porque esta mierda no va a seguir siendo divertida si tiene lugar en nuestro maldito auditorio.
―Absolutamente no. No. NO. Además insisto que me saques de ella.
Tiny suspira.
―Sigues sin entenderlo, ¿no? Gil Wrayson no es ; es un personaje ficticio. No puedo tan sólo cambiar mi arte porque no te sientes cómodo con ello.
Intento una táctica diferente.
―Vas a humillarte a ti mismo ahí, Tiny.
―Va a pasar, Grayson. He conseguido el apoyo del consejo estudiantil para el dinero. Así que cállate y lidia con ello.
Me callo y lidio con ello, pero no llamo a Jane esa noche. No soy el chico de los recados de Tiny. 
La tarde siguiente tomo el autobús a casa, porque Tiny está ocupado en la reunión del consejo estudiantil. Me llama tan pronto como termina.
―¡Buenas noticias, Grayson! ―grita.
―Las buenas noticias para alguien son siempre malas noticias para alguien más, ―respondo.
Y, por supuesto, el consejo estudiantil ha aprobado mil dólares para la puesta en escena y la producción del musical Tiny Bailarín.
Esa noche, estoy esperando a que mis padres regresen a casa para que podamos comer, y estoy intentando trabajar en este ensayo sobre Emily Dickinson, pero más que nada estoy descargando todo lo que los Maybe Dead Cats han grabado alguna vez. Como que los amo, absolutamente. Y mientras continúo escuchándolos, continúo queriendo decirle a alguien lo buenos que son, así que llamo a Tiny, pero él no contesta, así que hago exactamente lo que Tiny quiere, como siempre. Llamo a Jane.
―Hola, Will ―dice.
―Como que amo absolutamente a los Maybe Dead Cats ―digo.
―No son malos, sí. Un poco seudointelectuales pero, bueno, ¿No lo somos todos? 
―Pienso que el nombre de su banda es una referencia a ese físico, ―digo. De hecho, lo sé. Acabo de buscar la banda en Wikipedia.
―Sí ―dice ella ―Schrödinger. Excepto que el nombre de la banda es un completo fracaso, porque Schrödinger es famoso por señalar esta paradoja en la física cuántica, donde, bajo determinadas circunstancias, un gato invisible puede estar a la vez vivo y muerto. No tal vez21 muerto.
―Oh ―digo, porque ni siquiera puedo pretender haber sabido eso. Me siento como un completo idiota, así que cambio de tema―. Así que… oí que Tiny usó su Magia de Tiny y el musical está en marcha.
―Sí. ¿Cuál es tu problema con Tiny Bailarín de todas formas?
―¿Alguna vez lo leíste?
―Sí, es increíble, si es capaz de llevarlo a cabo.
―Bueno, soy, como, la coestrella. Gil Wrayson. Ese soy yo, obviamente. Y es simplemente, vergonzoso.
―¿No piensas que es algo asombroso ser la coestrella de la vida de Tiny?
―Realmente no quiero ser la coestrella de la vida de nadie ―digo. Ella no dice nada en respuesta. ―Así que, ¿cómo estás? ―pregunto después de un segundo. 
―Estoy bien.
―¿Sólo bien?
―¿Recibiste la nota en tu abrigo?
―¿La qué? ¿Había una nota en el abrigo?
―Sí.
―Oh. Espera. ―Coloco el teléfono en el escritorio y escudriño mis bolsillos.
Lo que pasa con los bolsillos de mi abrigo es que si tengo una pequeña cantidad de basura, −como, digamos, la envoltura de Snickers– pero no veo un tanque de basura, mis bolsillos terminan convirtiéndose en el tanque de basura. Y no soy bueno a la hora de sacar la basura del bolsillo. Así que me toma algunos minutos hasta que encuentro una hoja de cuaderno doblada. En el exterior dice:
Para: Will Grayson
De: El Houdini de los casilleros
Agarro el teléfono y digo:
―Oye, la encontré ―me siento un poco mal del estómago, de una forma que es buena y mala a la vez.
―Bueno, ¿la leíste?
―No, ―digo, y me pregunto si tal vez no es mejor dejar la nota sin leer. No debería haberla llamado en primer lugar. ―Espera―. Desdoblo el papel. 
Mr. Grayson,
Siempre debería asegurarse de que nadie está viendo cuando abre su casillero. Nunca sabe (18) cuando alguien (26) va a memorizarse (4) su combinación. Gracias por el abrigo. Supongo que la caballerosidad no está muerta.
Suya,
Jane
P.D. Me gusta cómo tratas a tus bolsillos de la forma en que yo trato a mi carro.
Al finalizar la nota, la leo de nuevo. Hace que las dos verdades sean más verdaderas. La quiero. No lo hago. Tal vez soy un robot después de todo. No tengo idea de qué decir, así que continúo y digo lo la peor cosa posible:
―Muy bonita ―esto es por qué tengo que adherirme a la regla 2.
En el silencio que sigue, tengo tiempo para contemplar la palabra bonita −cuan despectiva es, es como el equivalente de llamar a alguien pequeño, como convierte a una persona en un bebé, cómo la palabra es una señal de neón ardiendo a través de la oscuridad, que lee ―Siéntete mal contigo mismo.
