Sólo la arranco, la arrugo
y luego arrojo el cuaderno sobre la mesa, derribando su Coca-Cola dietética. No
digo nada. Sólo me voy.
Estoy tan molesto que no puedo
hablar. Tiny está detrás de mí diciendo:
Tiny: ¿Qué? ¿Qué fue lo que
hice?
Yo espero hasta que estamos
fuera del edificio. Espero hasta que estamos en el estacionamiento. Espero
hasta que él me guía hasta su auto. Espero hasta que estamos dentro del auto.
Espero hasta que puedo abrir mi boca sin gritar. Y entonces digo:
Yo: Realmente no deberías de
haber hecho eso.
Tiny: ¿Por qué?
Yo: ¿POR QUÉ? Porque yo no le
hablo a ella. Porque he conseguido evitarla por un mes, y ahora tú solamente me
has arrastrado a ella y la hiciste sentir como que ella sí importa en mi vida.
Tiny: Ella necesitaba una
lección.
Yo: ¿Qué lección? ¿Que si ella
trata de arruinar la vida de alguien, ésta se vuelve mejor? Es una gran
lección, Tiny. Ahora ella puede tratar de arruinar más vidas, porque al menos
tendrá la satisfacción de saber que ella les está haciendo un favor. Quizás
incluso pueda comenzar un servicio de casamentera. Evidentemente, eso funcionó
para nosotros.
Tiny:
Basta.
Yo: ¿Basta qué?
Tiny: Basta de hablarme como si
fuera estúpido. Yo no soy estúpido.
Yo: Ya sé que no eres estúpido.
Pero es seguro como el infierno que hiciste algo estúpido.
Él ni siquiera ha encendido el
auto todavía. Aún seguimos en el estacionamiento.
Tiny: No se supone que el día
fuera así.
Yo: Bueno, ¿sabes qué? La
mayoría del tiempo, tú no tienes control de cómo van tus días.
Tiny: Basta. Por favor. Quiero
que este sea un día agradable.
Él enciende el auto. Es mi
turno de tomar un hondo respiro. ¿Quién demonios quiere ser el que le diga a un
niño que Santa Claus no existe? Es la verdad, ¿no? Pero aun así eres un pelmazo
por decirlo.
Tiny: Vamos a algún lugar que
te guste. ¿A dónde deberíamos ir? Llévame a algún lugar que sea importante para
ti.
Yo: ¿Cómo cuál?
Tiny: Como… no sé. Para mí, si
necesito sentirme mejor, voy solo a ―Super Target‖.
No sé por qué, pero ver todas esas
cosas me hace feliz. Es probablemente el diseño. Ni siquiera tengo que comprar
nada. Sólo ver a toda la gente junta, ver todas las cosas que podría comprar
–todos los colores, pasillo tras pasillo- a veces necesito eso. Para Jane, es
esta tienda de música indie a la que vamos, así ella puede mirar esos viejos
vinilos mientras yo veo todos los discos compactos de bandas de chicos en el
cajón de dos dólares y trato de averiguar cuál creo que es la más linda. O el
otro Will Grayson –está este parque en nuestra ciudad, donde todos los equipos
de liga menor juegan. Y a él le encanta el refugio subterráneo, porque cuando
nadie más está cerca, es realmente tranquilo. Cuando no hay un partido, tú
puedes sentarte ahí y todo lo que existe son las cosas que sucedieron en el
pasado. Yo pienso que todo mundo tiene un lugar así. Tú deberías de tener un
lugar así.
Yo pienso mucho por un segundo,
pero creo que si tuviera un lugar como ese, lo sabría inmediatamente. Pero
ningún lugar realmente me importa.
Niego con la cabeza.
Yo: Nada.
Tiny: Vamos. Tiene que haber
algún lugar.
Yo: No lo hay, ¿está bien? Sólo
mi casa. Mi habitación. Sólo eso.
Tiny: Bien –entonces ¿dónde
está el columpio más cercano?
Yo:
¿Estás bromeando?
Tiny: No. Tiene que haber un
columpio por aquí.
Yo: En la escuela primaria,
supongo. Pero la escuela no ha terminado todavía. Si nos atrapan ahí, pensarán
que somos secuestradores de niños. Yo estaré bien, pero tú serás tratado como
un adulto.
