A los cachorros les gustó eso,
y Carissa decidió darme una frotada o dos también, y eso me
gustó, porque cuando todo se reduce a eso, las manos son las manos, el tacto es
tacto, y tu cuerpo va a reaccionar de la manera que tu cuerpo va a reaccionar.
A tu cuerpo le importa un comino todas las conversaciones que vas a tener
después ―no sólo con Carissa, que quería ser mi novia y a quien traté de
desesperanzar fácilmente, pero que terminó herida de todos modos. No, también
estaba Maura, con quien tuve que lidiar porque en el momento que escuchó ―no de
mí― se enojó ―conmigo―. Dijo que pensaba que Carissa me estaba usando, y actuó
como si pensara que yo estaba usando a Carissa, cuando en realidad todo era
inútil, y no importa cuántas veces se lo dije a Maura, ella se negó a dejarme
en paz. Durante semanas estuvo gritándome ―bueno, ¿por qué no llamas a
Carissa, entonces?” cada vez que discutíamos. Sólo por eso, el toqueteo no
valió la pena.
Isaac, por supuesto, es
completamente diferente. No sólo en el sentido del toqueteo. Aunque es casi
seguro. No me dirijo a la ciudad sólo para perder el tiempo con él. Podría no
ser la última cosa en mi mente, pero no está cerca de ser la primera, ya sea.
Pensé que llegaría temprano,
pero, por supuesto cuando me encuentro cerca de donde se supone que debemos
conocernos estoy más retrasado que el periodo de una chica embarazada. Me paseo
por la avenida Michigan –justo-antes-del-toque-de-queda-con las chicas y
chicos turistas, que parecen acabar de venir de la práctica de baloncesto o de
ver baloncesto en la televisión. Definitivamente lo sé al observarlos, pero es
una investigación puramente
científica. Por los próximos, oh, diez minutos, puedo aguardar ese tiempo por
Isaac.
Me pregunto si él ya está allí.
Me pregunto si está tan nervioso como yo. Me pregunto si ha pasado tanto tiempo
esta mañana como yo lo hice escogiendo una camisa fuera. Me pregunto si por
alguna rareza de la naturaleza estaremos vistiendo lo mismo. Así se entiende lo
que Dios ha decidido que sea muy obvio.
Palmas sudorosas, correcto.
Huesos temblorosos, Listos.
La sensación de que todo el
oxígeno en el aire ha sido reemplazado por helio, sí.
Miro el mapa quince veces en un
segundo.
Estoy a cinco cuadras.
Cuatro cuadras.
Tres cuadras.
A dos cuadras.
State Street.
La esquina.
Buscando Frenchy. Pensando que
va a ser un restaurante de moda. O una cafetería. O una tienda de discos indie.
O incluso un local descuidado. Entonces, llegar y descubrir que. . . es una
tienda porno. Pensando
que tal vez la tienda de porno fue nombrada luego de algo más cercano. Tal vez
este es el distrito Frenchy, y todo lleva el nombre de Frenchy, como cuando vas
al centro y encuentras los Bagels29 del centro, los productos de limpieza del centro y el
estudio de yoga del centro.
Pero no.
El cruce de la cuadra.
Intento del otro lado.
Compruebo la dirección una y
otra y otra vez.
Y ahí estoy yo.
Del otro lado de la puerta.
Recuerdo que el amigo de Isaac
sugirió el lugar. O al menos eso es lo que dijo. Sí, eso es cierto, tal vez es
una broma, y el pobre Isaac llegó aquí primero y estaba mortificado y me espera
en el interior. O tal vez esto es una especie de prueba cósmica. Tengo que cruzar
el río de incomodidad extrema con el fin de ir al paraíso en el otro lado.
Qué carajo, me imagino.
El viento frío sopla a mi
alrededor, me dirijo al interior.