Y finalmente ella dice:
―No es mi adjetivo favorito 
―Perdón, lo que quiero decir es que es…
―Sé lo que quieres decir, Will ―dice ella ―Perdón, uh, no sé. Recién salí de una relación, y creo que estoy, como, tan solo buscando una forma de rellenar ese agujero, y eres el candidato más obvio para llenar el agujero, y oh por Dios eso suena sucio. Oh, Dios. Sólo voy a colgar.
―Perdón por lo de bonito. No fue bonito. Fue…
―Olvídalo. Olvida la nota, en serio. Ni siquiera… Sólo no te preocupes por ello, Grayson.
Luego de colgar de forma extraña, me doy cuenta del final previsto de la oración del ―Ni siquiera…. ―Ni siquiera…me gustas, Grayson, porque eres algo así como, cómo podría decir esto educadamente, no tan inteligente. Como, tuviste que buscar a ese físico en Wikipedia. Sólo extraño a mi novio, y tú no me besarías, así que como que quiero que lo hagas sólo porque no lo harías, y realmente no es la gran cosa pero no puedo encontrar la forma de decirte eso sin herir tus sentimientos, como soy más compasiva y atenta que tú con tu cutis, tan sólo voy a parar la oración en <ni siquiera>.
Llamo a Tiny de nuevo, esta vez no por los Maybe Dead Cats, y él contesta en el primer medio-tono y dice:
―Buenas tardes, Grayson.
Le pregunto si está de acuerdo conmigo acerca de cuál era el final de su oración, y luego le pregunto qué hizo cortocircuito en mi cerebro para llamar a la nota <bonita>, y cómo es siquiera posible estar atraído y no atraído hacia alguien en el mismo instante, y si tal vez soy un robot incapaz de tener sentimientos reales, y si piensa que en realidad, como, intentar seguir las reglas sobre callarse y no darle importancia me ha convertido en un monstruo horrible a quién nadie nunca va a amar ni casarse. Lo digo todo, y Tiny no dice nada, lo que es básicamente un giro de eventos sin precedente y, a continuación, cuando finalmente me detengo, Tiny dice hmm en la forma corta que él tiene y entonces dice, y lo estoy citando directamente aquí:
―Grayson, a veces eres.una.chica ―y luego me cuelga.
La oración sin terminar se queda conmigo toda la noche. Y entonces mi corazón de robot decide hacer algo, la clase de algo que sería disfrutado por una hipotética chica-que-me-gustaría.
El viernes en la escuela, me como mi almuerzo extra rápido, lo que es suficientemente fácil de hacer porque Tiny y yo estamos sentados en una mesa llena de gente del club de teatro, y están discutiendo sobre Tiny Bailarín, todos ellos hablando más palabras por minuto de lo que yo hablo en un día. La curva conversacional sigue un patrón distinto –las voces se vuelven más altas y rápidas, en un crescendo hasta que Tiny, hablando por encima de todos, hace un chiste, y la mesa estalla en risas y luego las cosas se calman brevemente, entonces la voces comienzan de nuevo, creciendo y creciendo con la erupción de Tiny a punto de llegar. Una vez que noto este patrón, se hace difícil no prestarle atención, pero intento concentrarme en devorar mis enchiladas. Tomo mi Coca Cola y entonces me levanto.
Tiny levanta su mano para callar al coro.
―¿A dónde vas, Grayson?
―Necesito ir a revisar algo ―digo.
Sé la localización aproximada de su casillero. Está aproximadamente frente al mural del pasillo en el que una versión mal pintada de nuestra mascota de la escuela, Willie el Wildkit, dice en una burbuja de texto ―Los Wildkits respetan A TODOS lo que es hilarante por lo menos en catorce niveles distintos, siendo el decimocuarto que, no hay tal cosa como un Wildkit. Willie el Wildkit luce aproximadamente como un león de montaña, sin embargo, y aunque es cierto que no soy un experto en zoología, estoy razonablemente seguro de que los leones de montaña, de hecho, no respetan a todos.
Así que estoy apoyado contra el mural de Willie el Wildkit en una forma que hace parecer que soy yo el que está diciendo que los Wildkits respetan A TODOS, y tengo que esperar de esa manera durante aproximadamente diez minutos, intentando lucir como si estuviera haciendo algo, y deseando haber traído un libro o cualquier cosa, así no luciría como un acosador agresivo. Entonces, la campana de final de período por fin suena y el corredor se inunda de gente. 
Jane llega a su casillero, y me paro en medio del pasillo, y la gente me abre camino, y doy un paso a la izquierda para obtener el ángulo adecuado, y puedo ver su mano alzarse para alcanzar el candado, y le echo un vistazo, y 25-2-11. Me volteo hacia el flujo de personas y camino a historia.
Séptimo período, tomo esta clase de diseño de videojuegos. Resulta que diseñar videojuegos es increíblemente complicado y ni de cerca tan divertido como jugarlos, pero una ventaja de esta clase es que tengo acceso a internet y el monitor le da la espalda al profesor la mayoría del tiempo.
Así que les envío un e-mail a los Maybe Dead Cats.
De: williamgrayson@eths.il.us
Para: thiscatmaybedead@gmail.com
Asunto: Make My Life
Queridos Maybe Dead Cats,
Si llegan a tocar ―Annus Miribalis esta noche, podrían posiblemente dedicársela a 25-2-11 (La combinación del casillero de una chica en particular). Eso sería increíble. Perdón por el corto aviso,
Will Grayson
La respuesta llega incluso antes de que el período termine. 

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