Tiny: Está bien, aparte de la
escuela primaria.
Yo: Creo que mis vecinos tienen
uno.
Tiny: ¿Los padres trabajan?
Yo: Creo que sí.
Tiny: Y los niños aún están en
la escuela. ¡Perfecto! Dime el camino.
Así es como terminamos
estacionándonos en frente de mi casa e irrumpiendo en el patio trasero del
vecino de al lado. El columpio es bastante triste, como lo son los columpios,
pero al menos fue hecho para niños grandes y no para niñitos.
Yo: Tú en realidad no te vas a
sentar en eso, ¿o sí?
Pero él lo hace. Y juro que el
marco de metal se dobla un poco. Él señala el columpio al lado del suyo.
Tiny: Ven acá.
Probablemente han pasado diez
años desde que me senté en un columpio. Solamente lo hago para callar a Tiny
por un segundo.
De
hecho, ninguno de los dos se mece –no creo que el marco pudiera soportar eso.
Sólo nos sentamos ahí, colgando sobre el suelo. Tiny gira alrededor, así está
frente a mí. Yo giro también, poniendo los pies en el suelo evitando que la
cadena me desenrolle.
Tiny: Ahora, ¿esto no está
mejor?
Y no puedo evitarlo. Lo digo.
Yo: ¿Mejor que qué?
Tiny se ríe y sacude su cabeza.
Yo: ¿Qué? ¿Por qué sacudes tu
cabeza?
Tiny: No es nada.
Yo: Dime.
Tiny: Sólo que es divertido.
Yo: ¿QUÉ es divertido?
Tiny: Tú y yo.
Yo: Me complace que lo
encuentres divertido.
Tiny: Desearía que tú lo
encontraras más divertido.
Ya ni siquiera sé de lo que
estamos hablando.
Tiny: ¿Sabes cuál es una gran
metáfora para el amor?
Yo: Tengo el presentimiento de
que me lo vas a decir.
Él
se aleja y hace un intento de columpiarse alto. El columpio cruje tanto que él
se detiene y gira de regreso a mi camino.
Tiny: La bella durmiente.
Yo: ¿La bella durmiente?
Tiny: Sí, porque tienes que
pasar a través de este increíble matorral de espinas para llegar donde la
bella, y aún entonces cuando llegas ahí, todavía tienes que despertarla.
Yo: ¿Así que soy un matorral?
Tiny: Y la bella que aún no ha
despertado del todo.
No señalo que Tiny es
difícilmente lo que las niñitas se imaginan cuando tú dices príncipe
encantado.
Yo: Era de imaginar que
pensaras así.
Tiny: ¿Por qué?
Yo: Bueno, tu vida es un
musical literalmente.
Tiny: ¿Me ves cantando justo
ahora?
Casi que lo hago. Me encantaría
vivir en su mundo de caricatura musical, donde las brujas como Maura son
derrotadas con una palabra heroica, y todas las criaturas del bosque son
felices cuando dos chicos gay caminan mano a mano a través de la pradera, y Gideon
es el pretendiente tierno con el que tú sabes que el príncipe no puede casarse,
porque su corazón pertenece a la bestia. Estoy seguro que es un mundo precioso
donde estas cosas pasan. Un mundo rico, mimado y colorido. Tal vez un día lo pueda
visitar, pero lo dudo. Los mundos como ese no tienden a expedir visas a jodidos
como yo.
Yo: Me desconcierta cómo
alguien como tú pudo conducir todo ese camino para estar con alguien como yo.
Tiny: ¡No otra vez!
Yo: ¿Perdón?
Tiny: Siempre tenemos esta
conversación. Pero si tú sigues enfocándote en por qué lo tienes tan mal, nunca
te darás cuenta cómo podrías tenerlo tan bien.
Yo: ¡Para ti es fácil decirlo!
Tiny: ¿Qué quieres decir?
Yo: Casi exactamente eso. Lo
desglosaré para ti. Fácil –cualquier cosa sin dificultad. Para ti –lo
opuesto de ―para mí‖. Decir –vocalizar, a veces hasta el hastío. Tú
la pasas tan bien que no te enteras de cuando la pasas mal, no es una elección
que estás tomando.