Capítulo Siete
Oigo un Bing electrónico
y volteo para ver a un niño caminando. Por supuesto, a él no le checan la
identificación, y dado que está en la parte velluda de la pubertad, no hay
manera de que tenga dieciocho años. Pequeño, de grandes ojos, cabello claro y
absolutamente aterrorizado - tan asustado como probablemente hubiese estado de
no haber sido conducido ya al extremo por la conspiración anti-Will Grayson que
abarca a: A. Jane, B. Tiny, C. El espécimen perforado detrás del mostrador, y
D. Stonedy McKopyShoppy.
Pero, de todos modos, el chico
me está mirando con una intensidad que me parece muy preocupante, sobre todo
dado que yo tengo en la mano una copia de Mano a Mano. Estoy seguro de
que hay un número de maneras fantásticas para indicar al extranjero menor de
edad de pie junto a una gran pared de consoladores que no soy, de hecho, un fan
de Mano a Mano, pero la estrategia particular que elijo es murmurar.
—Es, uh, para un amigo —Lo cual
es cierto, pero A) No es una excusa terriblemente convincente y B) Se supone
que yo soy el tipo de persona que es amigo de la clase de persona que le gusta
Mano a Mano, e implica además que C) Soy el tipo de persona que compra revistas
porno para sus amigos. Inmediatamente después de decir "Es para un
amigo", me doy cuenta de que debería haber dicho: "Estoy tratando de
aprender español".
El
chico sólo sigue mirándome, y después de un rato entorna los ojos. Le sostengo
la mirada durante unos segundos, pero luego miro lejos. Por último, pasa junto
a mí y, en los pasillos de vídeo me parece que está buscando algo específico y
que el algo específico no está relacionado con el sexo, en cuyo caso sospecho
que no lo va a encontrar aquí. Serpentea hacia la parte trasera de la tienda,
que contiene una puerta abierta que creo que pueden de alguna manera estar
relacionados con ―Tokens‖. Todo lo que quiero es largarme de aquí con mi copia
de Mano a Mano, por lo que camino hasta el hombre perforado y decir—:
Sólo esto, por favor.
El hombre perforado cliquea
arriba de la caja registradora.
―Nueve con ochenta y tres
―dice.
―¿NUEVE DÓLARES? ―le pregunto,
incrédulo.
―Y ochenta y tres centavos
―añade.
Niego con la cabeza. Esto se
está convirtiendo en una broma extraordinariamente cara, pero no estoy
dispuesto a volver al puesto de revistas espeluznantes y buscar una ganga. Meto
la mano en mis bolsillos y la saco con cuatro dólares que encontré en alguna
parte. Suspiro, y luego busco en el bolsillo trasero, entregando al tipo mi
tarjeta de débito. Mis padres ven la declaración, pero no sabrán que es el
local Frenchy de Denny.
El individuo mira a la tarjeta.
Me mira. Mira a la tarjeta. Me mira. Y justo antes de hablar, me doy cuenta: mi
tarjeta dice William Grayson. Mi ID dice Ismael J. Biafra.
Muy
ruidoso, el tipo dice—: William. Grayson. William. Grayson. ¿Dónde he visto ese
nombre antes? Oh, cierto. No en su licencia de conducir.
Considero mis opciones por un
momento y luego digo en voz bien baja—: Es mi tarjeta. Sé mi contraseña sólo
úsala.
Desliza la tarjeta a través de
la máquina y dice—: No me importa una mierda, chico. Siempre pasa lo mismo —Y
en ese momento puedo sentir al hombre detrás de mí, me mira de nuevo, sus ojos
ruedan alrededor, y dice—: ¿Qué has dicho? —Sólo que no me habla a mí, está
hablando con Piercings.
―Le dije que no me importa una
mierda sobre su identificación.
―¿Tú no me llamaste?
―¿De qué demonios estás
hablando, chico?
―William Grayson. ¿Has dicho
William Grayson? ¿Alguien me llamó aquí?
―¿Eh? No, chico. William
Grayson es este tipo ―dice asintiendo con la cabeza hacia mí—, bueno dos
iguales, supongo, pero eso es lo que dice esta carta.
Me mira confundido por un
minuto y finalmente dice―: ¿Cómo te llamas?
Esto me está volviendo loco.