Tiny: Lo sé. Yo no estaba
diciendo…
Yo: ¿Sí?
Tiny: Lo entiendo.
Yo: Tú NO entiendes. Porque lo
tienes muy fácil.
Ahora
lo he sacado de quicio. Él se levanta del columpio y se para justo frente a mí.
De hecho, hay una vena pulsando en su cuello. Él no puede verse enojado sin
verse triste.
Tiny: ¡DEJA DE DECIRME QUE PARA
MÍ ES FÁCIL! ¿Tienes alguna idea de lo que estás hablando? Porque yo soy una
persona también. Y tengo problemas también. Y aunque pueda que ellos no sean
tus problemas, aun así son problemas.
Yo: ¿Cómo qué?
Tiny: Puede que no lo hayas
notado, pero no soy lo que ustedes convencionalmente llamarían hermoso. De
hecho, podrías decir que soy todo lo opuesto. Decir, tú sabes
–¿vocalizar, a veces hasta el hastío? ¿Tú crees que haya un solo minuto de cada
día en el que no esté consciente de lo grande que soy? ¿Tú crees que haya un
solo minuto en el que no esté pensando cómo me ven los otros? ¿Aunque no tengo
control sobre cualquier cosa? No me mal entiendas –yo amo mi cuerpo. Pero no
soy tan idiota como para pensar que todos los demás lo aman. Lo que realmente
me llega -lo que realmente me molesta- es lo que todos ven. Porque soy
un-chico-no-tan-pequeño. Oye, Tiny, ¿quieres jugar fútbol? Oye, Tiny,
¿cuántas hamburguesas te comiste hoy? Oye, Tiny, ¿perdiste tu polla ahí abajo?
Oye, Tiny, te unirás al equipo de básquetbol lo quieras o no. Sólo no trates de
espiarnos en los vestidores. ¿Eso suena fácil para ti, Will?
Estoy a punto de decir algo,
pero él levanta su mano.
Tiny:
¿Sabes qué? Estoy completamente en paz con ser un huesos-grandes. Y fui gay
mucho tiempo antes de saber de qué sexo era. Es justo lo que soy y es genial.
No quiero ser delgado o convencionalmente hermoso o heterosexual o brillante.
No, lo que realmente quiero –y lo que nunca tengo- es ser apreciado. ¿Sabes
lo que es trabajar tan duro para que todos los demás sean felices y que no haya
una sola persona que lo reconozca? Yo puedo arrancarme el trasero juntando al
otro Will Grayson y a Jane –nada de aprecio, sólo aflicción. Escribí todo este
musical que básicamente es acerca del amor y su principal personaje –además de
mí, por supuesto- es Phil Wrayson, quien necesita resolver algunas cosas, pero
es un chico bastante maravilloso. ¿Y Will lo capta? No. Él se aterroriza. Hago
todo lo posible para ser un buen novio para ti –nada de aprecio, sólo
aflicción. Trato de hacer este musical para que éste pueda crear algo, para
demostrar que todos tenemos algo que cantar –nada de aprecio, sólo aflicción.
Este musical es un regalo, Will. Mi regalo para el mundo. No se trata de mí. Se
trata de lo que tengo para compartir. Hay una diferencia –la veo, pero me
preocupa que yo sea el único desgraciado que la ve. ¿Crees que la tengo fácil,
Will? ¿Realmente te estás muriendo por probarte estos tamaño quince? Porque
cada mañana cuando me levanto, tengo que convencerme a mí mismo de que sí, al
final del día, seré capaz de hacer algo bueno. Es todo lo que pido –ser capaz
de hacer algo bueno. No por mí mismo, tú quejica gilipollas, quien de paso me
gustas mucho, mucho. Sino, por mis amigos. Por las otras personas.
Yo: Pero, ¿por qué yo? Me
refiero a que, ¿qué viste en mí?
Tiny: Tienes corazón, Will. Tú
incluso lo dejas salir de vez en cuando. Lo veo en ti. Y veo que me necesitas.
Yo sacudo mi cabeza.
Yo: ¿No lo entiendes? Yo no
necesito a nadie.
Tiny: Eso sólo demuestra que me
necesitas más.
Está muy claro para mí.
Yo: Tú no estás enamorado de
mí. Tú estás enamorado de mi necesidad.