Frenchy no es un lugar para la conversación. Así que simplemente le dije a
Piercings―: ¿Puedo llevar la revista? ―Piercings me la da en una bolsa de
plástico
negra
sin marcas y completamente opaca, por lo cual estoy muy agradecido, me da mi
tarjeta y mi recibo. Camino por la puerta, corro media cuadra abajo de Clark, y
luego me siento en la acera para esperar que mi pulso se ralentice.
Mi corazón está comenzando a
tranquilizarse cuando uno de mis compañeros peregrinos menores de Frenchy corre
hacia mí y dice― ¿Quién eres tú?
Me levanto entonces y digo―:
Hmm, soy Will Grayson.
―¿W-I-L-L G-R-A-Y-S-O-N? ―dice,
explicándose increíblemente rápido.
―Ehmm, sí ―digo― ¿Por qué lo
preguntas?
El chico me mira por un
segundo, su cabeza voltea como si pensara que yo estuviera bromeando con él y,
a continuación, finalmente, dice—: Porque yo también soy Will Grayson.
―¿Me estás jodiendo? ―le
pregunto.
―Mierda ―dice el chico. No
puedo decidir si es paranoico o esquizofrénico, o ambos, pero saca una
billetera del bolsillo trasero y me muestra una licencia de conducir de
Illinois 's. Los segundos nombres son diferentes por lo menos, pero sí, se
llama igual.
—Bueno —le dije—. Fue agradable
conocerte —Y entonces empiezo a darle la espalda, no hay nada en contra del
chico, pero no me importa entablar una conversación con un tipo que se cuelga
en las tiendas de porno, aunque, técnicamente hablando, yo
mismo soy un tipo que se cuelga en las tiendas porno. Pero toca mi brazo, y
parece demasiado pequeño como para ser peligroso, doy la vuelta, y él dice—:
¿Conoces a Isaac?
—¿Quién?
—¿Isaac?
—Yo no conozco a nadie llamado
Isaac, hombre —le digo.
—Se suponía que debía
encontrarme con él en ese lugar, pero no está allí. Realmente no te pareces a
él, pero pensé…yo no sé lo que pensé. ¿Cómo cara…? ¿Qué demonios… está pasando?
—El chicoo gira en un círculo rápido, como si estuviera buscando un camarógrafo
o algo así—¿Acaso Isaac te metió en esto?
—Hombre, te acabo de decir que
yo no conozco a ningún Isaac.
Se da la vuelta otra vez, pero
no hay nadie detrás de él. Lanza sus brazos en el aire, y dice—: Ni siquiera sé
qué sucede ahora mismo.
—Ha sido un día de locos para
los Will Graysons en todas partes—digo.
Sacude la cabeza y se sienta en
la acera y luego lo sigo, porque no hay nada más que hacer. Él me mira, mira a
lo lejos, luego a mí otra vez. Y se pellizca a sí mismo en el antebrazo.
—Por supuesto que no. Mis
sueños no pueden compensar esta mierda extraña.
—Sí
—le digo. No puedo saber si quiere que hable con él, y tampoco sé si quiero
hablarle, pero después de un minuto, digo—: Entonces, ¿lo ibas a conocer en la
tienda pornográfica, a Isaac?
—Es sólo… un amigo. Nos
conocimos en una página on-line y hablamos durante mucho tiempo.
―¿En línea?
Si es posible, Will Grayson
logra encogerse aún más. Tiene los hombros encorvados, se queda mirando
fijamente a la cuneta de la calle. Sé, por supuesto, que hay otros Will
Grayson. He Googleado lo suficiente como para saber eso. Pero nunca pensé que
iba a conocer a uno. Por último, dice—: Sí.
—Nunca has visto físicamente a
este tipo —le digo.
―No —dice—, pero lo he visto
como en mil imágenes.
―Es un hombre de cincuenta años
de edad —le digo, con la mayor naturalidad —Es un pervertido. Te lo aseguro, de
Will a Will: No es posible que Isaac sea quien crees que es.
—Es probable que sólo…No sé,
tal vez se encontró con otro Isaac enloqueciendo en el autobús y se ha atascado
en el Mundo Bizarro.
—¿Por qué demonios iba a
pedirte que vayas a Frenchy‘s?
—Buena pregunta. ¿Por qué
alguien quiere ir a una tienda porno? —El tipo sonríe hacia mí.
—Buen
punto —le digo—. Sí, eso es cierto. Hay una historia, sin embargo.
Espero un segundo para que Will
Grayson me pregunte acerca de la historia, pero no lo hace. Entonces empiezo a
contarla de todos modos. Le hablo de Jane y Tiny Cooper, de Maybe Dead Cats, de
"Annus Miribalis‖, la combinación del candado del casillero de Jane,
del empleado de la tienda de copias que no podía contar, que me reí de él como
comadreja todo el camino, pero la mayor parte del tiempo él simplemente mira hacia
Frenchy‘s, esperando a Isaac. Su rostro parece alternar entre la esperanza y la
ira. Me presta muy poca atención en realidad, que está bien, de verdad, porque
estoy contando mi historia para escucharla; y hablar con un extraño es la única
forma segura de hacerlo, todo el tiempo mantengo mi mano en el bolsillo,
tocando mi teléfono, porque quiero asegurarme de que lo siento vibrar si
alguien llama.
Y entonces él me habla de
Isaac, de cómo han sido amigos durante un año, de que siempre quería reunirse
con él porque simplemente no hay nadie como Isaac en el barrio donde vive, y me
doy cuenta rápidamente de que Will Grayson gusta de Isaac de una manera
no-completamente-platónica.
—Es decir, ¿qué clase de
pervertido de cincuenta años hace eso?—dice Will—¿Qué pervertido pasa un año de
su vida hablando conmigo, diciéndome todo lo relacionado con su yo falso,
mientras yo le cuento todo sobre mi verdadero yo? Y, si un pervertido de
cincuenta años de edad hizo todo eso ¿por qué no aparecería
en Frenchy‘s para violarme y asesinarme? Incluso en una noche de lo totalmente
imposible, eso es totalmente imposible.
Me pongo a reflexionar sobre
ello por un segundo.
—No lo sé —le digo finalmente—.
La gente es jodidamente rara, por si no lo has notado.
—Seh —Ya no está mirando hacia
Frenchy, solo mira hacia el frente. Puedo verlo por el rabillo del ojo, y estoy
seguro de que me puede ver por el rabillo del suyo, estamos sin mirarnos el uno
al otro, pero en el mismo lugar de la calle mientras los coches rugen, mi
cerebro trata de dar sentido a todas las imposibilidades, a todas las
coincidencias que me trajeron aquí, todas las cosas verdaderas y falsas. Nos
quedamos en silencio por un tiempo, tanto tiempo que saco mi teléfono del
bolsillo, lo miro, y confirmo que nadie ha llamado; luego lo pongo de nuevo en
mi bolsillo y, finalmente siento que Will está apartando su mirada del punto en
la calle y mirando hacia mí, entonces dice: —¿Qué crees que significa?
—¿Qué? —le pregunto.
—No hay muchos Will Grayson —dice—.
Tiene que significar algo, un Will Grayson conoce a otro Will Grayson en una
tienda porno cualquiera a la que ninguno de los dos Will Graysons pertenece.
—¿Estás sugiriendo que Dios
trajo a dos de menores de edad de Chicago llamados Will Grayson a Frenchy‘s, al
mismo tiempo?
—No,
imbécil —dice—, quiero decir debe significar algo.
—Sí —le digo—. Es difícil creer
en las coincidencias, pero es aún más difícil de creer en cualquier otra cosa—.
Y en ese momento, el teléfono salta a la vida en mi mano, y mientras estoy
sacándolo de mi bolsillo, el teléfono de Will Grayson empieza a sonar también.
Incluso para mí, esas son
demasiadas coincidencias. Él murmura—: Dios, es Maura —Como si supiera quién es
Maura. Se queda mirando el teléfono, pareciendo inseguro de si se debe
responder. Mi llamado es de Tiny. Antes de que abra el teléfono, le digo a
Will—: Es mi amigo Tiny —y estoy mirando a Will –al lindo y confuso Will.