Tiny: ¿Quién dijo que estaba
enamorado de algo? Yo dije que ―me gustas mucho, mucho.‖
Él se detiene ahora. Hace una
pausa.
Tiny: Esto siempre pasa. Alguna
variación de esto siempre sucede.
Yo: Lo siento.
Tiny: Siempre dicen ―lo siento‖, también.
Yo: No puedo hacer esto, Tiny.
Tiny: Tú puedes, pero no lo
harás. Simplemente no lo harás.
No
es como que tenga que romper con él, porque ya él tiene la conversación en su
cabeza. Debería sentirme aliviano de que no tengo que decir nada. Pero, en
lugar de eso me siento peor.
Yo: No es tu culpa. Sólo que no
puedo sentir nada.
Tiny: ¿En serio? ¿De verdad no
sientes nada ahora mismo? ¿Nada del todo?
Quiero decirle: nunca nadie me
ha dicho cómo lidiar con cosas así. ¿No debería ser fácil el dejar ir a alguien
si nunca has aprendido a soportarlo?
Tiny: Ya me voy.
Y yo voy a quedarme. Voy a
quedarme en este columpio mientras él se aleja. Voy a quedarme callado mientras
él se mete en su auto. Voy a permanecer aquí aún mientras escucho que el auto
arranca y luego se aleja. Voy a quedarme en el error, porque no sé cómo
atravesar el matorral de mi propia mente para alcanzar lo que sea que se supone
tengo que alcanzar. Permaneceré igual, e igual, e igual, hasta que muera por
ello.
Minutos tuvieron que pasar
antes de que pueda admitir que, sí, aunque me digo a mí mismo que no siento
nada, es mentira. Quiero decir que siento remordimiento o pesar o incluso
culpa. Pero ninguna de esas palabras parece ser suficiente. Lo que siento es
vergüenza. Vergüenza cruda y odio. No quiero ser la persona que soy. No quiero
ser la persona que acaba de hacer lo que hizo.
Incluso
no se trata de Tiny, realmente.
Soy horrible.
No tengo corazón.
Estoy asustado de que estas
cosas son en realidad ciertas.
Corro de regreso a mi casa.
Estoy comenzando a sollozar –ni siquiera estoy pensando en ello, pero mi cuerpo
se está cayendo a pedazos. Mi mano está temblando tanto que dejo caer las
llaves antes de que finalmente las ponga en la puerta. La casa está vacía. Yo
estoy vacío. Trato de comer. Trato de arrastrarme dentro de la cama. Nada
funciona. Estoy sintiendo cosas. Siento todo. Y necesito saber que no estoy
solo. Así que saco el teléfono. Ni siquiera lo pienso. Estoy marcando el número
y escucho el timbre y tan pronto como contesta, yo grito en el teléfono:
Yo: TE AMO. ¿ME ESCUCHAS, TE
AMO?
Lo estoy gritando, y suena tan
enojado y tan aterrador y tan patético y desesperado. Al otro lado del
teléfono, mi madre me pregunta qué está mal, dónde estoy, qué está pasando, y
yo le digo que estoy en casa y que todo es un desastre, y ella dice que estará
en casa en diez minutos, ¿estaré bien por diez minutos? Y quiero decirle que
estaré bien, porque eso es lo que ella quiere oír, pero entonces me doy cuenta
que tal vez ella quiera oír la verdad, así que le digo que estoy sintiendo
cosas, realmente lo hago, y ella me dice que por supuesto que lo hago, que
siempre he tenido sentimientos, y que eso es lo que hace que la vida sea dura
para mí a veces.
El
sólo escuchar su voz me hace sentir un poco mejor, y me doy cuenta que sí,
aprecio lo que me está diciendo, y aprecio lo que está haciendo, y que necesito
que lo sepa. Aunque no se lo digo inmediatamente, ya que creo que sería
preocuparla aún más, pero cuando llega a casa se lo digo y ella me dice que ya
lo sabe.
Le cuento un poco acerca de
Tiny, y me dice que parece que nos estamos presionando demasiado y dice que no
tiene que ser amor inmediatamente, o incluso amor eventualmente. Quiero
preguntarle cómo fue con mi padre y cuándo todo se volvió odio y tristeza. Pero
tal vez no lo quiero saber realmente. No justo ahora.