Abro el teléfono.
—¡Grayson! —grita Tiny por
encima del estruendo de la música— ¡Estoy enamorado de esta banda! Nos
quedaremos dos canciones más y luego voy a ir a buscarte. ¿Dónde estás, bebé?
¿Dónde está mi pequeño hermoso bebé Grayson!?
—¡Estoy cruzando la calle! —le
grito— Y más vale que te pongas de rodillas y le agradezcas al dulce Señor,
porque Tiny, te conseguí un chico.
Capítulo Ocho
Estoy tan fuera de mí que
podrías sacar un payaso de mi culo y no estaría sorprendido en absoluto.
Eso podría tener un poco de
sentido si este OTRO WILL GRAYSON parado a mi lado no fuese un Will Grayson en
absoluto sino el ganador de medalla de oro en las olimpiadas de mindfucks. No
es como si la primera vez que lo vi haya pensado, Oye, ese chico debe
llamarse Will Grayson también. No, la única cosa que pensé fue, Oye, ese
no es Isaac. Quiero decir, edad correcta, pero un rostro completamente
erróneo. Así que lo ignoré. Me volví a mi caja del dvd que pretendía estar
estudiando, era una porno llamada El Sonido y el Peludo. Era todo sobre
"sexo mugido", con estas personas en la portada vistiendo trajes de
vaca (una ubre). Estaba contento porque ninguna vaca real fue lastimada (o
recibió placer) en la realización de esta película. Pero aun así. No era mi
asunto. Junto a él había un dvd llamado Follé moribundo, el cual tenía
una escena en un hospital en la portada. Era como Grey's Anatomy, sólo que
con menos Grey y más anatomía. Por un momento pensé, No puedo esperar a
contarle a Isaac sobre esto, olvidando, por supuesto, que se suponía que él
estuviera conmigo.
No
es como si no notaría si entraba; el lugar estaba vacío excepto por mí, el
O.W.G.31, y el vendedor, que se veía como el Pillsbury Doughboy32 si la masa
hubiese sido dejada afuera por una semana. Supongo que todos los demás estaban
usando internet para conseguir su porno. Y Frenchy's no era realmente
llamativo― estaba iluminado como un 7-eleven, el cual hacía que el plástico se
viera mucho más plástico, y el metal parecía mucho más metal, y la gente
desnuda de las portadas de los dvds se vieran mucho menos sexys y más como
porno barato. Pasando Abajo en Moisés y Placer en una tarde deliciosa
de Agosto, me encontré en esta extraña sección de producción de penes.
Porque mi mente está, en el fondo, llena de jodida mierda, inmediatamente
empecé a imaginarme la secuela de Toy Story llamada Sex Toy Story,
donde todos esos consoladores, vibradores y orejas de conejos repentinamente
cobraban vida y tenían que hacer cosas como cruzar la calle para llegar a casa.
De nuevo, mientras tenía todos
estos pensamientos, también pensaba en contárselos a Isaac. Esa era mi opción
por defecto.
Sólo me distraje cuando escuché
mi nombre del chico de detrás del mostrador. Así es como encontré al O.W.G.
Entonces, sí, voy a un negocio
porno buscando a Isaac y en su lugar consigo otro Will Grayson.
Dios, eres un cabrón
desagradable. Por
supuesto, ahora mismo Isaac estaba avanzando en el ranking de cabronidad
desagradable, también. Espero que en realidad sea un cabrón nervioso en cambio
― como, tal vez aparezca y descubra que el lugar que su amigo le recomendó era
un tienda porno y estuviera tan apenado que huiría llorando. Quiero decir, es
posible. O tal vez sólo se haya retrasado. Tengo que darle al menos una hora.
Su tren podría haberse atorado en un túnel o algo. No es insólito. Viene desde
Ohio después de todo. Las personas de Ohio llegan tarde todo el tiempo.
Mi teléfono suena prácticamente
al mismo tiempo que el de O.W.G. Aunque es patéticamente improbable que sea
Isaac, mis esperanzas siguen.