Mamá: La necesidad no es una
buena base para ninguna relación. Tiene que ser mucho más que eso.
Es bueno hablar con ella, pero
también es extraño, porque es mi mamá y no quiero ser uno de esos chicos que
creen que su mamá es su mejor amiga. Por el momento he recuperado suficiente,
la escuela es de jornada larga, y creo que puedo conectarme para ver si Gideon
está por ahí. Después caigo en cuenta de que más bien puedo enviarle un
mensaje. Luego me doy cuenta que de hecho puedo llamarlo. Finalmente, me doy cuenta
que puedo llamarlo y ver si él quiere hacer algo. Porque él es mi amigo y eso
es lo que hacen los amigos.
Llamo, él contesta. Lo
necesito, él contesta. Voy hasta su casa y le cuento lo que pasó y él contesta.
No es como fue con Maura que siempre quería tomar el camino oscuro. No es como
fue con Tiny, porque con él yo estaba sintiendo todas estas expectativas de
ser un buen novio, cualquier cosa que fuera. No, Gideon está listo para creer
lo mejor y lo peor de mí. En otras palabras: la verdad.
Cuando terminamos de hablar, él
me pregunta si voy a llamar a Tiny. Le respondo que no lo sé.
No es hasta más tarde que lo
decido. Estoy en IM y veo que él está conectado también.
Realmente no creo que pueda
salvar nuestro noviazgo, pero como mínimo quiero decirle que aunque él
estuviera equivocado con respecto a mí, él no estaba equivocado consigo mismo.
Me refiero a que alguien debería estar tratando de hacer algo bueno en el
mundo.
Así que lo intento.
8:15 pm
Willupleasebequiet:
¿Bebébluejean?
Willupleasebequiet: ¿Tiny?
8:18 pm
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
9:33 pm
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
10:10 pm
Willupleasebequiet: ¿Por favor?
11:45 pm
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
1:03 am
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
Willupleasebequiet: ¿Estás ahí?
Capítulo Diecisiete
Tres días antes de la obra,
Tiny y yo hablamos de nuevo mientras esperamos que empiece pre-cálculo, pero no
hay nada dentro de nuestras palabras. Se sienta junto a mí y me dice:
―Hey, Grayson.
―Hey.
Él me dice:
―¿Qué hay de nuevo?
Y le digo: —No mucho, ¿Tú?
Me dice: —No mucho, la obra me
está pateando el trasero, hombre
Y le digo: —Lo apuesto.
Y me dice: —¿Estás saliendo con
Jane, eh?
Y le digo: —Más o menos, sí.
—Es impresionante.
—Sí, ¿Cómo está el otro Will
Grayson?
Me dice: —Bien. —Y eso es todo.
Sinceramente, hablar con él es peor que no hablar con él. Hablar con él me hace
sentir como si me estuviera ahogando en agua tibia.
Jane está junto a mi casillero
con las manos atrás de su espalda cuando llego después del primer periodo, y
cuando llego hasta ella, está este momento incomodo pero no desagradable de deberíamos-besarnos,
o por lo menos creo que es así, pero entonces, me dice: ―¿Apesta lo de Tiny,
eh?
―¿Qué?
—le pregunto.
—Él y el otro Will Grayson.
Rompieron.
Inclino mi cabeza hacia ella,
desconcertado. —No, él sólo dijo que estaban bien. Le pregunté en pre-cálculo.
—Ocurrió ayer, según Gary y
Nick y las otras veintitrés personas que me hablaron de ello. En un juego de
columpios, al parecer. Oh, la resonancia metafórica.
—Entonces, ¿por qué no me lo
dijo? —Oigo mi voz sorprendida mientras lo digo.
Jane me agarra la mano y se
levanta para decirme al oído: —Oye. —Y luego miro hacia ella, tratando de actuar
como si no importara. —Oye —dice ella de nuevo.
—Oye —le digo.
—Sólo tienes que volver a la
normalidad con él, ¿No? Sólo habla con él, Will. No sé si te has dado cuenta,
pero todo va mejor para ti cuando hablas con la gente.
—¿Quieres venir después de la
escuela? —le pregunto.
—Por supuesto. —Ella sonríe, y
luego gira un semicírculo en su lugar y se va. Da unos pasos antes de volverse
y decir: —Habla. Con. Tiny.
Por un rato, me quedo ahí en mi
casillero. Incluso después de que suena la campana. Sé por qué no me lo dijo:
No es porque se siente raro que, por primera vez en la historia humana, él es
soltero y yo estoy con alguien. Él dijo que el otro Will Grayson estaba bien
porque no importo.
Tiny podría ignorarte cuando
está enamorado. Pero cuando Tiny Cooper miente acerca de su rompimiento, el
contador Geiger ha disparado
el martillo. La radiación ha sido liberada. La amistad está muerta.
Ese día después de la escuela,
Jane está en mi casa, sentada al otro lado del tablero de Scrabble. Escribí Santificar,
que es una gran palabra, pero también abre un punto de puntuación triple para
ella.
—Oh, Dios mío, te amo —ella
dice, y debe ser lo suficientemente cerca de la verdad, porque si ella me lo
hubiera dicho una semana antes, no habría pensado en nada de eso, y ahora se
mantiene en el aire para siempre, hasta que finalmente interrumpe la
incomodidad diciendo: —¡Eso sería algo extraño de decir a alguien con quien
acabas de comenzar a salir! Muchacho, ¡esto es incómodo!
Después de un momento de
silencio, ella continúa: — Oye, para seguir con lo raro, ¿estamos saliendo?
Y la palabra me revuelve un
poco el estómago y le digo: —¿Podemos dejar de ser tan no-estamos saliendo?
Ella sonríe y escribe Intimidado
por treinta y seis puntos. Es absolutamente increíble, todo el asunto. Sus
omóplatos son increíbles. Su irónico amor apasionado por los dramas de
televisión de 1980 es increíble. La forma en que se ríe tan fuerte de mis
chistes es increíble, todo eso sólo hace que sea aún más sorprendente, que ella
no llene el hueco que dejó Tiny por su ausencia.
Para ser honesto, me pareció
que el semestre pasado cuando él se fue para convertirse en el presidente de
GSA y caí en el Grupo de Amigos. Probablemente eso fue por qué escribí la carta
al editor y firmé. No porque yo quería que la escuela supiera que yo la
escribí, sino porque quería que Tiny lo supiera.
Al día siguiente, mi madre me
deja temprano. Voy y meto una nota en el casillero de Jane, lo cual he tenido
el hábito de hacer. Siempre
es sólo una línea o dos que encuentro de algún poema en la gigantesca antología
de poesía que mi profesor de Inglés de segundo año nos enseñó. Le dije que no
sería el tipo de novio que lee su poesía, y yo no lo soy, pero creo que soy la
clase de cursi hijo de puta que deja versos en sus mañanas.
Hoy es: “Te veo mejor en la
oscuridad / No necesito una luz”, Emily Dickinson.
Y entonces me acomodo en mi
asiento en pre-cálculo veinte minutos antes. Trato de estudiar un poco de química,
pero me doy por vencido en veinte segundos. Saco mi teléfono y reviso mi correo
electrónico. Nada. Sigo mirando hacia su silla vacía, la silla en la que él
llena con una integridad inimaginable para el resto de nosotros. Me decido a
escribirle un correo electrónico, escribiéndolo en mi pequeño teclado. Sólo
estoy pasando el tiempo, la verdad. Sigo usando palabras innecesariamente
largas porque hacen que la escritura absorba los minutos.
No es que sienta algún
urgente deseo de ser amigos, pero desearía que pudiéramos ser una cosa o la
otra. Esto, aunque racionalmente sé que tu salida de mi vida es una bendición
abundante, que en la mayoría de los días no eres más que una carga de 300
libras encadenado a mí, y que claramente nunca te gusté. Siempre me quejé de
que ti y tu inmensidad en general, y ahora lo extraño. Típico chico, tú dirías.
Ellos no saben lo que tienen hasta que lo pierdes. Y tal vez tienes razón,
Tiny. Siento lo de Will Grayson. Ambos.
La
primera campana finalmente suena. Guardo el correo electrónico como un
borrador. Tiny se sienta a mi lado y me dice: —Oye, Grayson―. Y yo digo: Oye,
¿Cómo te va? —Y él dice: Bien, hombre. Ensayo de vestuario hoy. —Y yo digo:
Genial. —Y dice: ¿Qué pasa contigo? —Y yo digo: Este trabajo de Inglés me está
matando. —Y dice: Sí, mis notas están por caer. —Y yo digo—: Sí. —Y la segunda
campana suena y volvemos nuestra atención al señor Applebaum.
Cuatro horas más tarde, estoy
en el medio de la línea de gente que sale apresurándose del quinto período del
aula física cuando veo a Tiny caminando más allá de la ventana. Se detiene,
dramáticamente se gira hacia la puerta, y me espera. —Rompimos —lo dice de
manera casual.
—Eso he oído. Gracias por
dejarme saber... después de decirle a todo el mundo
—Sí, bueno —dice. Las personas
están alrededor de nosotros como si fuéramos un coágulo de sangre en la arteria
del pasillo. —El ensayo va a terminar tarde (vamos a hacer un repaso de los
vestuarios) pero ¿Quieres ir a cenar después? ¿Hot Dog Palace o algo así?
Lo considero un minuto,
pensando en el correo electrónico no enviado en mi carpeta de borradores, y el
otro Will Grayson, y Tiny en el escenario diciéndome la verdad detrás de mi
espalda, y entonces digo:
—No
lo creo. Estoy cansado de ser tu Plan B, Tiny.
No le perturba, por supuesto.
—Bueno, supongo que te veré en la obra entonces.
—No sé si pueda hacerlo, pero
sí, lo intentaré.
Es difícil leer la cara de Tiny
por alguna razón, pero creo que he recibido una oportunidad. No sé exactamente
por qué quiero hacerlo sentir como una mierda, pero lo hago.
Estoy caminando al casillero de
Jane para encontrarla cuando ella viene detrás de mí y dice: —¿Puedo hablar
contigo un momento?
—Puedes hablar conmigo durante
miles de millones de minutos. —Sonrío.
Nos metemos en un aula de
español abandonada. Ella gira una silla y se sienta, el respaldo de la silla es
como un escudo. Lleva una camiseta ajustada debajo de un chaquetón, el cual se
quita, y se ve muy bien. Lo suficientemente bien que me pregunto en voz alta si
no podemos hablar en casa.
—Me distraigo en tu casa. —Ella
levanta las cejas y sonríe, pero veo que es falsa. —Ayer me dijiste que
dejáramos de ser tan no-estamos-saliendo, y no es una gran cosa, y me doy
cuenta de que sólo ha sido una semana, sólo una semana, pero en realidad quiero
salir contigo; quiero ser tu novia o no, y yo creo que a estas alturas estás
calificado para hacer por lo menos una decisión provisional sobre el tema,
porque sé que yo sí.
Mira
hacia abajo por un segundo, y me doy cuenta de la raya que divide su cabello
tiene un zigzag accidental, y yo inhalo para hablar, pero luego dice: —Además,
yo no voy a estar devastada ni nada, de cualquier manera. No soy ese tipo de
persona. Creo que si no dices la verdad, a veces lo más honesto no se vuelve
real, tú sabes, y yo... —dice ella, pero luego levanto el dedo, porque tengo
que escuchar lo que acaba de decir, y ella habla demasiado rápido para que yo
para mantenga el ritmo. Sigo sosteniendo arriba mi mano, pensando si no
dices la verdad, nunca llega a ser real.
Pongo mis manos sobre sus
hombros. —Me acabo de dar cuenta de algo. Realmente me gustas mucho. Eres
increíble, y sí que quiero ser tu novio, por lo que acabas de decir, y también
porque con esa camiseta me dan ganas de llevarte a casa ahora y hacer cosas
innombrables mientras vemos vídeos de live-action de Sailor Moon. Pero, pero,
pero tienes toda la razón en decir la verdad. Creo que si mantienes la caja
cerrada el tiempo suficiente matas al gato, en realidad. Y... Dios, espero que
no te lo tomes como algo personal pero quiero a mi mejor amigo más que nadie en
el mundo.
Ella me está mirando ahora,
entrecerrando los ojos de confusión.
—Lo quiero. Quiero a Tiny
Cooper.
Jane dice: —Um, bien. ¿Me estás pidiendo que sea
tu novia, o me estás diciendo que eres gay?
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