Entonces veo que es Maura.
Yo: Dios, es Maura.
Al principio no voy a
contestar, pero entonces O.W.G. responde el suyo.
O.W.G.: Es mi amigo Tiny.
Si O.W.G. contesta el suyo,
supongo que es mejor que conteste el mío también. También recuerdo que Maura me
iba a hacer un favor hoy. Si más tarde me entero de que la maratón de
matemáticas fue atacada por un escuadrón Uzi33
de mano de humanidades nerds frustradas,
me sentiré culpable por no haber contestado el teléfono y dejado que Maura se
despidiera.
Yo:
Rápido, ¿cuál es la raíz cuadrada de mi ropa interior?
Maura: Oye Will.
Yo: Esa respuesta te da cero
puntos.
Maura: ¿Cómo está Chicago?
Yo: ¡No hay nada de viento!
Maura: ¿Qué estás haciendo?
Yo: Oh, saliendo con Will
Grayson.
Maura: Lo que pensaba.
Yo: ¿A qué te refieres?
Maura: ¿Dónde está tu mamá?
Oh-oh. Olía a trampa. ¿Maura
había llamado a mi casa? ¿Ella habló con mi madre? ¡Pedal, marcha atrás!
Yo: ¿Soy el niñero de mi madre?
(ja ja ja)
Maura: Deja de mentir, Will.
Yo: Bueno, bueno. Necesitaba
salir por mi cuenta. Para ir a un concierto más tarde.
Maura: ¿Qué concierto?
¡Mierda! No puedo recordar a
qué concierto O.W.G. dijo que iba a ir. Y aún sigue en el teléfono así que no
le puedo preguntar.
Yo: Alguna banda de la que
nunca has oído.
Maura:
Pruébame.
Yo: Um, ese es su nombre.
"Alguna banda de la que nunca has oído".
Maura: Oh, he oído de ellos.
Yo: Sí.
Maura: Justo estaba leyendo una
reseña de su álbum en Spin34.
Yo: Genial.
Maura: Sí, el álbum se llama
"Isaac no viene, maldito mentiroso".
Esto no es bueno.
Yo: Ese es un nombre bastante
estúpido para un álbum.
¿Qué? ¿Qué qué qué?
Maura: Ríndete, Will.
Yo: Mi contraseña.
Maura: ¿Qué?
Yo: Has hackeado mi contraseña.
Has estado leyendo mis mails, ¿no es así?
Maura: ¿De qué estás hablando?
Yo:
Isaac. ¿Cómo sabes que me voy a encontrar con Isaac?
Debe haber mirado por encima de
mi hombro mientras revisaba mi correo electrónico en la escuela. Debe haber
visto las teclas que apreté. Ella robó mi estúpida contraseña.
Maura: Yo soy Isaac,
Will.
Yo: No seas estúpida. Es un
chico.
Maura: No, no lo es. Es un
perfil. Yo lo inventé.
Yo: Sí, seguro.
Maura: Lo hice.
No. No no no no no no no no
no no no no no.
Yo: ¿Qué?
No por favor no qué no no
por favor no mierda no NO.
Maura: Isaac no existe. Nunca
existió.
Yo: No puedes-
Maura: Estás atrapado.
¿¡¿ESTOY atrapado?!?
Qué MIERDA.
Yo: Dime que estás bromeando
Maura: ...
Yo: Esto no puede estar
pasando.
El
otro Will Grayson ha terminado su conversación y me está mirando ahora.
O.W.G.: ¿Estás bien?
Está golpeando. Ese momento de
"¿Un yunque realmente acaba de caer en mi cabeza?" ha pasado y estoy
sintiendo ese yunque. Oh señor sí estoy sintiendo ese yunque.
Yo: Tú. Despreciable. Estúpida.
Sí, las sinapsis están
transmitiendo la información ahora. Noticias de última hora: Isaac nunca
existió. Sólo era tu amiga pretendiendo. Todo fue una mentira.
Todo una mentira.
Yo: Tú. Horrorosa. Perra.
Maura: ¿Por qué a las chicas
nunca les dicen pelotudas?
Yo: No voy a insultar a
pelotudos de esa manera. Al menos tienen un propósito.
Maura: Mira, sabía que te ibas
a enojar...
Yo: ¿¡¿SABÍAS que me iba a
ENOJAR?!?
Maura: Iba a decírtelo.
Yo: Diablos, gracias. Maura:
pero nunca me lo dijiste.
O.W.G. está mirando muy
preocupado ahora. Así que pongo mi mano sobre el teléfono por un momento y le
hablo.
Yo:
En realidad no estoy bien. De hecho, probablemente estoy teniendo el peor
minuto de mi vida. No te vayas a ningún lado.
O.W.G. asiente.
Maura: ¿Will? Mira, lo siento.
Yo: ...
Maura: En realidad no pensaste
que te ibas a encontrar con él en una tienda porno, ¿no es así?
Yo: ...
Maura: Era una broma.
Yo: ...
Maura: ¿Will?
Yo: Es sólo mi respeto por tus
padres lo que me impide asesinarte ahora mismo. Pero por favor entiende esto:
Nunca, nunca volveré a hablarte o pasarte notas o mandarte mensajes o volver a
hacer el jodido lenguaje de señas contigo. Preferiría comer mierda de perro
llena de hojas de afeitar que tener algo que ver contigo.
Cuelgo antes de que pueda decir
algo más. Apago el teléfono. Me siento en el cordón de la acera. Cierro mis
ojos. Y grito. Si mi mundo entero va a derrumbarse a mi alrededor, entonces
haré el sonido del derrumbe. Quiero gritar hasta que mis huesos se rompan. P á g i n a | 152
Una
vez. Dos veces. Tres veces.
Entonces me detengo. Siento las
lágrimas, y espero que si mantengo mis ojos cerrados pueda mantenerlas dentro.
Estoy más allá de lo patético porque quiero abrir mis ojos y ver a Isaac ahí, que
me diga que Maura está loca. O que el otro Will Grayson me diga que esto,
también, puede ser descartado como una coincidencia. Él es en realidad
el Will Grayson con el que Maura se ha estado comunicando. Ha mezclado a sus
Will Graysons.
Pero la realidad. Bueno, La
realidad es el yunque.
Tomo un respiro profundo y
suena atascado.
Todo el tiempo.
Todo el tiempo fue Maura.
No fue Isaac.
No Isaac.
Nunca.
Hay dolor. Hay sufrimiento. Y
hay dolor-y-sufrimiento-a-la-vez.
Estoy experimentando
dolor-y-sufrimiento-a-la-vez.
O.W.G.: Um... ¿Will?
Se ve como si pudiese ver el
dolor-y-sufrimiento-a-la-vez claramente en mi cara.
Yo: ¿Recuerdas ese chico con el
que me iba a encontrar?
O.W.G.:
Isaac.
Yo: Sí, Isaac. Bueno, resultó
que no era un hombre de cincuenta años después de todo. Era mi amiga Maura
jugándome una broma.
O.W.G.: Esa es una broma cruel.
Yo: Sí. Siento eso.
No tengo idea de si estoy
hablando con él porque también se llama Will Grayson o porque me contó un poco
sobre lo que le estaba pasando o porque es la única persona en el mundo
dispuesta a escucharme ahora mismo. Todos mis instintos me dicen que me enrolle
en una pequeña bola y ruede a la alcantarilla más cercana ― pero no quiero
hacerle eso a O.W.G. Siento que se merece más que ser el testigo ocular de mi
auto destrucción.
Yo: ¿Te ha pasado algo como
esto antes?
O.W.G. sacude su cabeza.
O.W.G.: Me temo que estamos en
nuevo territorio aquí. Mi mejor amigo Tiny una vez iba a meterme en el concurso
del chico del mes de la revista Seventeen sin decírmelo, pero no creo
que sea lo mismo.
Yo: ¿Cómo lo descubriste?
O.W.G.: Decidió que necesitaba alguien para
corregir su entrada, así que me lo pidió a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario